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Aerotuteo

Por 7 de octubre de 2009 Sin comentarios

Eder. Óleo de Irene Gracia

Rafael Argullol

Este pasado verano contraté un billete de Iberia, con precio de Iberia, para volar al otro extremo de Europa. Luego resultó que el vuelo de Iberia sería operado por Clickair, compañía de low cost. El día en que debía emprender el viaje me trasladé a los mostradores de Iberia, en la terminal 2 del aeropuerto, dado que los carteles de Clickair no aparecían por ninguna parte. Pero los mostradores de Iberia también parecían clausurados, a excepción de uno en el que un empleado informaba, con bastante fastidio, de que Clickair, filial de Iberia, acababa de fusionarse con Vueling, otra compañía low cost, y que por tanto había que hacer la facturación en los mostradores de esta última empresa. Como en los cuatro mostradores de Vueling había decenas de personas aguardando y, además, las máquinas de autofacturación estaban estropeadas o fuera de servicio, tuve que esperar cerca de una hora para obtener el billete de Iberia que había pasado sucesivamente a Clickair y a Vueling.

Todo eso podía soportarse más o menos estoicamente dado los actuales niveles de confortabilidad, esmero y educación en los aeropuertos, sobre todo en verano. Uno ya sabe que tiene que estar dispuesto a viajar en condiciones de extrema penuria, con dos palmos como espacio vital y con gritos de alegres compañeros de viaje que aprovecharán la ocasión para sacar sus cámaras digitales y hacer fotos sumamente originales. Todo eso se sabe. Más incomprensible es que por la megafonía los tripulantes te tuteen: "Ponte el cinturón, no fumes", y las cosas de rigor. El piloto también te tutea, indicándote que te lo pasarás muy bien, aunque luego cierre el pico durante una inacabable zona de turbulencias. Le pregunté a una azafata por qué nos tuteaban si realmente no parecíamos amigos tan íntimos unos y otros. Me contestó que era política de Vueling para hacer más agradable el viaje. El tuteo relajaba mucho. Era un trato moderno. Buen vueling.

Entonces cayó una maleta del sobrecargadísimo maletero y fue a dar directamente a la cabeza de una señora que tenía enfrente. Ésta exclamó: "¡Eso no pasaba ni en los autocares aquellos con gallinas!".

 El País, 19/09/2009

 

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Rafael Argullol

Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de treinta libros en distintos ámbitos literarios. Entre ellos: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura: Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre). Como escritura transversal más allá de los géneros literarios ha publicado: Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, Visión desde el fondo del mar. Recientemente, ha publicado Moisès Broggi, cirurgià, l'any 104 de la seva vida (2013) y Maldita perfección. Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza (2013). Ha estudiado Filosofía, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona. Estudió también en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Fue profesor visitante en la Universidad de Berkeley. Ha impartido docencia en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002), y los premios Cálamo (2010), Ciudad de Barcelona (2010) con Visión desde el fondo del mar y el Observatorio Achtall de Ensayo en 2015. Acantilado ha emprendido la publicación de toda su obra.

 

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