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Diccionario de la corrupción

  

I. “La plata entra sola”
 

El presidente peruano Alan García definió la política con una frase que el país ha asumido como la del año: “La plata entra sola.” Se la dijo a Jaime Bayly a propósito del sueldo de un presidente del Perú. Buscando sacar el pie del pozo, aclaró a la prensa que, en verdad, le había dicho a su amigo que es después de ser presidente que la plata entra sola.

 

El Perú crece económicamente más que cualquier otro país de la región pero, inversamente, el indice de percepción de la política aumenta su desvalor. ¿Cómo se explica, se preguntan los expertos, que el éxito económico del sistema sea tan grande como el desprestigio del sistema? El esperado “goteo” es demasiado lento, y el índice de la pobreza pasa del 30% de la población. El país está económicamente, es verdad, mejor que nunca; pero, moralmente, nunca ha estado peor. La corrupción ha terminado siendo aceptada como fatal: se ha hecho intrínsica al sistema. Todos los candidatos a las prontas elecciones prometen combatir  la corrupción, y quiero creer que casi todos están empeñados en ello; pero el hecho de que el fujimorismo sea una de las  cuatro principales fuerzas en competencia es un síntoma alarmante. La conversación, como en todas partes, se ha vuelto incivil: la corrupción reparte infamia en su gran teatro del mundo mercantil.

 

El psicoanalista Jorge Bruce ha diagnosticado la enfermedad: “Es esquizofrénico pregonar el éxito económico sin mencionar que somos el primer productor de cocaína del mundo. Una proporción considerable de la masa monetaria que circula, en toda suerte de inversiones y gastos, es dinero manchado de blanco...una de las filtraciones de Wikileaks indica al actual jefe del ejército como uno de los militares captados por el narco. Lo cual no sorprende a nadie.”

 

No estoy seguro de que la información de Wikileaks sea un tribunal de la verdad, aunque tampoco se puede trivializar sus revelaciones. El trabajo diplomático cultiva la épica del chisme, pero no se podría negarle a nadie la libertad de hacerlo público,  si uno cree ejercerla como derecho democrático. Mi libertad no es mejor que la tuya, quiero decir. Pero que la droga ha sido protegida por las fuerzas del orden es un hecho denunciado, aunque sin consecuencias, desde dentro del mismo estado. Bruce lleva razón cuando advierte la gravedad del caso:
 

“Limitarse a hablar de crecimiento económico sin mencionar esta fuente inagotable de dinero sucio es un acto psicótico. Creer que la corrosión del tejido social generada por el narco va a permanecer en los linderos de los valles de producción, centros de acopio, laboratorios y vías de distribución es de una frivolidad criminal...No podemos seguir hablando del modelo –ese que tantos comentaristas declaran intocable– ignorando ese reverso obsceno y violento.”

 

Se trata, así, del lenguaje, del valor que tú des a las palabras. El sociópata cree que todos son culpables pero no siempre está, como el asesino de Tucson, armado. La violencia verbal contamina la esfera pública, esa trama de las comunicaciones y la política. Y desnuda la subjetividad perturbada de quienes denigran aquello que supuestamente los niega. Esa negatividad divide el espacio social en buenos y malos, degradando no la diversidad social y humana, sino el lenguaje. 

 

Mirko Lauer piensa que la crítica de la corrupción se ha convertido en el espacio de debate porque, al no ser ideológica, la competencia electoral  no se decide en un cambio del sistema sino en su mejora social. Los partidos de centro izquierda son los más exigentes en la demanda de transparencia política, anulación del actual pereclitaje de delitos de corrupción, y control de las contribuciones partidistas.  Lo que está en disputa, así, es la definición del centro.

 

En español, todavía estamos lejos de desearle lo mejor a quien gane las elecciones.  Quizá porque todavía creemos que las ganaremos destruyendo minuciosamente al rival imaginario, ese espejo monstruoso.

 

 

II. Una modesta proposición

 

Excusa la deformación profesional, pero te propongo una hipótesis: la corrupción es el reverso del modelo económico dominante. Es un modo de sobrevivencia de los que no se han beneficiado, ni mucho menos, con las inversiones y las exportaciones; y un principio de acumulación de los gestores del modelo. La suma de las ganancias de inversión (de muy baja tasa y nula reinversión) es inversa a la resta en pobreza, servicios, educación, comunidad y sensibilidad ética. No se trata solamente de la brecha entre ricos y pobres, sino de la regresión civil,  la delincuencia y el desvalor de la solidaridad, que es el lado oscuro del mercantilismo, patente en el culto del exitismo y en la violencia cotidiana. Tampoco se trata sólo del mercado (las formas del intercambio en el mercado regulado, lo sabemos, promueven la individualización de los sujetos, la horizontalidad civil) sino de la comercialización regresiva de la vida cotidiana. Este mercantilismo autoritario, termina determinando el valor hasta de lo que no tiene precio. En esa sociedad sin comunidad, el mercado es sustituido por el marketing. No ha de extrañar, por lo mismo, que el gobierno peruano haya preferido declarar este 2011 “Año de Machu Picchu” para fomentar el turismo, en lugar de consagrarlo a José María Arguedas, quien cumple cien años. Mucho mejor así tratándose de un escritor que creyó en la suma de las naciones de un país donde cualquiera, dijo, podría ser feliz, si no ha sido “corrompido por el egoísmo.”

 

 

III. Para un diccionario panhispánico

 

Leyendo sobre estos temas, he encontrado que debajo del debate político actual en el Internet hay un léxico sobre la corrupción, del cual anoto algunas acepciones. Descarto insultos, y atiendo al uso, de regusto hiperbólico. No dudo que tú tienes otras acepciones que separen imparcialmente el grano.

 

 

Política: “Arte de combatir a los animales,” Platón

Nacionalismo: “El último recurso del pillo,” Dr. Johnson. Otras versiones prefieren “canalla,” “truhán,” “bribón,” “pícaro,” pero “pillo” me gusta más para sugerir la manipulación sentimental de una ideología arcaica

Nacionalismo de izquierda:  Monstruo de dos cabezas

Inmunidad parlamentaria: Impunidad

Candidateable: Que aguarda ofertas

Chorreo: Goteo prometido

Piloto automático: Intelectual multiempleado

Ultrasubevaluados: Terrenos de precio falso

Caciquismo académico: Ansiedad de herencia,  endogamia

Turista electoral: “Votante aburrido de su candidato favorito, ensaya otro,” M. Lauer

Politica: “Arte de impedir las revoluciones,” Aristóteles

Sin bandera: Narcocapitalista

Regalías: Ingresos extras

Internet gratis: Utopía anarquista

Carga tributaria: Atentado contra la libertad

Curva de experiencia: Valor simbólico de cambio

Empate técnico:  Valor añadido

Soborno: Derecho territorial

Economía subterránea: Horas extras

Cuota partidaria: Dinero invertido

Electorado: Clientela

Clientelaje: Suma presupuestable de facciones

Colchón electoral: Base de salario mínimo

Política: “Arte de mantenerse en el poder,” Machiavelo

Elecciones: Reorganización de las expectativas

Funcionariado difundido: Socios académicos

Pragmatismo: Buen precio

Masividad: electorado que no vota

Recicladísimo: Ministro de izquierda en gobierno de derecha

Red social: Opiniones antisociales

Opinionitis: Fiebre verbal omnipresente

Lobismo: Lobos del “lobby”

Residuo del poder: “Conjunto de materias y atribuciones sobre ellas que las constituciones federales o autonomistas no atribuyen expresamente ni al poder central ni a los regionales,” RAE

Residual: Sobreproducción de escribiente que termina dándose por leida
Absolutista: Sociópata realizado
Gúligan: Pasó sin transición del franquismo a la corrupción
Transición: Tiempo histórico en que se perdió la paz

Politica: “El arte de lo imposible,” Internet

 

 

IV.  Multimedia

 

En la juramentación del alcalde de un pueblo peruano, uno de los regidores exclamó: “Juro por Dios...y por la plata.”  El lapsus delata que el idioma de la corrupción interrumpe al lenguaje, poniendo en duda su valor de uso:

 

 

La siguiente intervención de “bolsillos vacíos” en el Banco Santander de Sevilla, declara, que el humor no está perdido:

 

 

El caricaturista Carlín (La República) comunica muy bien la suerte tragicómica de la política peruana y su actual fase electoral, donde trece candidatos purgan sus listas de corruptos embozados. El presidente García indultó a un empresario de la televisión, preso por corrupción,  pero se descubrió que el certificado médico que permitía esa licencia era falso. El empresario fugitivo fue capturado tres meses después. Carlín da una versión de esta moraleja sin moral:
 

http://www.larepublica.pe/11-01-2011/carlincaturas-11012011

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16 de enero de 2011
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Para qué sirve un presidente

?Cuando la tragedia nos golpea, forma parte de nuestra naturaleza pedir explicaciones, intentar poner algo de orden en el caos y sacar sentido de lo que parece no tener sentido alguno. Ahora hemos visto cómo empezaba de nuevo nuestra conversación nacional, no sólo acerca de las causas que hay detrás de estos crímenes, sino incluso sobre el papel de las leyes sobre seguridad de las armas o la adecuación de nuestro sistema de salud mental. Buena parte de este proceso de debate sobre lo que deberemos hacer para evitar estas tragedias en el futuro es un ingrediente esencial de nuestro ejercicio de autogobierno?.

En pocas ocasiones en la historia un político ha explicado mejor la tarea que incumbe a la política y a los dirigentes políticos como lo ha hecho Barack Obama en su discurso fúnebre en honor de las víctimas de la matanza de Tucson. Más sermón religioso que arenga, sus palabras explican e ilustran lo que es el liderazgo: son una demostración práctica de lo que es un líder. El presidente no es tan sólo el comandante en jefe que dirige a las tropas en defensa de la nación. Su figura no queda reducida al peso enorme del primer magistrado que encarna la propia soberanía nacional, jefe de un ejecutivo con enormes poderes e influencia. Ni siquiera a la del presidente imperial, máximo dirigente del mundo. En circunstancias de gran gravedad, cuando la nación es presa de la desorientación y del miedo, el presidente se enfrenta al reto de actuar como guía y orientador de sus conciudadanos. Es la tarea del predicador en jefe, la voz religiosa de la máxima autoridad laica que Barack Obama sabe encarnar con un talento persuasivo y una gracia narrativa inhabituales. La matanza perpetrada por un perturbado mental, gracias al fácil acceso a las armas semiautomáticas, ha destruido la agenda política del Partido Republicano, que había organizado los primeros compases de la nueva legislatura con el propósito de erosionar al presidente y preparar el terreno para vencerle en las elecciones de 2012. El gesto simbólico de anulación de la reforma sanitaria de Obama, que iba a votarse en el Congreso, se convirtió así en un acto de consenso bipartidista de rechazo unitario a la violencia. Las reacciones más primarias a la matanza han permitido a su vez que Obama demostrara toda su talla de presidente e incluso de padre de la nación que honra a los caídos en el atentado y a los valientes que intentaron salvarles. El nuevo Obama que se esperaba después de las elecciones de mitad de mandato ya ha llegado, pero de la mano de una tragedia profundamente impregnada de las imágenes, las historias y las palabras que han hecho de EE UU una nación orgullosa, fuerte y segura de sí misma.

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16 de enero de 2011
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Javier Marías, premio Nonino

Javier Marías 8,000 euros parece muy poco para un premio literario de la trascendencia del premio Nonino, que se entrega en Italia. Pero cuando uno ve al jurado, compuesto por VS Naipaul, Peter Brook, Claudio Magris, John Banville, Norman Manea y Edgar Morin entonces entiende por qué es tan importante. Y el ganador de este año ha sido Javier Marías, traducido por Eunaidi. Dice la nota:

Todos esos nombres están detrás de la concesión a Javier Marías (Madrid, 1951) del último premio internacional Nonino por el conjunto de su obra, publicada en Italia por la editorial Einaudi. ?Aunque se destaque una trayectoria completa, no tengo la sensación de que me den por viejo o por terminado?, afirmó ayer con humor el autor de Tu rostro mañana, que el día 29 recibirá el galardón, dotado con 8.000 euros. Se lo entregará Claudio Magris durante una ceremonia en la que participará buena parte del jurado, que en su acta calificó al autor español como ?uno de los grandes escritores de la actualidad?, alguien que ha ?revolucionado el sentido del tiempo narrativo?. El premio sorprendió a Marías enfrascado en la ?última revisión? de su nueva novela, Los enamoramientos, que publicará en primavera la editorial Alfaguara. El acto de entrega tendrá lugar en Ronchi di Percoto, en la región de Friuli-Venezia Giulia, al noreste de Italia. Nonino es una de las grandes marcas de grappa (el aguardiente italiano), de ahí que la ceremonia tenga lugar en la sede de su destilería. Javier Marías y el arquitecto Renzo Piano, otro de los premiados este año, pasan a engrosar un palmarés del que también forman parte Claude Lévi-Strauss, Norbert Elias, Jorge Amado, Henry Roth, Edward Said y Leonardo Sciascia. Entre los autores hispanos galardonados anteriormente están Álvaro Mutis, Jorge Semprún, Raimon Panikkar y Julio Llamazares.

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15 de enero de 2011
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Vivir en la periferia

 

 

Vivir en el centro es una convención. Siempre tengo la sensación de habitar en alguna periferia. Siempre tengo la voluntad de ser periférico. No me parece una mala manera de estar en el mundo: ser periférico. Si además tienes una editorial, te deberías llamar Julián Martínez. No es mi caso. Ni siquiera estoy seguro de ser periférico, aunque vivo al lado de la frontera del sur de Europa, justo en la muga, en el lado norte de Tirso de Molina, Madrid. Y me gusta. Al menos estoy acostumbrado a sus paisajes, sus paisanajes y sus músicas. Quizás es eso, una costumbre. ¿Podría vivir en otro lugar?

Ayer, en el mediodía de un invierno negador de su estación gracias a un "gran sol" que nos acariciaba, sentado en una terraza de la vieja Plaza Nueva- muy cerca de la plaza Vieja o "el coño de Vitoria- que algunos llaman Gasteiz- pensé en la vida plácida de las periferias. Eso que antes llamábamos "provincias". Ya se sabe que el esnobismo, como la bebida, tiende a ser más poético que riguroso. Y los esnobs de las grandes ciudades, sean de dónde sean y sean cuales sean, se creen el centro del mundo.

Me sentí un centro periférico en la capital de la provincia de Álava. Sentado en su plaza histórica, entre la catedral vieja y el monumento de la patriótica batalla contra los franceses, entre el carlismo y el nacionalismo, entre la fe y la libertad.

En Vitoria, el lugar de nacimiento del incomprensible esteta derechista Ramiro de Maeztu, en esa patria de exploradores que recorrieron los ríos de África para mayor e incierta gloria de España, de oradores parlamentarios del pasado, de campanadas a muerte en el final del franquismo, en ese lugar equilibrado, saludable, modélico, que sabe moverse entre tranvías, bicicletas y recalar en excelentes barras de bares. En esa tranquila, y razonablemente aburrida, ciudad que se despierta pronto y duerme aún más pronto, tuvimos la sensación de poder recuperar el tiempo pasado. Eso sí, después de darnos un chute de modernidad por museos que se colocan en el atrio del presente y de subir al barrio viejo por escaleras mecánicas. Un viaje contemporáneo, emocionante como un paseo por las rebajas del Corte Inglés.

Nos gustó recorrer otra vez esa ciudad, la misma que en uno de sus parques guarda memoria de uno de los escritores que más nos hubiera gustado conocer, Ignacio Aldecoa, amante del boxeo, el viento solano, la vida en la mar, la noche, las barras y el jazz. Y muy cerca del recuerdo de Aldecoa, el otro sonido de la ciudad tranquila, el homenaje al jazz. Un banco con los nombres de los músicos que nos acompañan hace ya tantas décadas y un homenaje a una de sus mejores leyendas vivas, Winston  Marsalis.

Felices y periféricos en Vitoria, tomando un vino de Rioja y leyendo al sol de su plaza principal "La pesca de la trucha en América" de Brautigan, ese periférico escritor que no supo adaptarse a vivir tranquilo en alguna ciudad de provincias del norte americano. ¿Hubiera resistido en Vitoria?. La vida en "provincias" ciertamente requiere la paciencia que se le supone a un pescador de truchas. Yo de mayor quiero ser eso, aunque sea en un lugar de España, pero sin las miserias de sus peleas patrias, ni matrias.

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15 de enero de 2011
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A MI LOS DETECTIVES SALVAJES ME PARECIO UNA GRAN NOVELA.-…

A MI LOS DETECTIVES SALVAJES ME PARECIO UNA GRAN NOVELA.- ?El mito ha servido en este caso para potencializar una obra donde había calidad?. Mario Vargas Llosa habla sobre Roberto Bolaño, la influencia de Borges en Los detectives salvajes, su mito, su muerte prematura y también sobre la importancia de Barcelona en la literatura hispanoamericana. Gracias a Leonardo Zavaleta, que me pasó el dato.

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15 de enero de 2011
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Tía Mame

Resulta del todo punto imposible hablar de esta novela y de su autor, o de la suerte que les cupo a los dos en su momento, sin que el texto se pueble de expresiones como “absurda”, “estrafalaria”, “hilarante” y cualquier otro término que permita describir algo insólito y concebido para hacer reír, pero con la particularidad de que es necesario añadir otros términos inevitables cuando se habla de las peripecias de unos seres humanos sometidos a las humillaciones y desgracias que aquejan a todas las personas, incluida la voluble e incorregiblemente casquivana tía Mame.

Edward Everett Tanner III, un joven de clase media y con antecedentes familiares marcadamente irlandeses (y de ahí el pseudónimo de Patrick) debutó en los quehaceres literarios a principios de la década de 1950 con una serie de cuentos basados en la figura de una mujer, supuestamente familia del narrador, pero de figura y conducta muy peculiares. Los 19 primeros editores que tuvieron la oportunidad de leerlos los rechazaron, pero el que hacía el número veinte le recomendó que transformase ese material en una novela y acertó. En 1955, y durante 112 semanas seguidas, Tía Mame figuró en la lista de libros más vendidos del New York Times, con la particularidad de que hubo un momento en que llegaron a aparecer simultáneamente otros dos libros suyos, algo que ni siquiera les pasó nunca a los autores más prestigiosos del momento. Es decir, el libro tuvo un éxito inmediato y llegó a vender más de dos millones de ejemplares, aparte de que Patrick Dennis se hizo muy popular. Le llovían las ofertas y su nombre empezó a figurar en toda suerte de comedias, musicales y películas, algunas protagonizadas por mujeres que entonces estaban en la cumbre de sus carreras, tipo Rosalind Russell, Angela Landsbury, Lucille Ball o Silvia Pinal. Y el lector comprobará que todavía hoy Tía Mame ofrece material de sobras para hacer varias películas y musicales.

Nadie lo sabía, y  si alguien se molestase en recopilar ahora la interminable lista de elogios que merecieron las sucesivas obras que Dennis fue dando a la imprenta o representado en los escenarios y las pantallas de cine, se comprobará que en ninguna de ellas figura el término “camp” pese a que probablemente sea la mejor contribución de Patrick Dennis a la literatura norteamericana. Y aquí “camp” podría hacer referencia a un propósito deliberado de imitar, parodiar y llevar hasta el límite ese estilo de crítica social irónica y bonachona que se conoce como “típico humor inglés” y que  en España se asocia con Woodhouse, Jerome K. Jerome, G.K. Chesterton y toda aquella serie de escritores británicos publicados en la colección La pajarita de papel. Lo peculiar, como he mencionado más arriba, es que por debajo de tanto oropel y bambalina el texto dejar ver entre líneas el cúmulo de dolor y ultraje que debe soportar una mujer nacida para ser derrochadora, caprichosa y frágil como una flor de invernadero, pero a la que el  crack del 29 dejó en la más absoluta miseria y con la responsabilidad de sacar adelante a un sobrino de diez años que le fue encomendado prácticamente a traición. En ese sentido, Tía Mame sería como si a Woodhose o Jerome K. Jerone les hubiesen encargado escribir, sin renunciar a su estilo, el relato de la desgarrada y violenta lucha por la supervivencia que se ve obligada a librar una mujer que no estaba preparada para ello pero que se entrega a la causa con las armas a su alcance, o sear, el refinamiento, el derrocheo un gusto exquisito para el vestir y la decoración de interiores, todo ello surgido de un concepto de la existencia que nunca hasta entonces había sido sometido a la prueba de la realidad. Resulta fácil imaginar qué ocurre cuando esta dama exquisita encuentra trabajo de dependienta en la sección de patines de unos grandes almacenes, o cuando decora la casa de un gangster enriquecido con la venta de alcohol clandestino, o el maravilloso y exclusivo bar (también clandestino) que termina el día mismo de la inauguración con la Tía Mame y toda sus distinguida clientela en comisaría porque, diablos, a la tía Mame se le olvidó sobornar a la policía.

Hacia 1965, Patrick Dennis era un juguete roto y fue  internado en un hospital psiquiátrico como resultado de un intento de suicido. Se dice que estaba extenuado por el esfuerzo que le suponía llevar una doble vida (casado y con hijos en su faceta pública, homosexual vergonzante en el lado oscuro y enamorado de un tipo que le exigía como prueba de amor que se presentase públicamente co mo su pareja). Sus libros habían dejado de interesar y ante la evidencia de que su talento literario se había esfumado, optó por buscar empleo como mayordomo, sirviendo entre otros al millonario creador de Macdonald´s, Roy Kroc, aunque a quienes le empleaban siempre les ocultó su otra personalidad. Murió en 1976 solo y olvidado, y mientras se lea Tía Mame conviene recordar la trayectoria de este hombre que gozó de la miel de la fortuna y de la hiel del fracaso para no olvidar que el autor y su obra, o si se prefiere, que tía y sobrino no eran tan frívolos y casquivanos como podría juzgarse a partir de su extravagante comportamiento durante casi toda la novela. Que la comedia de humor inglés sea la fórmula más adecuada para hacer crítica social ya es otra cuestión.

 

Tía Mame

Patrick Dennis

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15 de enero de 2011
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Las historias de Robert Walser

robert walser Con magnífica traducción del peruano Juan José del Solar, la editorial Siruela ha publicado el libros Historias de aquel genio que se negó a creer en la genialidad literaria: Robert Walser. La reseña en ?El Cultural? es de Rafael Narbona quien analiza los mejores relatos del libro. Dice la reseña:

Historias apareció por primera vez en 1914, pero hasta ahora no se había traducido a nuestro idioma. Siruela nos regala una edición exquisita, con una traducción impecable de Juan José del Solar. No cabe sorprenderse, pues Siruela ha llevado a cabo una tarea admirable con la obra de Walser, acercándola al lector español en versiones de extraordinaria calidad. Eso sí, es curioso que haya escogido una frase de Hermann Hesse para la contraportada. Hesse afirma que ?el mundo sería mejor si Walser tuviera cien mil lectores?, pero Walser se quejaba de que los editores le empujaban a imitar el estilo de Hesse para triunfar. Amante de lo modesto y pueril, Walser no simpatizaba con Hesse, que se paseaba por el mundo con ?un nimbo de heroísmo y santidad?. Walser se consideraba un escritor de la llanura y lo periférico. No le atraían las cimas ni pretendía ser el centro de nada. El escritor debe ser modesto, no tener hijos y morir solo. Si hace mucho caso a su yo, acabará extraviándose en la retórica y el narcisismo. La reserva no es un gesto de prudencia, sino la esencia del trabajo literario. El escritor se hace invisible para que el mundo salga a la luz. (?) Al leer el prodigioso ?Extraña ciudad? de Walser, la ensoñación se confunde con la banalidad. Walser sólo necesita tres páginas para urdir una utopía. Habla de una ciudad que ya no precisa de poetas, pues sus habitantes poseen ?una sensibilidad fina, fluida, alerta y brillante?. Nadie sabe cómo, pero todos se expresan de una forma delicada, profunda, armónica. Walser disipa enseguida la ilusión. Esa ciudad no existe. Sólo es real el paisaje de las afueras, un parque donde el sol del mediodía salpica de manchas la hierba y el rostro de los paseantes, pero ni siquiera eso es perdurable. La lluvia lo borra todo y no queda nada. Sólo es real el manicomio de Herisau. Para Jabès, sólo es real el desierto, ?una ruptura salvadora en las proximidades mismas de la ciudad?. Walser y Jabès elaboran una poética donde el hombre vive como un Extranjero en un mundo que lo repudia. Sólo hay espacio para comentar los cuentos más notables. ?Kleist en Tun? recoge un pasaje de la vida de uno de los precursores del Romanticismo alemán, que acabaría suicidándose a orillas del lago Wansee, acompañado de su amante. Walser nos lo presenta urdiendo planes, escribiendo, planteándose el sentido de la literatura. Al igual que Walser, añora la vida sencilla del campesino. Es una nueva embestida contra el yo. En ?Paganini. Variación?, surge otra vez la figura del artista que sólo logra la perfección formal al perder la conciencia de su propio existir. En ?Teatro de gatos?, se interna en el enigmático mundo de los felinos, sin caer en la enseñanza ejemplarizante. Walser no es un moralista. Su escritura se conforma con captar el silencio mágico de un gato dormido o la semejanza entre los gemidos humanos y los maullidos de esas misteriosas criaturas que toleran la compañía del hombre. En ?Una mañana?, se acerca a Kafka -al que apenas leyó- describiendo el trabajo en un banco como una dolorosa experiencia de tedio y enajenación. Su forma de describir la sucursal recuerda la oficina interminable de El apartamento, pero sin intrigas para medrar. El protagonista del relato se conformaría con pasar la mañana en la montaña, pues no concibe nada más bello que la luz resbalando por una ladera arbolada. En ?Seis historias breves?, aparece la pasión por la música. Walser consideraba inaceptable que la música se convirtiera en un telón de fondo. La música no debe inmiscuirse en el silencio. El piano o el laúd no son instrumentos, sino seres vivos que nos escuchan. El poeta no se diferencia de ellos, pues sus palabras son el eco de nuestros lamentos y anhelos. Al hablar el poeta, hablamos nosotros. El poeta no es un yo, sino un nosotros. 

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14 de enero de 2011
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Banville reseñado

John Banville y Rodrigo Fresán en la Torre Martello De manera incomprensible, Los infinitos de John Banville no llega aun a Perú, y las elogiosas reseñas que se hacen del libro solo sirven para hacer la espera más larga y a la novela más apetecible. Ahora aparece una reseña de Gastón García en ?Letras Libres? donde habla sobre la poesía detrás de esta historia con resonancias mitológicas. Dice la reseña

Los infinitos es una novela en la que los dioses se miden con los hombres, comparten sus sueños, se acuestan con sus mujeres y se comen sus almuerzos. Una reinterpretación del mito de Anfitrión, donde Zeus conquista a una mujer haciéndose pasar por su marido. Con una estructura armada en sencillez aparente, digamos a la manera del drama clásico, está acicalada con una prosa elegante, una enciclopedia científica y un desafío intelectual. Es una novela que transcurre en un solo día, una novela de misterio sobre el miedo a la eternidad, la alegría de un amanecer, las maneras de la muerte. Banville es un escritor que escribe como los dioses, en el más terrenal de los mundos. Los infinitos es un título a tino con sus obsesiones y con las de sus personajes: Gabriel Swan en Mefisto, Freddie Montgomery en El libro de las pruebas, Victor Maskell en El intocable, Alexander Cleave en Eclipse y Max Morden en El mar, todos alumnos del Ulysses de James Joyce, ante el cual Banville ha construido su propio altar. Esta novela, como muchas otras de su extensa obra, se desarrolla en una casa, un espacio bucólico y familiar donde todo se pone en juego y donde las estructuras existenciales de sus habitantes se bambolean frágiles ante los vientos de sus propias historias. La casa tiene un nombre: Arden, y el patriarca, Adam Godley, el ?viejo Adam?, está en coma, supuestamente al borde de la muerte. En torno suyo se reúne toda la familia: su segunda esposa Ursula, que trago a trago se debate ante el fantasma de su antecesora suicida; sus hijos Petra y Adam, un adolescente de cuarenta años acompañado por su bella esposa Hellen, una actriz que se mueve con sutileza en esta convivencia. Todo más o menos normal como en cualquier reunión familiar llena de melancolías y resentimientos, donde los partes médicos, las visitas y el mundo circundante se cuelan en los entresijos de una relación frágil pero vital. Godley ha sido un reputado físico matemático que ha estudiado toda su vida los infinitos sin llegar a ninguna conclusión. Sin embargo, sus investigaciones han ayudado a descubrir universos paralelos. De estos universos paralelos se agarra Banville para desarrollar historia sobre historia y crear un poderoso conjunto inconmensurable como el universo: este día, en esta finca grande del campo irlandés los dioses griegos están vivos y son los que nos cuentan la historia. No es que regresen, nunca se han ido. Hermes es el narrador y Zeus y Pan se mueven de aquí para allá tanteando la vida de los mortales en el pesado silencio de la casa. (?) Como en El mar, Eclipse, Imposturas o El intocable, los personajes de Los infinitosse debaten entre el cúmulo de vidas. Divagan constantemente para saber quiénes son, buscando una identidad a la cual aferrarse. Este libro constituye otro tratado de Banville sobre la muerte. Soporta con ilusión la vida: nos dice que hay esperanzas en otras dimensiones. Probablemente, en el resplandor de su propia poesía.

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14 de enero de 2011
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I. La cantante calva se queda sin peluca

El socialismo del siglo veintiuno trae pocas novedades, porque parece más bien un viejo espejo de luna turbia, que repite las imágenes del siglo diecinueve, que es cuando aparecieron en el escenario latinoamericano los caudillos, derribando a sablazos los telones de la democracia. Y además de un juego de espejos, todo parece una representación teatral donde domina el absurdo que espanta y divierte a la vez, como ocurre en La Cantante Calva de Eugenio Ionesco, o en Dos Viejos Pánicos, de Virgilio Piñera.

Veamos, por ejemplo, las más recientes ocurrencias en Venezuela. La oposición al presidente Chávez gana por más de la mitad de los votos las elecciones para renovar la Asamblea Nacional, pero de antemano existe ya una ley que manda que el que pierde, gana, y así la mayoría de los asientos son adjudicados a los derrotados. Y antes de instalarse la nueva legislatura, con la mayoría convertida en minoría, la Asamblea saliente, que pertenece por unanimidad al presidente Chávez, emite una ley que habilita al Líder Supremo de la Patria a legislar por decreto en todas las materias de su gusto y antojo por espacio de año y medio, con lo que de un plumazo, o mejor, de un zarpazo, se arrebata a la Asamblea que aún no se ha instalado todas sus facultades. La cantante calva, se queda sin peluca.

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14 de enero de 2011
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Físicos y metafísicos

Una de las cuestiones que mayormente desorienta al filósofo que busca en la física ayuda técnica para responder a sus propias interrogaciones es la proliferación de hermenéuticas en torno a los logros indiscutibles de la disciplina. Paradigmático a este respecto es la auténtica polémica relativa el concepto de tiempo.

Sentado que el tiempo  y el espacio absolutos de Newton carecen de realidad  física , no queda sin embargo claro que ello signifique la desaparición de referencia a un marco continuo en el que aquello que sí tiene realidad física acontece. Al nivel de la relatividad restringida basta referirse al mundo de Minkowski, continuo tetra-dimensional que, al decir del propio Einstein,  hubiera supuesto una decepción para Descartes si éste (en su lucha contra la idea de un marco condición de los fenómenos físicos y por consiguiente en sí mismo vacío) hubiera podido apostar a la teoría de la relatividad.

Pero en el registro  de la Relatividad  General, la ambigüedad persiste. Podemos considerar que la vivencia subjetiva del tiempo como memoria unidireccional (memoria del pasado y no del futuro, la cual Einstein calificaba de ilusión), tiene en realidad explicación en el segundo principio de la termodinámica, tal como lo concebía Boltzsmann. La vivencia del tiempo sería expresión subjetiva del paso de una situación de menor probabilidad a una situación de mayor  probabilidad. Cuando por razones en general bien difíciles de determinar, una situación poco probable se ha dado, entonces el sistema que refleja tal emergencia, caso de ser abandonado a sí mismo, se desliza naturalmente a la situación más probable, sin que haya marcha atrás en el proceso. Reflejado este proceso objetivo en  el espíritu humano tendríamos  esa "duración", de la cual, al decir de Bergson, el sentido común sería testigo. En suma:

Lo que para el filósofo francés era concordancia con la objetiva realidad del  transcurrir irreversible de un marco, de un tiempo absoluto y vacío que efectivamente pasa por que su esencia es el pasar, para Einstein era una ilusión psicológica que Boltzsmann tendría a explicar por la adecuación de nuestro psiquismo a la objetividad de los  procesos concordantes con la segunda ley de la termodinámica.

A modo de digresión señalaré que el proceso temporal en el sentido de Botzsmann, se interrumpe desde luego en el seno del lenguaje humano, simplemente cada vez que  algo muy poco probable surge del pantano de la vacuidad a la que casi siempre se halla reducida la palabra.  Asunto este que entre otras cosas explica que un narrador o un poeta tengan en ocasiones el sentimiento de estar venciendo el tiempo, tengan literalmente sentimiento de creación.

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14 de enero de 2011
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