Escrito por

Félix de Azúa

Blogs de autor

Los fundadores de Ciudadanos defienden que el partido sigue siendo “útil”

“Ciudadanos sigue siendo un partido necesario en la política catalana y española”, apuntan diez firmantes en un texto de apoyo a la formación

Los fundadores de Ciudadanos que firmaron el manifiesto embrionario de 2005 han publicado una carta en la que defienden que el partido sigue siendo “útil” para luchar contra los nacionalismos y populismos, y a pesar de que a lo largo de la historia de la formación haya habido “aciertos y errores”. Los diez firmantes del texto, entre los que figuran Albert Boadella, Arcadi Espada y Francesc de Carreras, han querido salir en defensa de las siglas, cuyo futuro hay quien ve hipotecado al resultado del 14-F, y han apuntado que “Ciudadanos sigue siendo un partido necesario en la política catalana y española”.

“Ahora, más de quince años después y ante unas importantes elecciones en Cataluña, Ciudadanos, con aciertos y errores en su trayectoria, sigue defendiendo los mismos valores de libertad e igualdad y es el partido que se ha opuesto con mayor firmeza, sin cesiones ni renuncias, a quienes pretenden poner fin a nuestro sistema constitucional”, han defendido. “Ciudadanos es una opción política útil para garantizar el cumplimiento de la Constitución en el ámbito de Cataluña y articular grandes pactos en España entre aquellos partidos que no se sitúan en los extremos, es decir, ni en el populismo social ni en el nacionalista”, han proseguido en una carta que llega un mes antes de las elecciones catalanas.

También rubrican la defensa del partido quince años después de su fundación Félix de Azúa, Teresa Giménez Barbat, Ana Nuño, Xavier Pericay, Ponç Puigdevall, Sevi Rodríguez Mora y Ferran Toutain.

Leer más
profile avatar
14 de septiembre de 2021
Blogs de autor

Decíamos ayer

Voy a ofrecer al Gobierno bicéfalo algunos consejos prácticos de empoderamiento resiliente, solidario, sostenible y paritario, como diría el hípster de Daniel Gascón

Saludo el curso escolar de mis atentos lectores (y también de los desatentos) desde esta frágil columna. Entrados en el otoño, voy a ayudar al Gobierno bicéfalo para que dure por lo menos unos meses más. De manera que le ofrezco algunos consejos prácticos de empoderamiento resiliente, solidario, sostenible y paritario, como diría el hípster de Daniel Gascón.

El primero es impedir que los personajes que encarnan la maldad en las películas, especialmente las del Oeste, se rían a carcajadas mostrando la bajeza de sus instintos y una dentadura lamentable. La orden de la dirección de ETA para que sus empleados sonrieran sin descanso cuando se los juzgaba, obedecía al mismo fraude. Un teatro seguido dócilmente por los políticos separatistas encarcelados e indultados. Signo de mala conciencia y alma de spaghetti western.

El segundo consejo es el de prohibir mediante norma bien fundada que se aplauda en el Parlamento. No hay nada más descorazonador para el pobre votante que ver las interminables ovaciones de los diputados de uno y otro bando, a veces en pie como en los toros, cada vez que termina de hablar alguien o incluso mientras está hablando. Este fervor tan fácil de confundir con la célebre expresión de “dar jabón” (u otras más soeces), trae la conclusión de que cuantas más majaderías diga el prohombre o la promujer, más se le ovaciona.

El último consejo de la semana trata de evitar que la envidia, sobre todo la ancestral envidia morisca y fenicia, castigue a las comunidades donde se vive sin rencores ni celos, como Madrid. No hay que multarlas con impuestos, pero puede suplirlos una nueva gabela de gran futuro: un gravamen a todos los varones blancos, heterosexuales y sanos. Que paguen o se reinicien. ¡Banda de colonos!

Leer más
profile avatar
7 de septiembre de 2021
Blogs de autor

Hasta pronto

Una niña de nueve años les dice a sus perplejos padres que ella de mayor quiere ser salvaje, pero que los demás no le dejan ser todo lo salvaje que ya es

Una niña de nueve años les dice a sus perplejos padres que ella de mayor quiere ser salvaje, pero que los demás no le dejan ser todo lo salvaje que ya es. ¿Quiénes son los demás?, pregunta su madre. Pues la gente. Y nosotros, ¿también somos la gente? Hombre, pues claro, todos los padres son la gente. Y se pone a caminar por el hotel a cuatro patas apoyándose en los nudillos.

La cuestión había comenzado cuando, paseando por un sendero boscoso, la niña se empinó para coger una manzana que colgaba entre muchas de un pomeral, pero había aparecido un labrador como por encanto y le había afeado la conducta en un idioma apenas comprensible. Tras salir disparada, la niña preguntó a sus padres si en la naturaleza todo era de alguien. Sí, respondió el padre, ahora ya todo tiene dueño. Entonces, ¿esto no es la naturaleza? No, hija, ya casi no queda naturaleza. ¿Dónde queda? Pues un poco en las selvas del Amazonas, pero no te lo puedo asegurar. Caviló un poco y por la tarde es cuando dijo que ella era salvaje Y que sólo le interesaba lo salvaje.

Iba yo leyendo entonces El día que empezó la Guerra Civil, de Pilar Mera (Taurus), un buen resumen de los funestos días de julio del 36, y andaba horrorizado de nuevo por las salvajadas que cometieron izquierdas y derechas. El libro es bastante ecuánime, aunque no figura nunca ni el partido comunista ni la URSS, pero sí Alemania e Italia, lo que resulta un poco raro (p.195). Pero, en fin, lo que intimida son las barbaridades que cometieron ambos bandos.

¿Por las manzanas? ¿O por un salvajismo natural que aún nos posee en estado latente? No lo sé. Tendré que preguntárselo a la niña cuando sea un poco más mayor. Mientras tanto, que tengan ustedes unas considerables vacaciones. Nos volveremos a ver en septiembre.

Leer más
profile avatar
27 de julio de 2021
Blogs de autor

Son así

Lo que más odian (y temen) los totalitarios es que la gente actúe libremente y decida por sí misma sin tutela

Me alegra la negativa del Gobierno a otorgar en público que Cuba sea una dictadura. Aclara las cosas. Los totalitarios sufren una verdadera tortura cada vez que se ven obligados a definir algo que no sea facha. Ellos mismos evitan llamarse “comunistas”, prefieren “antisistema” o “anticapitalistas”. Les avergüenza seguir amparando los regímenes comunistas, sus miserias, sus hambrunas, sus genocidios y, sobre todo, su dictadura brutal en beneficio de una casta (esta sí): el Partido.

De hecho, tampoco hablan del Partido, sino del Estado. Dicen que ese ente se sitúa por encima de las libertades individuales. Y lo dicen tanto si son los húngaros de Orbán como los cubanos de Castro. Y aún más singular, lo dicen también los separatistas vascos y catalanes, aunque no le llaman “Estado” (porque sólo poseen una pizca) sino Nación. En todos ellos hay un elemento común: no son demócratas. O, mejor dicho, lo serán, como el Vaticano, mientras no puedan imponer su Inquisición. Aceptan a redropelo las libertades democráticas, pero atentos a destruirlas para crear el Estado (comunista), la Nación (xenófoba), el Partido (fascista y comunista).

Es evidente que ellos creen que seguirían mandando en el Partido, la Nación o el Estado. Ellos, con su obsesión por dominar al prójimo, serían quienes ordenarían a la gente cómo debe comportarse, qué debe creer, cómo ha de vestir, qué lengua ha de hablar y cuáles han de ser sus costumbres sexuales (herencia del poder episcopal). Lo que más odian (y temen) los totalitarios es que la gente actúe libremente y decida por sí misma sin tutela. En la próxima rueda de prensa podrían preguntarles si creen que Castro (o Stalin o Maduro) son o no dictadores. Los verán retorcerse como lombrices en la sartén.

Leer más
profile avatar
20 de julio de 2021
Blogs de autor

Soria pura

Todavía hoy la soledad del monasteruelo, a pesar de las restauraciones, muestra las cicatrices de la barbarie

Estas fueron tierras hostiles, páramos desolados, sin alma que en ellos pudiera vivir, frontera del Islam y por ello lugar de guerreros y creyentes. Luego, ya en el siglo XI, cuando el primer Fernando aseguró la zona, unos eremitas se acomodaron junto a un hilo de agua que por allá corría. Así comienza la historia del monasterio de San Baudelio, minúsculo cenobio que levantaron cristianos y mozárabes. Islámica es la palmera central de ocho brazos que cobija un ámbito apreciado por Rafael Moneo como el más emocionante de España. Islámica es también la mezquitilla que convive con el altar cristiano. Todo estaba vestido de preciosas pinturas.

El cenobio cayó en el abandono y acabó sirviendo de aprisco para ovejas, las tierras se abandonaron, la miseria atacó los fabulosos frescos, primeros del románico español, que unos vecinos vendieron en 1922 a un marchante. Están repartidos por Cincinnati, Nueva York, Boston Indianápolis, más una pequeña muestra en el Prado. Lo que ha quedado en la ermita son las llagas del hambre y la miseria. Todavía hoy la soledad del monasteruelo, a pesar de las restauraciones, muestra las cicatrices de la barbarie. Es como ver al famoso elefante que adornaba sus muros, tumbado en tierra por las heridas mortales de cazadores canallas. El azar ha dejado algunos restos en el Prado, entre los cuales, justamente, el elefante que carga en su lomo un castillo de tres torres pintado de oído por alguien que nunca había visto un elefante.

Es lo que sobrevive de San Baudelio, poema del olvido y la ferocidad en las tierras yermas, pardas, grises y magníficas de Berlanga, donde alguna vez hubo mozárabes y cristianos que convivían en paz cuidando el huerto y pintando. Grandeza y hermosura de la España vacía.

Leer más
profile avatar
13 de julio de 2021
Blogs de autor

Cosas de julio

Estoy dedicando mis columnas a los libros; primero porque las bicicletas y los libros son para el verano, y segundo porque la política del Gobierno ha entrado en estado catatónico

Quizás haya usted advertido que las últimas columnas las voy dedicando a libros de muy diverso pelaje. Esto es así por dos razones, la primera y principal porque las bicicletas y los libros son para el verano. Muchos expertos coinciden en el aumento de lectores: el encierro produjo una sed de letra que no se ha apagado y al unirse a las vacaciones seguramente cuidará la alegría de los libreros. Buena falta les hace.

La segunda es que el filón habitual de los columnistas, o sea, la política del Gobierno, ha entrado en estado catatónico, a un paso de la momificación. Cuando ya ni siquiera tus socios, los que te aguantan en el gobierno, creen en ti y dicen en plenas Cortes que eres un embustero, la dignidad obliga a recluirse en un monasterio. Tengo para mí que Sánchez está esperando unas vacaciones monacales que hagan olvidar el bochorno de que ese improbable diputado catalán le saque los colores justo cuando acaba de soltar a sus jefes para que puedan ponerse morenos.

Así que sólo nos queda la parte sana de la sociedad, la que lee libros y desdeña la política oficial insoportablemente infantil y enferma, como decía Lenin. Se nota que los políticos de este país están entre las gentes que menos libros han leído en su vida. Por eso hoy les añado otra lectura de verano: Mexicana, de Manuel Arroyo (Acantilado), que él no pudo ver. Hace unos días la Casa de México en Madrid nos reunió a los amigos para recordarle, beber unas coronitas y oír mariachis. Lloramos todos, incluida la gentil directora, Ximena. Pero no hay nada triste en los libros de Arroyo, ni siquiera en el insuperable Pisando ceniza (Turner) que cuenta variadas muertes de gente amable. Gran lectura de verano que nos recuerda que volverá el invierno y tendrá tus ojos.

Leer más
profile avatar
6 de julio de 2021
Blogs de autor

Gran tipo

Del Molino, un hombre grande, del género úrsido, tiene el puño de hierro cuando le da la gana, pero en general trata con cariño a su prójimo, aunque lo deteste

En un capítulo de su último ensayo, Contra la España vacía (Alfaguara), en el que amplía a la política su popular ensayo anterior sobre pueblos deshabitados y zonas desérticas de España, Sergio del Molino trata el más grave problema nacional. Es en un capítulo que se titula “Contra la idiotez” y en él menciona la entrevista que tuvo con la simpática Ana Iris Simón. Al comentarle la cantidad de cosas contra las que se manifestaba en su grato libro Feria, ella contestó: “Yo estoy en contra de la idiotez”.

Sergio del Molino es uno de los escasos intelectuales españoles que cuando alguien le pregunte si vive en contra de las derechas o de las izquierdas, estoy persuadido de que contestará que él sólo está en contra de la idiotez. En primer lugar, porque es un hombre inteligente, sensato y honrado. En segundo lugar, porque en este incisivo ensayo no busca culpables, sino dar cuenta de las cosas tal cual son entre nosotros, sin máscaras ideológicas que disimulen el odio y el resentimiento. Es un trabajo que alivia de tanta idiotez como se vomita desde la política oficial.

Es, además, valedor de la vida provinciana y de esas ciudades que pone bajo el gentilicio general de “Vetusta”, en referencia, claro, al Oviedo que describía Clarín en La Regenta y que ahora, pasado siglo y medio, han perdido su aire sepulcral, han caído los amos medievales y son urbes envidiables. Lo subraya con un juicio de notable lucidez sobre su ciudad, Zaragoza. Y remata el libro con una pertinente vindicación de Azaña, admirable modelo de ciudadano.

Del Molino, un hombre grande, del género úrsido, tiene el puño de hierro cuando le da la gana, pero en general trata con cariño a su prójimo, aunque lo deteste. Esta rara cualidad le hace único y perfecto.

Leer más
profile avatar
29 de junio de 2021
Blogs de autor

Acomodados

Que los capitalistas y los obispos catalanes, es decir, el poder feudal, apoyen el indulto no es una decisión de los últimos días. Es una inversión mercantil a largo plazo que espera opulentos beneficios

Ha obtenido una jubilosa difusión el apoyo de los obispos y los empresarios catalanes al indulto que Sánchez quiere imponer a los sediciosos encarcelados. Indulto que ellos rechazan y que el presidente de la Generalitat califica de perfectamente inútil y “derrota española”. ¿Cuál es la noticia? Empresarios, obispos, ricos hombres catalanes y todo el conservadurismo feudal ha apoyado siempre a los sediciosos. ¿O acaso Aragonès, Pujol, Puigdemont, o el inverosímil Torra no pertenecen a la burguesía forrada? ¡Vaya noticia!

Lo único raro en ese millón de secesionistas son las así llamadas izquierdas, las cuales, como la CUP, se apiojan al separatismo para existir. Si no fueran compañeros de viaje de la burguesía catalana regresarían a lo que siempre fueron, un grupúsculo de refractarios al capitalismo (aunque ni siquiera son comunistas) que representan a la parte lumpen de Cataluña. Y ya advirtió Lenin que había que ser muy precavidos con la servidumbre. ¿O no fue Jaume Giró, actual consejero de Economía del Gobierno catalán, quien financió al Sànchez de la cárcel con dinero de la Fundación La Caixa? ¿Se trata de un ideólogo y un patriota? ¿O más bien de un muy alto funcionario del capital catalán?

Por su parte los obispos han jugado un papel esencial, como en el País Vasco, para el progreso y asalto al poder de los separatistas. Una notable cantidad de nacionalistas (y buena parte de los terroristas) se hicieron nacionales en los seminarios.

Que los capitalistas y los obispos catalanes, es decir, el poder feudal, apoyen el indulto en contra del Poder Judicial, no obedece a una decisión de los últimos días. Es una inversión mercantil a largo plazo que espera opulentos beneficios. Aunque sólo sean para los ricos.

Leer más
profile avatar
22 de junio de 2021
Blogs de autor

Dante

Hay que leer a la vez estas dos traducciones de la gran obra del florentino para buscar la mejor interpretación: la de José María Micó y la de Juan Barja y Patxi Lanceros

Fue un hombre de aspecto hosco y altivo según los retratos que han llegado hasta nosotros. Un buen ciudadano extraviado por la política de una sociedad en guerra civil, escindida entre el Papa y el Emperador. Eligió el bando perdedor, fue condenado a muerte, se exilió, y ya no volvió a ver Florencia, su patria. A cambio, hizo del florentino la lengua de todos los italianos. Tan dramáticos elementos han hecho de él un poeta próximo al alma de los españoles. Hay una docena de excelentes traducciones, pero entre ellas sobresalen dos, la de José María Micó (Acantilado) y la que origina este comentario, la monumental de Juan Barja y Patxi Lanceros (Abada). Por fortuna, son tan distintas que no nos obligan a sancionar cuál sea la mejor. Las dos son mejores y el verdadero aficionado querrá tenerlas ambas.

La de Micó es práctica para viajes a Italia (935 páginas). La de Barja es colosal (1600 páginas en gran formato). Son ambas eruditas, algo imprescindible en un texto del que no queda un solo autógrafo. La obra fue un éxito inmediato y dio lugar al más extenso samizdat del siglo XV: se conservan 750 manuscritos. Ello da idea de los problemas del traductor para elegir los términos justos en una obra grandiosa y obsesionada con el lenguaje. Las diferencias, por tanto, son frecuentes y fascinantes. Ambos usan el endecasílabo de un modo propio e igualmente virtuoso. Hay que leerlas a la vez para buscar la mejor interpretación.

En este ascenso hacia la luz, ha quedado fijo como “dantesco” lo infernal. No es así. También son dantescos Purgatorio y Paraíso, no sobra un verso. De modo que son necesarias ambas ediciones, una para leer en un sillón (Micó) y otra para trabajar sobre la mesa: la de Barja incluye los bellos dibujos de Botticelli y casi 300 páginas de notas. Lujo.

Leer más
profile avatar
15 de junio de 2021
Blogs de autor

‘Tolle, lege’

‘La vida pequeña’, de José Ángel González Sainz, es un libro sabio, o mejor, un conjunto de reflexiones en busca de la sabiduría

Hay muchos libros interesantes, placenteros o útiles, pero hay pocos libros sabios. Son libros sabios los ensayos de Montaigne, las cartas de Séneca, las glosas de Don Sem Tob, los pecios de Ferlosio, en fin, un puñado. Guardando las distancias (José Ángel González Sainz me odiaría si lo comparara con los anteriores), su recién editado La vida pequeña (Anagrama) es un libro sabio, o mejor, un conjunto de reflexiones en busca de la sabiduría. Sesenta y tres capítulos que deben leerse despacio y a uno por día.

No es fácil decir por qué este es un libro sabio, ni mucho menos lo que la sabiduría cuente en la actualidad. Me valgo de un ejemplo de Don Sem Tob, el cual confiesa que se tiñe las canas, no por vanidad sino para que nadie acuda a importunarle con preguntas difíciles tras constatar que es un anciano. El sabio se tiñe de beocio para que le dejen en paz. Es la misma táctica que elige González Sainz para esbozar las más arduas cuestiones en modo “teñido”, o sea, con bella prosa literaria.

Pero ¿en qué consiste la sabiduría?, pues en “la festiva asistencia a lo que hay ahí cada vez en un ahora”. No es, como se ve, un saber académico. Esto no se aprende en la universidad y no puede ser el fruto de la enseñanza porque es “un saber colérico que al cabo se acaba transformando en una rara serenidad melancólica”. O lo que es igual, se alcanza la sabiduría cuando “pacificamos la guerra que nos mueven los continuos chorros de imágenes y palabras a todas horas y con mil ruidos” en cada ahí y ahora. Para ello hay que conquistar un silencio a ultranza, “como limpieza previa” o preludio del saber. Sin silencio no puede haber atención o sabiduría. Quienes no sigan estos avisos cuenten con el capítulo Teoría del perfecto gilipollas para conocerse mejor.

Leer más
profile avatar
8 de junio de 2021