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Lo nuevo es cada vez más antiguo

Por 19 de marzo de 2007 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Félix de Azúa

La coincidencia de elecciones en España y Francia durante el mes de mayo puede hacer invisible una de las imágenes más simpáticas de la política europea: el inesperado ascenso de François Bayrou, cada vez más apoyado por la gente según todos los sondeos. Los expertos subrayan que es la primera vez que se da semejante fenómeno.

En Francia nunca se había desafiado la bipolaridad derecha/izquierda en unas presidenciales. Sin embargo, el candidato Bayrou la ha roto y le pisa los talones a la aspirante socialista, la muy inteligente Ségolène Royal.

Da lo mismo que Bayrou "sea" de derechas o de izquierdas. Incluso la prensa orgánica de la izquierda, como el diario Liberation, admite que ese no es el punto a considerar. Lo en verdad notable es que Bayrou atrae justamente porque quiere romper una oferta reducida a derechas e izquierdas, ambas muy bien coordinadas en el reparto de beneficios. El discurso de Bayrou es el de un insumiso.

Ciertamente la derecha contiende contra la izquierda, dice Bayrou, pero eso no significa que las cosas vayan a cambiar, gane quien gane.

El triunfo de cualquiera de ambas industrias del voto dejará las cosas exactamente como están, después de repartirse por enésima vez los beneficios inherentes a la victoria: mayor cuota funcionarial para los clientes del partido, intervención en los grandes negocios de estado, beneficios inmensos en el reparto de apoyos empresariales y subvenciones a los poderosos, etcétera. La vida del ciudadano apenas variará, salvo en el detalle.

Ante esta situación, que, por cierto, es la misma en Portugal, en Italia, en Grecia o en España, el candidato Bayrou repite sin descanso una frase sensacional: "No os prometo nada". A la que hay que añadir: "Quiero cambiarlo todo".

¿Puede ganar? Imposible. Los patronos de la derecha y la izquierda, el aparatchik, la gran máquina de los medios, el sistema en pleno apoya a los conservadores de derechas e izquierdas. Nadie da un céntimo por aquellos que quieren "cambiarlo todo".

Aunque nunca se sabe…

Artículo publicado en: El Periódico, 17 de marzo de 2007

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017), Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) y El arte del futuro. Ensayos sobre música (Debate, 2022) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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