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Por 22 de junio de 2021 Sin comentarios

Félix de Azúa

Que los capitalistas y los obispos catalanes, es decir, el poder feudal, apoyen el indulto no es una decisión de los últimos días. Es una inversión mercantil a largo plazo que espera opulentos beneficios

Ha obtenido una jubilosa difusión el apoyo de los obispos y los empresarios catalanes al indulto que Sánchez quiere imponer a los sediciosos encarcelados. Indulto que ellos rechazan y que el presidente de la Generalitat califica de perfectamente inútil y “derrota española”. ¿Cuál es la noticia? Empresarios, obispos, ricos hombres catalanes y todo el conservadurismo feudal ha apoyado siempre a los sediciosos. ¿O acaso Aragonès, Pujol, Puigdemont, o el inverosímil Torra no pertenecen a la burguesía forrada? ¡Vaya noticia!

Lo único raro en ese millón de secesionistas son las así llamadas izquierdas, las cuales, como la CUP, se apiojan al separatismo para existir. Si no fueran compañeros de viaje de la burguesía catalana regresarían a lo que siempre fueron, un grupúsculo de refractarios al capitalismo (aunque ni siquiera son comunistas) que representan a la parte lumpen de Cataluña. Y ya advirtió Lenin que había que ser muy precavidos con la servidumbre. ¿O no fue Jaume Giró, actual consejero de Economía del Gobierno catalán, quien financió al Sànchez de la cárcel con dinero de la Fundación La Caixa? ¿Se trata de un ideólogo y un patriota? ¿O más bien de un muy alto funcionario del capital catalán?

Por su parte los obispos han jugado un papel esencial, como en el País Vasco, para el progreso y asalto al poder de los separatistas. Una notable cantidad de nacionalistas (y buena parte de los terroristas) se hicieron nacionales en los seminarios.

Que los capitalistas y los obispos catalanes, es decir, el poder feudal, apoyen el indulto en contra del Poder Judicial, no obedece a una decisión de los últimos días. Es una inversión mercantil a largo plazo que espera opulentos beneficios. Aunque sólo sean para los ricos.

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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