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Escrito por

Héctor Feliciano

Héctor Feliciano es puertorriqueño y actualmente escribe desde Nueva York, para los diarios El País y Clarín y la revista de crónicas Etiqueta Negra. Ha sido corresponsal cultural en Europa para los diarios The Washington Post y Los Angeles Times. Residió en París por más de dieciocho años, en donde ejerció, además, como redactor en jefe de World Media Network, una agrupación de diarios europeos. También trabajó como consejero artístico en la Oficina de Asuntos Culturales de la Alcaldía de París. Es, además, maestro del Taller anual de reportería e investigación cultural de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundada por Gabriel García Márquez. Con su libro, El museo desaparecido -la conspiración nazi para robar las obras maestras del arte mundial, obtuvo la beca del National Arts Journalism Fellowship Program (NAJP), otorgada por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. Feliciano dedicó más de ocho años de investigación a rastrear la historia del saqueo de arte por los nazis y ubicó más de dos mil obras de arte desaparecidas desde la guerra, en museos, galerías, colecciones privadas y casas de subasta en Europa y los Estados Unidos. Desde la publicación del libro, miles de pinturas y otras obras han sido devueltas por museos y coleccionistas a sus propietarios legítimos. Feliciano ha sido miembro del Comité de expertos de la Comisión Presidencial de Bienes del Holocausto en los Estados Unidos. Es licenciado en Historia por la Universidad de Brandeis y tiene una maestría de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia y un diploma a nivel doctoral en Literatura Comparada de la Universidad de París.

Foto: L.M. Palomares

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De nuevo, McCain y los hispanos

En su camino, en estas elecciones nacionales, hacia la derecha del Partido Republicano, McCain, senador por el estado de Arizona, ha dejado atrás a muchos sectores de la población que alguna vez consideraron darle el voto.
 
Entre éstos se encuentran los hispanos.
 
Una vez, hasta hace sólo pocos años, McCain les inspiraba confianza. En 2006, en el Senado, arriesgaba su carrera con un proyecto bipartidista de ley presentado con el demócrata Ted Kennedy en el que proponía la integración masiva aunque paulatina de los millones de inmigrantes ilegales del país. Los hispanos, que dan tradicionalmente su voto a los demócratas, estaban entonces encantados con el senador rebelde y exmilitar prisionero de guerra en Vietnam.
 
/upload/fotos/blogs_entradas/un_nuevo_lder_entre_los_republicanos_med.jpgAdemás, de McCain se recordaba entonces que nació en Panamá -lo que aquí tiene importancia pues se supone que tenga cierta sensibilidad hacia los países de la región- y que no sólo había viajado extensamente por América Latina, sino que favorecía los tratados de libre comercio con la región, contrariamente a los demócratas, maniatados por sus vínculos con los sindicatos obreros. Para la misma fecha, el senador era electo con el apoyo del 70% de los hispanos de su estado de Arizona.
 
Hoy, dos años después, según varias encuestas realizadas en plena campaña electoral, el 64 % de los hispanos votará por Obama y sólo el 26% por McCain.
 
¿Qué ha pasado, pues, desde entonces? En esencia, que los hispanos lo asocian demasiado con el Partido Republicano.
 
Cuando se debatió su proyecto de ley en el Congreso, el ala más derechista del partido tomó la iniciativa y dejó saber que no lo aprobaría, pues la única solución al tema de los inmigrantes era el levantamiento de una muralla en la frontera entre México y los Estados Unidos. Por lo demás, el partido consideraba que legalizar a los ilegales equivalía a premiar a malhechores. Y, no cedió en sus posiciones.
 
McCain comenzó, pues, a reconsiderar sus ideas. Para vencer en las primarias, era más importante obtener el beneplácito de la base conservadora Republicana que atraer a unos hipotéticos votantes hispanos.
 
Y, en las primarias, se puso a declarar que, primero, habría que garantizar la seguridad de las fronteras y seguir construyendo la muralla para, luego, poder hablar de sus reformas migratorias.
 
Con la misma, comenzó a alejarse de los hispanos.   
 
Este alejamiento se advierte hasta en los estados de Colorado, Nuevo México y Nevada, contiguos al propio estado de Arizona.
Allí, los hispanos son mayoritariamente de origen mexicano y votan a los demócratas tradicionalmente. Pero, en Nuevo México, por ejemplo, en las elecciones de 2004, Bush logró obtener el 44% del voto hispano. Hoy, McCain no rebasa el 17% del voto hispano del estado.
 
En las últimas semanas McCain ha seguido teniendo menos y menos suerte.
 
La crisis financiera ha venido a distanciar aún más a los hispanos del Partido Republicano.
 
Primeramente, se responsabiliza a Bush por el desastre; segundo, los temas sociales, como el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo, han pasado a segundo plano y no interesan sobremanera a los hispanos católicos y evangélicos; y, más que nada, la crisis ha puesto a los latinos y a todos los estadounidenses a pensar en cómo mantendrán el nivel de sus salarios y sus puestos de trabajo -temas que los acercan necesariamente a los demócratas.

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13 de octubre de 2008
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Entusiasmo

Les quiero hacer parte de unas impresiones que, me parece, se captan más fácilmente al vivir esta campaña desde los Estados Unidos. 
 
Sorprende que, en los medios aquí, la campaña presidencial se ha visto opacada, día tras día, por la crisis financiera. Lo desconocido de ésta, sin que se sepa hasta dónde llegará ni para dónde va, es suspenso suficiente para tener a la gente en vilo. El tema monopoliza las primeras planas de los diarios y las aperturas de las noticias en la televisión y en la radio.
 
Esa abrumadora presencia significa, también, que el público no encuentra tiempo para interesarse por el futuro presidente o para saber si es capaz o no de manejar el derrumbe financiero.
 
Es cierto que el gobierno juega un papel menos importante en la vida diaria de los estadounidenses que en la de los países europeos o de América Latina y que, acaso por lo anterior, menos gente vota en este país que en otros, pero, aún así, todo ello no explica el poco interés en las elecciones que se advierte ahora.
 
A mi parecer, se debe a la falta de entusiasmo profundo por los dos candidatos.
 
Obama, que, durante las primarias, había electrificado y enamorado con su oratoria y su insistente tema de cambio a los periodistas y a la base demócrata de jóvenes de izquierdas, de profesores, de maestros, de profesionales, de votantes negros, ha resultado ser, ahora que es un candidato nacional, cauteloso en su carácter, que esquiva permanentemente la confrontación y de gran moderación en sus posiciones -en la campaña nacional ha favorecido la pena de muerte en ciertas circunstancias y apoyado los subsidios del estado creados por Bush para que las iglesias hagan trabajo de asistencia social. Es cierto que Obama ha logrado atraer a la mayoría de los que votaron por Hillary en las primarias, pero no ha sabido infundirles entusiasmo.
 
Así, muchos de los entusiastas originales que votaron e hicieron campaña por Obama, votarán sin duda alguna por él en noviembre, pero se encuentran hoy un poquitín desorientados y viviendo de su entusiasmo original sin atreverse a intentar saber qué pasó con su candidato.
 
Por su parte, McCain, porque es esencialmente un republicano moderado y un hombre divorciado que favorece el aborto, nunca había logrado movilizar a la base conservadora y religiosa republicana. Es ésta la que se apoderó del partido desde los años 80y 90y que llevó a Bush a las dos victorias de 2000 y de 2004. Con la conservadora y evangélica Palin como candidata a la vicepresidencia, McCain proporcionó a la base lo que quería, despertándola de su letargo.
 
Pero, después de la sorpresa inicial, la candidatura de Palin ya ha encontrado sus propios límites sin lograr rebasar el marco del voto conservador. Además, como he observado ya, demasiados comentaristas conservadores han puesto en duda su aptitud y experiencia en política internacional, su conocimiento del mundo, para ser candidata. Convencido de que ganará si se presenta como un político rebelde, indomable, McCain ha comenzado a actuar como un espontáneo, pero la impresión que da es la de un hombre errático que comete errores y que va de un lado para otro sin diseñar una política coherente. Y, encuentra, pues, pocos entusiastas verdaderos.
 
Así sigue, por el momento, la campaña. Esperemos que se mejore antes de noviembre. 

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10 de octubre de 2008
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El segundo

Anoche tuvo lugar en Nashville, Tenesí el segundo de los tres debates entre McCain y Obama. Es el único con un formato diferente. Se presentaba como una reunión de los candidatos rodeados por unos 80 votantes indecisos que los interrogaban. Los indecisos eran en su enorme mayoría blancos y, naturalmente, había pocos hispanos y negros, pues, de éstos, muy pocos siguen aún sin decidirse.
 
El moderador fue Tom Brokaw, el conocido ex presentador de noticias de la cadena nacional de televisión NBC. Se decía que, en este formato, McCain poseía ventaja, pues se encuentra más a gusto en contacto directo con el público.
 
Y es cierto, McCain tuvo un deje más cálido, siempre se dirigía a la gente por su nombre de pila y parecía identificarse con el que interrogaba. Obama lucía, aunque señorial y distinguido, también más distante, con un tono estilo conferenciante. Y estas impresiones cuentan mucho en el país de las relaciones públicas y del gran populismo.
 
En muchas de sus intervenciones, McCain intentó presentarse como un reformista, un rebelde y un bipartidista experimentado.
 
Los comentaristas de los diarios y la televisión estaban convencidos de que McCain atacaría a Obama por el lado de sus amistades y frecuentaciones, como el pastor Wright. Se creía que quería seguir sembrando la duda sobre ¿quién es el verdadero Obama?
 
Desde hace unos días, McCain y Palin le han estado atacando por ese flanco y era de esperarse que McCain continuara machacándolo este martes por la noche.
 
Sin embargo, fue, esencialmente, la crisis financiera que se vive en estos días la que dominó la primera parte del debate. Por ese lado llegaban las preguntas y me pareció que las respuestas favorecían a Obama.
 
A McCain no le convenía que se hablase de la economía, pero a Obama sí, pues el caos reciente se debe, en gran parte, a la política desreguladora de Bush que McCain ha apoyado fiel y consecuentemente.
 
A un mes de las elecciones, McCain se vio obligado a inventar una nueva solución para el derrumbe financiero. Inesperada fue su declaración que el gobierno federal tendría que comprar las hipotecas impagadas y renegociarlas. Nadie había escuchado la propuesta anteriormente; y a la hora en la que escribo no se conocen más detalles.
 
En un ambiente aburridísimo, los dos explicaron, también, sus políticas energéticas. McCain favorece una extensa explotación nacional de petróleo sumada a un mayor uso de energía nuclear, mientras que Obama apoya el uso de una gama más amplia de recursos, como la energía eólica y la solar.
 
De política exterior se habló de Irak, de Israel e Irán, de Pakistán y del reciente encontronazo con Rusia.
 
Nadie preguntó sobre la inmigración, ya que no es un tema que  interese mucho en esta campaña a los votantes indecisos; aunque, sí se habló de las hipotecas y del mejor acceso a la educación, dos temas que sí importan a los hispanos.  
 
De Obama se esperaba que, como se dice aquí en la patria de los negocios, que cerrase el trato con los electores indecisos, que lo concluyese ya.
 
Pero, a pesar de que lució bien a lo largo del debate, no creo que lo haya logrado. Lo mismo le ocurrió en las primarias con Hillary, en las que no acababa de sacarle una delantera clara y segura a la senadora por Nueva York.
 
El tercero y último de los debates será la noche del 15 de octubre, en un formato tradicional con su atril cada uno y un sólo moderador que lanzará las preguntas. Obama domina mejor debates de ese tipo.

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8 de octubre de 2008
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La raza

Ya sé que las últimas encuestas favorecen a Obama. En algunos estados, ha aumentado notablemente su ventaja hasta el punto que McCain los da ahora por perdidos. En otros, dudosos hace poco, ha comenzado a tomar la delantera. Esos pequeños movimientos en la intención de voto son recientes y parecen deberse, en gran parte, a la crisis financiera.
 
A pesar de esas cifras alentadoras, sin embargo, existe una corriente desfavorable que atraviesa la candidatura de Obama. Es, naturalmente, la raza.
 
Los demócratas que votaron alegremente por Obama en las primarias nunca admitieron que, en las elecciones nacionales, el tema de la raza podía llegar a ser un impedimento para llegar a la presidencia.
 
Sólo ahora, a unas pocas semanas de los comicios, comienzan a caer en la cuenta al divulgarse recientemente una serie de encuestas y de cifras.
 
Primero, se ha sabido que a pocas semanas de las elecciones, 18% de todos los votantes no se han decidido aún o podrían todavía cambiar de opinión. Algunos encuestadores se asombran del alto porcentaje de indecisos, a estas alturas, de una contienda muy disputada y se lo atribuyen al tema de la raza.
 
Luego, el último sondeo de The New York Times coloca a Obama a sólo dos o tres puntos por encima del margen de error. Con la baja popularidad de Bush y sus desprestigiados ocho años de gobierno, con la insondable crisis económica de las últimas dos semanas, los desvaríos de McCain que canceló su campaña y dejó el primer debate en el aire para irse a negociar en el Congreso y el deseo profundo de cambio entre el electorado que demuestran las encuestas, Obama debería tener ya una ventaja mayor.
 
Hasta ahora, Obama ha compuesto metódicamente su coalición de fuerzas. En los primeros meses de las primarias, cuando era necesario atraer a la izquierda, el electorado negro se trasvasó casi entera y automáticamente de Hillary a Obama y permanece fiel al candidato demócrata; por su parte, los hispanos, de los que se temía no votarían jamás por un negro, tienen ahora la intención de votar a casi dos terceras partes por él.
 
Así, quedan solamente los electores blancos de los que un sector parece sordo a sus llamados.
 
Ya, durante las primarias se supo que hasta el 20% de los demócratas blancos de Pensilvania, uno de los estados hoy indeciso, consideraban que la raza del candidato había sido importante al tomar la decisión para darle su voto.
 
Luego, en julio, una encuesta de The New York Times arrojó un curioso resultado. Se hizo la siguiente pregunta a una muestra representativa nacional de los electores blancos: si estarían dispuestos a votar por un candidato negro. Solamente 5% contestó que no. Pero, se reformuló la encuesta y se preguntó a los interrogados si la mayoría de sus conocidos votaría por un candidato negro. Entonces, 19% contestó que la mayoría de sus amigos no votarían por un negro. Con esos resultados en manos se sabe, pues, que en la primera formulación de la pregunta alguien mintió; y, gracias a la segunda, sabemos que fueron muchos.
 
A las cifras y consideraciones previas habría que añadir otra reciente encuesta en la que resulta que 30% de los demócratas blancos, muchos de los cuales votaron por Hillary en las primarias, no acaban de decidirse a votar por Obama.
 
Si a eso le agregamos que los demócratas no han obtenido la mayoría del voto blanco desde Lyndon Johnson en 1964, y que, además, desde esa fecha, han ganado solamente tres de las 11 elecciones presidenciales, podemos afirmar que la raza juega un papel decisivo en esta campaña.

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6 de octubre de 2008
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¿Por qué apoyar a Palin?

Existen estadounidenses que favorecen a McCain o a Obama, a Biden o a Palin y se conoce mejor a la gente del país al comprender concretamente las razones por las que apoyan a su candidato.
 
Alex DeMeo es un empresario independiente, director de una compañía de mercadeo exitosa que recauda fondos para escuelas públicas y privadas. Trabaja en la ciudad de Nueva York y vive en el estado de Nueva Jersey, en donde se crió. Tiene unos 45 años, ha sido republicano desde joven y regularmente dona dinero a su partido. Su padre era de origen italiano y, a pesar de que su madre era de origen puertorriqueño, no se siente, en lo más mínimo, latino o minoría. Se ve como un estadounidense promedio.
 
Votó por Bush en las elecciones de 2000 y de 2004.
 
"Soy esencialmente conservador y ello me atrae al Partido Republicano", afirma. Al preguntarle, ¿Por qué apoya a McCain?, toma tiempo en contestar y mide sus palabras, "como soy conservador, McCain es un poco más moderado de lo que hubiera preferido, pero es más elegible que Huckabee". 
 
/upload/fotos/blogs_entradas/mike_huckabee_1_med.jpgMike Huckabee, candidato perdedor en las primarias republicanas, era el preferido de DeMeo. Fue gobernador del estado de Arkansas, es ministro de la Iglesia Bautista sureña y cree abiertamente que la Biblia debe tomarse al pie de la letra, incluyendo sus pronunciamientos sobre la creación, la historia y la ciencia.
 
"Para mí, es más importante ganar que perder las elecciones. Siento más como si votara contra Obama que a favor de mi candidato. Creo que Obama tiene posiciones socialistas", dice. "Cuando Reagan, voté más por él que en contra de los demócratas. Reagan me gustaba. McCain es el menor de los males. Aunque muchos republicanos me considerarían un mal republicano."
 
"Considero que reducir la dependencia de los Estados Unidos del petróleo extranjero es extremadamente importante, aunque signifique explotarlo en zonas en las que se creará daño ecológico. Quizá el mundo no apreciará tanto a los Estados Unidos si Obama es presidente, pero, con McCain será respetado. No será por miedo, sino porque proyectaremos firmeza en nuestras posiciones. Hay que atenerse a lo que se cree y si no le gustas a alguien, al menos te respetarán."
 
El respaldo de DeMeo a Palin es típico de muchos de los miembros conservadores del Partido Republicano que con Bush se sentían a gusto, pero con McCain, que favorece el divorcio y el aborto, se encontraban desorientados.
 
"Me alegra que Palin se encuentre con él. Creo que necesitamos a alguien más joven, que pegue más con el país. Aprecio su pasado en la guerra de Vietnam, pero creo que tiene demasiado que ver con su atractivo político. Palin es fácil. Me gusta el hecho de que es conocida por irse en contra de lo establecido. Es una mujer respetada y eso es extremadamente importante. ¿Por qué excluir a las mujeres de la Casa Blanca? Desde esta perspectiva, Obama es un orador extremadamente locuaz y atractivo. Palin agrega alguien atractivo a nuestra lista de candidatos. Lamento que tenga que ser así, pero en las elecciones existe mucho mercadeo."
 
"¿Y las creencias religiosas de Palin?", añado.
 
"Personalmente, he apreciado siempre que la gente que yo apoye tenga creencias cristianas sólidas. Me siento cómodo con ellos. Sin embargo, la fe no se puede legislar. No importa que las creencias se encuentren oficialmente en el programa político. No somos una teocracia, sino una democracia. Si Dios quiere lograr algo, no necesita el voto de la gente. Me gusta la dinámica de su familia, su hija que se encuentra embarazada sin estar casada. Eso significa que la gente que tiene creencias cristianas se enfrenta a retos en la vida."
 
Le recuerdo que muchos demócratas se indignan ante esta última reacción, pues consideran que si una de las hijas de Obama hubiera caído embarazada en esas circunstancias, los conservadores la hubieran atacado despiadadamente alegando que era de esperarse debido a su origen negro, ya que se sabe que las chicas negras caen encinta jóvenes y sin casarse.
 
DeMeo afirma, "hubiera reaccionado exactamente de la misma manera con la hija de Palin. Lo digo con toda sinceridad, como cristiano. Sin embargo, sé que tendría que lidiar con el asco de mis propios correligionarios que se sentirían avergonzados".

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1 de octubre de 2008
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Los debates

No sabemos aún si el debate presidencial de hoy viernes tendrá lugar. Aún así, vale la pena escribir sobre ellos.

Los tres debates de los candidatos presidenciales comienzan hoy viernes, 26 de septiembre, y son siempre eventos de relativa importancia en el país. La noche de los debates la gente se reúne en grupos en las casas o en los grandes bares para observar por televisión estas justas políticas y los partidos organizan, igualmente, veladas con televisores en las que se paga para recaudar fondos.

Normalmente, mucha más gente observa el primero que los otros dos que le siguen. Y, muchos de los votantes indecisos tomarán posiciones definitivas sobre la base de lo que observarán. En las últimas elecciones de 2004, más de 62 millones de telespectadores encendieron su televisor para observar el primer debate entre Kerry y Bush.

Cabe recordar que este tipo de espectáculos no es el fuerte de Obama. No se ha presentado en ningún debate desde el mes de abril contra Hillary, en el que salió mal parado. Y, luego, el 16 de septiembre, no se presentó bien en una entrevista de ambos candidatos realizada por un conocido pastor protestante y transmitida por la televisión nacional.

El debate presidencial de esta noche tendrá lugar en la Universidad de Misisipi en el pueblo de Oxford del mismo estado. El primero y el tercer debate se concentrarán en varios temas de interés acordados con anterioridad por ambos candidatos y moderados por un periodista conocido.

En el de hoy se tratará sobre política exterior y seguridad nacional. Seguramente, se hablará mucho sobre Irak, y McCain podría salir airoso pues, de los dos candidatos, sólo él apoyó el incremento de tropas en Irak que ha amainado, o casi, la incipiente guerra civil por la que atravesaba el país.

El segundo, tendrá lugar el 7 de octubre y es el único que poseerá un formato diferente ya que los candidatos se encontrarán rodeados por gente del común que los interrogarán sobre diversos temas que no se anunciarán a los telespectadores de antemano. A pesar de que existe un sistema de preselección de los participantes, podrían surgir preguntas inesperadas. Se sabe, además, que Obama no brilla en este tipo de formato de contacto directo con el público pues le favorecen los grandes encuentros con miles de personas en los que puede desplegar unívocamente sus habilidades de orador.

El 15 de octubre finalizan los debates los dos candidatos reuniéndose para conversar sobre política interna. En esta fecha se tratarán más directamente los temas de la inmigración, de la economía, de la salud y de la educación que interesan mucho a los hispanos.

El 2 de octubre, Biden y Palin se reúnen para el debate de los candidatos a la vicepresidencia. Se rumorea que uno de los objetivos de McCain en anular el debate de hoy era proporcionarle más tiempo de preparación a Palin.

En todo caso, se espera mucho del encuentro, pues, por una parte, el equipo de McCain ha protegido tanto a Palin de la prensa que solamente le ha permitido una gran entrevista televisiva nacional la semana pasada y, además, negoció para que en este debate exista el menos contacto posible entre los dos contrincantes. Cada uno contestará a la pregunta que se le formule y entrarán poco en discusiones entre ambos. De todos modos, se estudiarán a la lupa sus respuestas y comentarios y se observará de cerca si Biden es capaz, con sus conocimientos y experiencia política, de detener los encantos políticos del fenómeno Palin.

A pesar del real interés que ha provocado la candidatura de Palin, es importante saber que nunca, hasta ahora en las elecciones estadounidenses, los candidatos a la vicepresidencia han contado mucho a la hora de decidir los votantes. Siempre se ha votado por el candidato a la presidencia y no por la pareja; y, este año, se espera que siga siendo así.

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26 de septiembre de 2008
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Los temas hispanos

Prosigo la conversación con Gabriel Guerra Mondragón, miembro del Comité Nacional de Finanzas de la campaña de Obama. Enumera los temas predominantes entre el electorado hispano, la migración, la economía, la salud y la educación. Insiste en que el tema del aborto es un factor de importancia, pero no determinante.

"McCain tiene un problema", agrega, "pues el tema inmigratorio es importante para los latinos."

Guerra Mondragón recuerda que McCain ha ocupado posiciones contradictorias recientes sobre los inmigrantes. Presentó un proyecto de ley bipartidista, junto al Demócrata Ted Kennedy, que hubiera acordado el acceso gradual a la nacionalidad a los 12 millones de inmigrantes ilegales. El proyecto gozó de mucho apoyo entre los hispanos, pues la inmensa mayoría de los ilegales son mexicanos o latinoamericanos. Formaba parte de la vertiente inconformista y rebelde del republicano McCain, que, a menudo, ha llevado la contraria a los de su partido. Pero, precisamente el ala conservadora del Partido Republicano se opuso al proyecto y no pasó el voto del Senado, a pesar de que el mismo Bush deseaba aprobarlo.

Desde que llegó al poder, Bush consideró el voto hispano esencial para poder consolidar una mayoría republicana duradera. Proyectaban ganarse a una buena parte de los electores latinos con temas conservadores y abandonar el Partido Demócrata a mano de los sindicatos, las feministas, los negros y otros grupos. Empleo aquí la palabra negros y no afroamericanos porque no todos los negros lo son. Existen muchos inmigrantes de Jamaica, Trinidad, Guyana y las antillas inglesas, además de los haitianos y de los africanos que no se consideran afroamericanos.

Al presentar el proyecto, McCain, por su parte, pensaba en su campaña presidencial. Si lograba abrir el campo político a su izquierda, hacia los latinos, no tendría, probablemente, que contar demasiado con la base de derecha del partido. Pero, no ha sido así, pues los conservadores han logrado oponerse a cualquier apertura que sea sobre el tema de la inmigración.

"McCain se lanza en campaña" prosigue Guerra Mondragón, "este tema lo hundió, debido a la base". McCain tuvo que dar marcha atrás y proponer, primeramente, terminar de erigir la muralla entre las dos fronteras y, luego entonces, comenzaría a discutir el tema. Pero, por esa misma razón, el electorado latino se encontrará difícilmente al alcance de McCain.

"El objetivo de Obama en estas elecciones", dice Guerra Mondragón, "es llegar al nivel del voto hispano durante la campaña de Gore, que ha superado a todos los candidatos presidenciales hasta ahora". Del 60 al 70% de los latinos prefiere a Obama, pero para asegurar una victoria clara habría que rebasar, en casi todos los estados en donde existe población hispana importante, la cifra del 60%.

De todos los estados indecisos en los que los hispanos juegan un papel clave, Florida el más importante, debido al importante número de colegios electorales de los que dispone.

"Según las últimas encuestas", afirma Guerra Mondragón, "la situación está muy cerrada". La meta de Obama es recoger, modestamente, un 30% del voto cubano en la región de Miami, que ya se logró con Bill Clinton, y, en la región de Orlando y Tampa, poblada por puertorriqueños y otros latinos, obtener un 80%. Para ello, Obama cuenta con una campaña bastante bien organizada, con numerosas oficinas locales, voluntarios y la inscripción de muchos nuevos electores.

Recientemente, el nuevo elemento en la campaña es el tema de la crisis financiera, que domina las noticias diarias desde hace dos semanas.

"Cambia la temática de la campaña", concluye Guerra Mondragón, "Es el tema principal. Las crisis económicas siempre han favorecido a los Demócratas". Y, recuerda que, según Obama, la situación surgió por causa de los 8 años de desregulación republicana y del dominio por los republicanos de la rama ejecutiva federal.

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24 de septiembre de 2008
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Obama, Clinton y Palin

Me encontraba hace unos días aquí en Nueva York en una recepción para el nuevo Premio de Literatura Aura Estrada. Las salas de la residencia privada en donde se celebraba estaban atestadas de gente del mundo editorial -escritores, editores, periodistas. Se paseaban por las salas Salman Rushdie, Jon Lee Anderson, Jonathan Franzen, A. M. Homes y, entre otros, los editores neoyorquinos de New Directions o de Grove/Atlantic. Entre los escritores latinos o de habla hispana se encontraban novelistas estadounidenses como Francisco Goldman o la mexicana Carmen Boullosa o el español Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York, y la periodista colombiana Silvana Paternostro.

Nueva York o, mejor dicho, la isla de Manhattan, vota masivamente, al 80%, por los candidatos demócratas y existe poca discrepancia política profunda entre sus residentes. Las conversaciones en torno a la política son, por lo general, esencialmente homogéneas y consisten mayormente en agregar nuevos argumentos entre convencidos.

Este año de elecciones, sin embargo, las disensiones, entre intelectuales demócratas al menos, salieron a relucir más que en los tres o cuatro comicios anteriores, es decir, en los 12 a 16 años previos. La mayoría favorecía a Obama y la minoría a Clinton. Los obamistas se sentían gente más en la onda, con ideas más elevadas y hasta más radicales y más ‘modernosos' y postraciales que los clintonistas, más clásicos, más concretos y seguros de que su candidata se encontraba a la izquierda de Obama. Con la victoria de éste en las primarias los dos bandos pusieron sordina a sus diferencias, sin poder hacerlas desaparecer por completo.

/upload/fotos/blogs_entradas/sarah_palin_es_recibida_por_su_hija_piper_med.jpgClaro, el tema de conversación central que cosió como un hilo la recepción literaria fue el de las elecciones.  Y, dentro de éste, lo que más parecía preocupar -y asustar-  era Sarah Palin.

Algunos se decían que había mucho que temer de una señora de Alaska que podría afectar la vida real de los estadounidenses, a pesar de que se viviera en un país como los Estados Unidos, en el que el gobierno influye en la vida diaria muchísimo menos que en otros.

Una amiga se preocupaba porque despreciaba a Palin por puro elitismo. La desprecio, pero la mayoría de la gente del país, no. Pareció aliviarse cuando mencioné que probablemente Palin sólo influiría en la base del Partido Republicano, pero no más allá.

Durante la conversación descubrimos con alegría que habíamos favorecido a Clinton en las primarias. Hacía meses que no charlábamos y estaba convencido de que ella favorecía a Obama, como muchos de sus amigos y familiares.

En política, creo, es importante saber que nunca se puede votar por el mejor candidato, pues ese no existe, nunca llegará, sino por el menos desastroso.

Preferí a Hillary, no porque pensara que fuera la mejor candidata, sino porque estaba convencido de que sería la menos mala, la menos inepta y la más fácilmente elegible, ya que el racismo en esta sociedad es aún muy resistente y retorcido. De Obama, pensaba -y sigo pensando-, que es un verdadero paquete, un político típico que, en las primarias, supo venderse, sobre todo a la base joven y a la prensa enamorada, como agente de un cambio radical. Siempre me pareció curiosa su imagen pública de reformista que no enumeraba nunca sus futuras reformas. Hay que acabar con el cinismo en la política, repetía durante las primarias. Y, siempre me preguntaba cómo se acaba con eso.

Sin embargo, conversando un poco más con mi amiga, convenimos en que nuestra falta de entusiasmo sobre Obama desapareció instantáneamente cuando en el paisaje surgió, de pronto, Palin. Al leer las ideas de la alasqueña sobre la enseñanza del creacionismo en las escuelas, sobre la censura de libros en las bibliotecas públicas, sobre el aborto o sobre el calentamiento global nos asustamos. Al escuchar su discurso de aceptación durante el congreso del Partido Republicano, cuando describió sus caricaturas sobre la situación internacional, cuando se presentó como una suerte de rebelde anticorrupción, fue ahí, que recordamos que -sin duda- siempre habría sido mejor un Obama que un McCain acompañado y apuntalado por Palin.

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22 de septiembre de 2008
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El dinero de los partidos

Prefiero no escribir sobre lo más obvio, la nueva encuesta realizada por el New York Times que indica que Obama se le vuelve a adelantar a McCain, 48% a 43%. La misma tranquiliza a muchos demócratas pues regresa a las mismas cifras de mediados de agosto, previas a los congresos de los dos partidos. No quiere decir que Obama no encontrará dificultades para ganar, sólo que puede ser que gane.

Para escribir de otra cosa, sería interesante mencionar el dinero en la campaña. Hoy conversé con Gabriel Guerra Mondragón, nombrado embajador en Chile por Bill Clinton de 1994 a 1998 y uno de los grandes recaudadores de fondos, primero, para la campaña de Hillary Clinton y, hoy, para la de Obama.

La política en los Estados Unidos cuesta dinero. Si tomamos en consideración los fondos invertidos en las primarias de ambos partidos y le agregamos los de las elecciones generales hasta noviembre se calcula llegar, por primera vez, a los $1.000 millones.

Estas sumas se gastarán, sobre todo, en la publicidad -en TV y radio-, en las campañas de inscripción de votantes, en la movilización del día de las elecciones, en viajes, en llamadas telefónicas, en mantener personal y oficinas permanentes en los 50 estados y etcétera.

La recaudación de fondos la rige hoy la ley McCain-Feingold, impulsada por el senador McCain hace unos años. En ella, el candidato puede acogerse al financiamiento público -$85 millones a la campaña- o renunciar y recaudar, por su cuenta, el dinero que quiera y pueda.

McCain se acogió a las bondades de su propia ley y ya recibió el dinero. Y, ahora, no tendrá que preocuparse demasiado en perder tiempo de campaña en buscar dinero.

Obama, a pesar de haber prometido anteriormente acogerse a los fondos públicos, se desdijo y optó por arriesgarse a conseguir mayor cantidad de dinero por su cuenta. Es cierto que, a juzgar por el mes de agosto, un mes lento para recaudar dinero, Obama no deberá encontrar dificultades, pues consiguió reunir $66 millones, entre donaciones por internet y otras cosas, lo que es un récord mensual absoluto para una campaña. Pero, esa tarea permanente de cenas y desayunos y almuerzos recaudando fondos le quitará tiempo de sus preciadas horas de campaña.

La nueva ley ha creado dos formas de financiamiento -al candidato y al partido- en principio estancos separados uno de otro. La primera forma impone límites a la cantidad que un particular puede donar a un candidato -$2.300 en las primarias más $2.300 en la elección nacional. Es decir, $4.600 en total por persona. Y, no más.

La otra forma de financiamiento se realiza con las donaciones hechas a cada partido. Pero, este dinero sólo puede ser administrado y dirigido a la campaña nacional del partido y no a la del candidato presidencial. Su máximo es de $28.500 por persona. Por si no lo sabíamos, la ley prohíbe, además, los donativos empresariales.

La campaña de Obama reúne a sus grandes recaudadores en un Comité Nacional de Finanzas, cuyos miembros invitados se comprometen a recaudar $250.000 o más y al cual pertenece Gabriel Guerra Mondragón. Para recaudar su cuota, Guerra Mondragón busca gente, llama por teléfono, tira una red amplia y encuentra particulares que donen desde $5 hasta $2.300. Y, además, puede, siempre por separado, recaudar dinero para el Partido Demócrata. Como miembro del comité, Guerra se reúne semanalmente o recibe llamadas de  puesta al día de la sección nacional, la regional y la hispana.

La campaña de Obama le ha otorgado importancia a los hispanos en estas elecciones, pues, por primera vez, se ha reunido a todos los grandes recaudadores hispanos en un Consejo Nacional de Finanzas Latino. Sus miembros se comprometen a recaudar $100.000 que se emplearán, sobre todo, en los campos de batalla de Colorado, Nevada, Nuevo México y Florida. A ver qué resulta.

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19 de septiembre de 2008
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El voto por adelantado

Una de las características particulares de estas elecciones presidenciales será el voto por adelantado o el voto previo a la fecha del 4 de noviembre. Se trata de una tendencia nacional estadounidense que va en aumento.

En las elecciones de 2004, un 20% votó de ese modo y este año se espera que comprenda hasta una tercera parte de todo el electorado. Si resulta ser cierta la cifra, será enorme el número de votantes y ya lo van transformando todo.

El primer estado en abrir sus urnas será el de Iowa, el 23 de septiembre, seguido por Ohio, uno de los estados aún indecisos, que las abre el 30 del mismo mes. Le siguen 28 estados.

Así, como se trata, pues, de convencer a gente que ya pronto comienza a votar y a otros que irán a votar mientras los dos candidatos continúan haciendo campaña, el voto adelantado ha ido transformando las estrategias de Obama y de McCain, además de que los obliga a utilizar sus presupuestos de modo diferente.

/upload/fotos/blogs_entradas/el_apoyo_hispano_med.jpgPrimeramente, se altera la estrategia de los importantísimos anuncios por televisión. La selección del lugar y de las fechas en las que se transmiten se hace ahora muy en función de los estados en los que existe el voto por adelantado. Por ejemplo, los estados de Florida, Colorado, Nevada, Nuevo México, en pugna los cuatro por ambas campañas, ya han sido inundados por la publicidad televisiva pues permiten el voto por adelantado. En ellos, reside un gran número de hispanos que aunque, en su mayoría, favorece a Obama una parte podría convencerse de que el mejor candidato es McCain, orientando el estado entero hacia el Partido Republicano. Florida es, en términos de población, el más importante de los cuatro y en él ya un millón de votantes han pedido sus papeletas por adelantado.

Segundo, ahora el presupuesto de las campañas se concentrará -y se dispersará- en asegurarse de que los votantes que vayan a las urnas en estas semanas voten por su candidato. Normalmente, la movilización de los votantes comenzaba siempre en los alrededores del último fin de semana antes de las elecciones del 4 de noviembre. Para estas elecciones ya comenzó y las campañas utilizan modelos computarizados en los que observan las tendencias de voto anteriores por sectores junto a datos demográficos y de consumición para intentar adivinar quién votará por adelantado y por qué candidato.

Tercero, cambia el programa de las visitas de los candidatos a los estados. Ya lo mencionamos en un post anterior, después de haber inundado de anuncios televisivos los estados de Colorado, Nevada y Nuevo México, Obama se encuentra en ellos esta semana haciendo campaña, para asegurarse del favor de los hispanos y de las mujeres.

El estado de Colorado, por ejemplo, se encuentra en la mira del Partido Demócrata este año. Fue allí que organizó su reciente congreso y ya, hecho alentador, en 2006 fue elegido un senador Demócrata e hispano. Ahora, con el aumento de la población hispana, esperan que Obama gane el estado. Pero, la campaña de McCain piensa que, como Bush en 2004, también, puede ganarlo y, en días anteriores, envió a Palin a Colorado en búsqueda de más o menos el mismo voto femenino e hispano.   

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17 de septiembre de 2008
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