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Por 26 de enero de 2016 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Félix de Azúa

Se fustiga George Steiner porque el régimen político más sanguinario y funesto de todos los tiempos se engendró en la nación más culta y civilizada de la Tierra. Allí en donde más se cultivó el conocimiento, tanto humanista como científico, donde más respetada era la sabiduría y mayor la estima social del profesor y del investigador, allí justamente se desató una tempestad genocida que parece impensable en pueblos caníbales y antediluvianos.

Luego Steiner da una vuelta de tuerca y piensa que quizás fuera precisamente esa densidad libresca y sabia lo que paralizó a quienes podían detener a los asesinos de Hitler, pero no lo hicieron. Las élites eran olímpicas. Vivían en una doméstica conversación con Antígona y con el rey Lear, con Platón y Galileo, conocían de memoria los demonios que asaltan a los humanos y les chupan el seso. Seguramente los eruditos alemanes vieron lo que sucedía desde la alta cima del saber acumulado por toda la cultura occidental y no reaccionaron. Debieron observar las primeras oleadas de crímenes como rituales matanzas de ciervos, osos, jabalíes, por parte de campesinos enloquecidos con el cuernecillo del centeno. Quizás, se fustiga Steiner, fue el exceso de cultura lo que condujo al desastre a los alemanes.

Pero míranos a nosotros, Georges. Los españoles, a diferencia de los alemanes, siempre hemos vivido sometidos a unos amos que odian la sabiduría, la inteligencia, los libros y el conocimiento. Pues ya ves, cada siglo nos destruimos como salvajes. Nuestras carnicerías son famosas. No te preocupes, Georges, también quienes vivimos en sociedades analfabetas sabemos arruinarnos la vida. La culpa no está en los libros o en los laboratorios. Es que somos gregarios y sentimentales. Nos arrastra cualquier curilla sanguinario.

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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