Skip to main content
Category

Blogs de autor

Blogs de autor

Nadie a mi derecha

El mismo día en que palestinos e israelíes se reunían bajo los auspicios del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el ex presidente José María Aznar pronunciaba una conferencia en Jerusalén, ante la junta directiva del Congreso Judío Mundial, llena de reproches y advertencias críticas hacia el actual inquilino de la Casa Blanca, incluso por las negociaciones directas que acababan de empezar. Aznar es la exacta inversión del espíritu izquierdista de aquel año 68 que no se olvida de denigrar en sus discursos. En aquel entonces, una de las mejores y más demagógicas expresiones de los líderes narcisistas consistía en demostrar y exhibir que no había nadie a su izquierda. Ahora Aznar hace lo mismo pero en dirección contraria: no puede soportar que quede alguien a su derecha.

Aznar se acogió en Jerusalén a una cláusula obligada: la del optimismo, pero se extendió en su pesimismo de fondo respecto al futuro de las negociaciones, naturalmente debido únicamente ?a las circunstancias de la parte palestina?. Para él todo el resto son ventajas: si no hay acuerdo, no se podrá decir que los israelíes no lo han intentado; y si lo hay, quedará demostrado ?ante el mundo entero cuán erróneo era atribuir a Israel todos los males de la región o convertir la ausencia de acuerdo entre israelíes y palestinos en la fuente de violencia desde Marruecos hasta el Hindu Kush?. El principal reproche para Obama es que desde su toma de posesión ?ha buscado unas nueva relación con el mundo islámico incluso a costa de erosionar al mayor aliado de Estados Unidos en la región y lo mismo ha hecho respecto a Europa con la recuperación de las relaciones con Moscú?. El reproche alcanza a las conversaciones directas, ?a las que parece haber dedicado más tiempo y energía que en intentar la prevención de que Irán construya la bomba nuclear?. Aznar no puede reprimir su tendencia a la hipérbole. Si Estados Unidos no cumple con sus deberes, será Israel quien lo haga, asegura amenazante; en la región y más allá de la región: ?Es vital entenderlo, sobre todo en el momento en que el líder histórico de Occidente, Estados Unidos de América, atraviesa un período de introspección, cansancio e incluso confusión?. La exageración afecta también a las ideas: el Israel que Aznar defiende, se supone que con colonos y ultraortodoxos incluidos, se identifica en su esquema con los más básicos valores occidentales y con el sistema liberal. E incluso más allá: su actitud es ejemplar, porque es ?una de las pocas naciones dispuestas a pagar un precio por su supervivencia, una nación que hará lo que tenga que hacer para defenderse a sí misma?. La exageración conduce a la insignificancia, es verdad. No he encontrado ni una sola línea de esta intervención tan curiosa en el diario 'Haaretz' que suelo leer cada día. Recuerdo todavía las fotos de Aznar con Arafat, besos incluidos. Una frase suya perfecta, a pesar de todo, en plena tormenta neocon: ?Más Powell y menos Rumsfeld?. Sus esfuerzos por evitar que Sharon aislara y eliminara políticamente a Arafat. Y tantas cosas más de su anterior vida política, cuando él y sus ministros de Exteriores, Josep Piqué y Ana Palacio, acompañaban los gestos de amistad y sumisión a Bush en guerra con una permanente presión para que se comprometiera en la resolución del conflicto entre israelíes y palestinos. Mucho ha cambiado desde entonces. Nadie a su derecha. El Israel de la intransigencia como modelo de la democracia liberal occidental. La demonización en bloque del mundo árabe y musulmán. A la derecha de la derecha en Europa, junto al xenófobo e islamófobo Geert Wilders, y en cabeza del extremismo americano, con el Tea Party, Glen Beck y Sarah Palin. Nada sabemos del misterio que ha llevado a este cambio. ¿Son los ladridos de un rencor que ha ido derivando por las esquinas más extremistas? ¿Es una estrategia oportunista para alimentar la locomotora electoral de la derecha con el carbón de la ultraderecha? ¿O acaso quiere convertirse en el líder de una internacional populista, xenófoba y anti islámica?

Leer más
profile avatar
6 de septiembre de 2010
Blogs de autor

En el territorio frágil de la intimidad

La semana pasada me enteré, gracias al infatigable Washington Cucurto, que su editorial cartonera había publicado en Argentina Borracho estaba pero me acuerdo, las memorias de Víctor Hugo Viscarra (el "Bukowski boliviano", para la gente a la que le gusta este tipo de comparaciones). Recordé que en la década del noventa quise hacer mi tesis doctoral sobre literatura boliviana y tuve que escoger la obra de Alcides Arguedas porque era el único escritor de mi país cuyo nombre podía ser conocido afuera.  

La narrativa boliviana está atravesando un muy buen momento. No se trata sólo de que algunos autores del siglo pasado están comenzando a circular, sino de que su nueva generación, aquella conformada por escritores nacidos en las décadas del setenta y del ochenta, ha irrumpido en el escenario con una fuerza sorprendente. Para que los autores de un país latinoamericano sean leídos por sus vecinos, el largo viaje pasa en general por España: Giovanna Rivero (1972), Maximiliano Barrientos (1979) y Rodrigo Hasbún (1981) ya han publicado o están a punto de publicar en reconocidas editoriales independientes (Bartleby, Periférica y Duomo, respectivamente).

Curiosamente, en un momento en el que Bolivia atraviesa una revolución político-social bajo el gobierno de Evo, la mayoría de estos escritores ha escogido darle la espalda a la tradición de la novela política, del gran fresco social. Sus textos suelen ser intimistas, y trabajan en detalle la subjetividad de sus personajes. Esto ha provocado que algunos críticos apurados los llamen narcisistas, o, en el caso de Rivero, se asombren ante la exploración sin vueltas del deseo femenino. A mí se me ocurre, sin embargo, que el gesto aparentemente apolítico de estos escritores es profundamente político: en un momento de profundas transformaciones históricas en las que prima la experiencia colectiva, estos escritores se han puesto a indagar en el territorio frágil del yo. En un país pudoroso, en el que la gente es poco dada a hablar de sí misma y cuesta dar validez a la aventura personal, narrar los pequeños temblores de la intimidad puede ser más riesgoso que escribir una novela sobre el triunfo de los movimientos sociales.  

En el fondo, como dice el escritor chileno Álvaro Bisama, estos escritores escriben contra todo: "contra Bolivia pero también contra McOndo y contra el Boom". Se trata de una narrativa sobre "la crisis de los lugares comunes de la narrativa en español más actual". Bisama destaca algunos libros, entre ellos Los daños, de Barrientos y El lugar del cuerpo, de Hasbún ("Me siento cada vez más cercano a esos paisajes miniaturizados, a esas calles vacías"). La escritora Andrea Jeftanovic, por su parte, da otro par de títulos: Sangre dulce, de Rivero, y Vacaciones permanentes, de Liliana Colanzi (1981), y acota: "los textos de Rivero tienen un interesante manejo de lo erótico y una exploración de la adolescencia como espacio de crisis con mezclas a veces de gore o género negro. Vacaciones permanentes tiene una solvencia para indagar también la adolescencia y la juventud con esa desolación y descubrimiento de una adultez que se llena de grietas antes de llegar". Diego Zúñiga, autor de Camanchaca y crítico de Rolling Stone (Chile), menciona Cinco, de Hasbún, y dice, tajante: "me cuesta pensar en otro autor latinoamericano de su edad que escriba cuentos con tanta fuerza como él". Hay varios autores que todavía no son muy conocidos fuera de Bolivia, entre ellos Wilmer Urrelo (1975), Juan Pablo Piñeiro (1979) y Sebastián Antezana (1982).

Los bolivianos hemos estado tan obsesionados con nuestro enclaustramiento territorial que éste se ha convertido en un aislamiento emocional. La infraestructura, precaria, no ha ayudado: a nuestras mejores creaciones artísticas les ha costado salir, hacerse conocidas, influir en otras culturas. Algo está cambiando con la nueva narrativa boliviana: por lo pronto, no sólo está en sintonía con lo que ocurre en otras partes (búsquedas "fragmentarias, íntimas, contenidas", como dice Zúñiga), sino que incluso está ofreciendo libros mucho más interesantes que los de otras literaturas supuestamente mayores. 

(La Tercera, 17 de agosto 2010)

Leer más
profile avatar
5 de septiembre de 2010
Blogs de autor

El Cid se lanza contra los sarracenos

La exclusión del extranjero, estigmatizado por sus hábitos o por sus creencias, cuando no directamente por su raza, sigue subiendo en las cotizaciones de las bolsas del populismo de ambos mundos en correlación casi perfecta con las tormentas y caídas de las otras bolsas. Para muchos es cumplimiento fatal de la ley histórica que impulsa a populistas y demagogos en los momentos más duros de la crisis, cuando se pierden puestos de trabajo a espuertas, desaparecen las redes y salvaguardas sociales, avanza la pobreza y aumenta la delincuencia. Para que los chivos expiatorios funcionen a modo, primero designados y luego perseguidos, a veces incluso por los propios gobiernos, hacen falta dirigentes sin escrúpulos dispuestos a lanzarlos a la plaza pública y luego destrozarlos con la ley en la mano. Estos irresponsables políticos suelen tomar tales decisiones sin parpadear, con la sencillez de quien sabe hacer política en el día a día: encuestas en mano, atentos a las pulsiones más elementales y a veces brutales del electorado. Siempre encontrarán después explicaciones y argumentos para sostener lo insostenible y adornar de moralidad a la inmoralidad.

Pero la peste que está infectando a la Europa de las luces y de los derechos del hombre y a los Estados Unidos de la libertad y de la democracia va más allá de los oportunismos electorales que han movilizado a Nicolas Sarkozy y a Berlusconi contra los gitanos extranjeros o a los dirigentes del Tea Party y a los políticos locales de Arizona contra los inmigrantes mexicanos. La apremiante necesidad de un enemigo de gran envergadura, capaz de polarizar y movilizar a las decaídas sociedades occidentales, está a un paso de cumplirse gracias a un movimiento más de fondo que está designando a la religión musulmana como antagonista y peligro mayor para las guerras ideológicas e incluso las otras del siglo XXI. Osama Bin Laden, si vive todavía, no puede estar más satisfecho. En América y en Europa aumentan de un día para otro quienes le atribuyen la dirección y le conceden la responsabilidad por cada avance real o supuesto de las creencias y prácticas religiosas de más de mil millones de musulmanes y por cada mezquita que se abre en el mundo. A pesar de los descalabros de su red terrorista está consiguiendo casi una década después de los atentados del 11-S una de las mayores victorias que pudieran esperarse. Al Qaeda quería una guerra religiosa contra su Occidente designado y este Occidente que asume celosamente su particularismo judeo-cristiano está aceptando el envite con sumisión suicida. La nota castiza viene de la mano del ex presidente español, José María Aznar, que se ofrece como caudillo internacional de esta nueva cruzada y emula así al Cid Campeador, matador de sarracenos aún después de muerto.

Leer más
profile avatar
5 de septiembre de 2010
Blogs de autor

Cuatro centímetros de tolerancia

Ayer fui a matricular a mi hijo al preuniversitario y en lugar de un cartel de bienvenida me encontré una pizarra con el siguiente contenido:

Acerca del uniforme: Las hembras no usarán más de un par de aretes. Las camisas y blusas se usarán por dentro. No se les harán pinzas, recortes para ajustar al cuerpo o que queden por encima de la saya o pantalón. No sustraer los bolsillos. Las sayas deberán tener  un largo de 4 centímetros por encima de  las rótulas de las rodillas. No se permitirán sayas pélvicas, decoloradas o con marcas de planchado. Los pantalones deberán ajustarse a la altura de los zapatos. No se permiten pantalones pélvicos. Las hembras no usarán maquillaje. No se permiten pulsos, collares, cadenas ni anillos. Los atributos religiosos no podrán estar visibles. Los zapatos serán cerrados y las medias blancas y largas. No se portarán MP3, MP4, celulares. Los varones no usarán aretes, presillas ni piercing . Los cintos deberán ser sencillos y sin hebillas excéntricas, grandes o a la moda, estos deberán ser de color negro o carmelita. Acerca del cabello: Los pelados, peinados y afeitados deben ser los correctos, eliminando toda excentricidad y modismos ajenos al  uso del uniforme. No se permite en los varones: el pelo largo, pintado, pinchos largos, ni figuras en el cabello. Las hembras no usarán aretes colgantes. Las prendas a usar en el cabello deben ser: azul, blancas o negras. Estas tendrán un tamaño acorde. El cabello de los varones no debe exceder los 4 centímetros.

Ahora tengo la duda de si Teo va a entrar en la enseñanza media superior o en una unidad militar. Compartir/Guardar

Leer más
profile avatar
4 de septiembre de 2010
Blogs de autor

Margo Glantz reseñada

Margo Glantz Las geneaologías de Margo Glantz, reeditada por PreTextos hace unos años y ahora aparecida en Argentina en el sello Bajo la luna, ha sido reseñada en ADN Cultura. Muy oportuna la reseña, ahora que Margo ganó el Premio FIL Guadalajara, para llamar la atención sobre una de sus obras fundamentales. La reseña es de Walter Cassara:

Quizá no exista representación más ilusoria y esquiva de la subjetividad que aquella que se ve reflejada en el nombre propio, cuya referencia, en muchos casos, no pasa de ser un mero dato estadístico o una curiosidad lexicográfica. ¿Quién, al tratar de reconstruir su árbol genealógico, no se encontró de pronto a la deriva, remando en un puro desasosiego onomástico? ¿Quién, en busca de su exacta cronología personal, en busca de sus antepasados y sus orígenes más remotos, no desembarcó en una isla desconocida e inhóspita y sintió menguar su yo en un río infinito y laberíntico, como un vestigio más, una palabra más que se pierde en el detritus y el caos? Sin embargo, por lo que conmemora -y no tanto por lo que designa- el nombre propio contiene buena parte de la historia esencial de un hombre y una mujer, de una familia y un pueblo en concreto, y también, quizá, de la humanidad entera. Así, en Las genealogías , de la escritora mexicana Margo Glantz, el relato se despliega como un entrañable álbum de recuerdos familiares que abarca todo el siglo XX y se extiende hasta nuestros días, cosechando en su devenir un valioso acervo de imágenes y anécdotas rescatadas de un baúl íntimo, pero que pertenecen, en realidad, a ese espacio sagrado que tal vez sólo pueda proyectarse, entre luces y sombras, en las aguas litúrgicas de la memoria colectiva. Las genealogías es un libro hecho de muchas voces, que apela fuertemente a esa memoria colectiva, no sólo para contar la historia de unos inmigrantes judíos rusos -los Glantz- que llegaron a México huyendo de los pogromos y la revolución bolchevique, sino además, en un nivel más profundo, para volver a conjurar ese ritual olvidado -como se desliza en una cita de Walter Benjamin- ?según el cual fue edificada la casa de nuestra vida?. En este sentido, se trata de una obra difícil de clasificar, que oscila entre el esbozo autobiográfico, el testimonio social, los mitos bíblicos y la narración oral. Como todo texto de esta índole, que intenta reconstruir y salvaguardar los lazos con el pasado, quizás, en el fondo, sea una larga y devota carta destinada al padre: Yánkl Glantz, un poeta judío nacido en una aldea campesina al sur de Ucrania y emigrado a la ciudad de México a los veinte años, que escribió en ruso y supo ser amigo de Isaak Babel, entre muchos otros grandes escritores rusos y mexicanos. El yo plural que narra no ignora que la literatura nada puede contra la opacidad de la muerte: ?Recojo pedazos de conversación -nos dice- y también los documentos están hecho trizas?. Y posiblemente, a causa de ello, trata de recuperar a toda costa sus linajes, como quien compone un puzle al que le faltan muchas piezas. En todo caso, en un mundo que ha confiado casi toda su memoria al trabajo de unas máquinas, hay que agradecer y custodiar con veneración libros como éste.

Leer más
profile avatar
4 de septiembre de 2010
Blogs de autor

Nettel sobre la belleza

Nettel y Friera en el FILBA. Foto: FILBA Y mientras tanto, el FILBA continúa. Guadalupe Nettel fue entrevistada en público por Silvina Friera. Con las justas podemos saber una de las respuestas, mientras esperamos que se desgraben todas las conversaciones (como ocurrió con el FILBA 2008). Esto dijo Guadalupe Nettel sobre la belleza:

La belleza humana es muy distinta a la que nos presenta la publicidad. Los seres humanos somos muy capaces de encontrar lo bello en el arte abstracto, en la naturaleza. Cuando vemos una planta no pensamos ?esta palmera debería ser un poco más alta?, somos capaces de ver que la planta tiene una presencia que la hace bella por sí misma. Mientras tanto, cuando nos juzgamos en el espejo siempre estamos pensando que no tenemos la altura necesaria, que nos sobran kilos, que nuestra nariz debería ser de otra forma. En mis cuentos quise poner el reflector en esos defectos; en lo que las personas tratan de ocultar pero que es justamente lo que los hace bellos. En la fragilidad del monstruo está su belleza.

Leer más
profile avatar
4 de septiembre de 2010
Blogs de autor

Prestigios florentinos

Disfrutando de la exposición del Museo Thyssen en torno al retrato de Giovanna Tornabuoni pintado por Domenico Ghirlandaio no tuve más remedio que pensar, una vez más, en el enigma creativo de la Florencia del Renacimiento. Dicho de otro modo: tras la silueta perfecta de Giovanna, más allá de su cuello largo y refinado, se escondía un extraño mundo lleno de violencia que había albergado la mayor concentración de talentos artísticos de la Historia. ¿Cómo podía haber sucedido esto en una ciudad relativamente pequeña, diezmada por la peste negra y sometida a una implacable guerra de clanes de la que ya había dado testimonio Dante en La divina comedia?

Recuerdo que esta pregunta me fascinaba ya hace mucho tiempo cuando, como estudiante, me planté en Florencia para realizar una tesis doctoral que nunca llegaría a su fin. La primera vez que uno va a Florencia se da cuenta de que lo que allí hay supera con mucho lo que hubiera podido imaginar. Parece imposible que gran parte de lo que ve se haya creado en un centenar de años. Cuando, luego, se buscan explicaciones casi ninguna es eternamente satisfactoria. Los historiadores se refieren a causas económicas, sociales, políticas, organizativas. Todas ellas son plausibles pero insatisfactorias para lo que aparece a los ojos como un milagro, como una suerte de golpe de mano del hombre para elevar el listón de la belleza hasta cotas inalcanzables. Pero ¿por qué en esa época y por qué en Florencia? A Orson Welles le gustaba comprobar -injustamente- la esterilidad creativa de la plácida Suiza con la exuberancia artística de aquella turbulenta Florencia, marcada por asesinatos y conspiraciones, en la que los Domenicos Ghirlandaio pintaban a las Giovannas Tornabuoni como si los sentidos se prepararan para un festín eterno.

Como el Quattrocento toscano es mi periodo favorito -quizá porque los artistas ejercían todavía de artesanos en una equilibrada muestra de modestia y libertad-, he vuelto una y otra vez a la pregunta, y aunque no se me ocurría desmentir ninguna de las argumentaciones de los historiadores, he elaborado una hipótesis para consumo propio: debe prestarse más atención, por encima de cualquier otra circunstancia, al prestigio de las artes entre los adolescentes florentinos de toda condición. La enorme energía desplegada al final de la Edad Media con la construcción de las catedrales, que implicaba a los diversos gremios de cada ciudad, es finalmente canalizada en una nueva imagen del artista, el cual, al liberarse paulatinamente de las servidumbres y prejuicios que rodeaban al trabajador manual, es contemplado como un hombre carismático e insólitamente libre. Este viraje se hace mucho más visible en Florencia que en cualquier otra ciudad europea, incluidas Venecia, París y las prósperas urbes flamencas. La revolución de Florencia sería el establecimiento de un magnetismo único que atraería a sucesivas generaciones de jóvenes durante un siglo largo.

Las Vidas de Giorgio Vasari, imprescindibles para entender los cambios en el lenguaje artístico, son una crónica minuciosa de aquel magnetismo, reflejado también por los historiadores florentinos del siglo XV. Por razones que ahora tal vez cuesta entender, Florencia estaba volcada en su propia creación como ciudad. Vasari relata las polémicas colectivas desatadas por la construcción de la cúpula de Santa Maria di Fiori y los vaivenes en el destino de Brunelleschi, cárcel incluida. De creer a Vasari y a los cronistas, cada nueva obra de envergadura excitaba la controversia entre los ciudadanos de Florencia. Las opiniones en torno a Miguel Ángel, ya a principios del siglo XV, serían la culminación del torbellino.

Esta atmósfera situaba la creación artística en el centro de la vida ciudadana, de modo que los adolescentes se sentían cautivados por lo que ofrecían los talleres de los pintores y de los escultores. Y lo que ofrecían eran duras -durísimas, a menudo- condiciones de aprendizaje. Por Vasari y por otros cronistas nos podemos formar una idea bastante nítida del funcionamiento de los botteghe algunas tan renombradas como las de los Pollaivolo o la de Andrea Verrochio donde se educó Leonardo. El adolescente, un niño prácticamente, entraba a formar parte de la vida colectiva del taller hacia los 12 o 13 años. A lo largo de una década participaba en todas las tareas colectivas, desde las más rudas hasta las que le hacían acceder a las obras en proceso de elaboración. A los 20 o 22 años, el aprendiz, convertido ya en maestro, se establecía por su cuenta y, si no podía hacerlo en Florencia, emigraba en busca de trabajo a otra ciudad, materializándose así la fructífera trashumancia renacentista. Si el adolescente accedía a un centro privilegiado como la Academia de los Medicis, la vida cotidiana seguía presidida por el rigor y el esfuerzo, tal como recalcaba Vasari en referencia a Miguel Ángel.

La dureza del aprendizaje no apartaba a los jóvenes florentinos de los talleres, sino todo lo contrario. No hay duda de que desde Cimabue y Giotto, a través del Trecento, el oficio del artesano pintor o escultor se había afianzado gracias a la prosperidad económica de la ciudad; sin embargo, este fenómeno también se daba en muchas otras ciudades sin que se produjera la prodigiosa cristalización de Florencia. Se hizo necesaria la sedimentación de un prestigio para que, en un movimiento espiritual centrípeto, el talento se adhiriera a las calles de la ciudad como una segunda piel. Los florentinos tuvieron una exquisita percepción de lo que estaba sucediendo y bautizaron al héroe que atraía a sus adolescentes: el artista nuovo.

Nosotros que, como es sabido, tenemos nuestros héroes, podemos comprender el impacto de este tipo de fenómenos. Los jóvenes se orientan instintivamente hacia el prestigio, una categoría difícil de definir porque en ella chocan bastante caóticamente la ambición, la lucha, la utilidad y, a menudo, una cierta dignidad en la supervivencia. El prestigio es el imán que cada época ofrece a sus jóvenes. Actualmente, entre nosotros, nada tiene más prestigio que un deportista y por eso nos pasamos la vida contemplando a través de la pantalla estudios donde compiten nuestros héroes. Es una opción.

Aunque nos cueste creerlo puede ser que en la Florencia del Quattrocento la opción fuera otra, y que los campeones de aquel tiempo se hallaran en los talleres de pintura y escultura. ¿Un cuento chino? Puede ser. Pero entonces, ¿cómo se explica que tantos domenicos ghirlandaio fueran capaces de pintar a tantas maravillosas giovannas tornabuoni?

El País, 19/07/2010

Leer más
profile avatar
4 de septiembre de 2010
Blogs de autor

Los pies de Antonio López

  

            Quizá sea mejor así, quizá sea mejor no poder coincidir con ese momento en que Antonio López instala su caballete en la Puerta del Sol, saca la paleta de pinturas y comienza a atrapar la luz del atardecer. Me entusiasma la idea de verle manos a la obra, de estar en el corrillo de curiosos que apuestan por un espectáculo lento, de ensimismamiento de quien está mirando de una manera especial lo que todos los demás también estamos viendo. Porque como decía Edgar Allan Poe "hay que aprender a ver lo evidente", y por eso contemplando la Gran Vía de Antonio López uno aprende a ver su propia Gran Vía. Gracias a la película El sol del membrillo, de Víctor Erice, dedicada al pintor, sabemos que no debe de ser nada fácil detener la vida que pasa por unas hojas, unos edificios, un asfalto, unos coches, el paso de una tarde que ya no volverá. Por eso, verle en directo como en El sol del membrillo, pero en medio de la plaza más popular de Madrid, demostrando que el arte no sólo sale de la calle sino que se crea en la misma calle, me ilusiona. No estaría de más que esta ciudad valorase más a sus artistas y el arte de vivir, de hacer algo con la vida. Y espero que no se moleste, si acaso lee estas líneas, un señor que en una charla mía me afeó que utilizase la palabra "artistas",  para referirme a los artistas. Por el tono, me pareció que él también se sentía artista aunque no lo fuese públicamente y que le repateaba la gente que se atribuía algún tipo de arte. Desde luego, los límites de la palabreja son borrosos porque no existe la profesión de artista ni un título de artista, pero nos ayuda a saber de qué estamos hablando. En cualquier caso, el hecho de que la palabra "artista" incomode más que la de banquero es como para ponernos a pensar. ¿Qué es ser artista? Ni lo sé, ni me importa, no me quita el sueño que haya por ahí falsos artistas, me basta con saber quién es Antonio López, ese ser que espera pacientemente a que unos débiles rayos de luz se metan por entre las hojas para cazarlos con el pincel, y saber dónde  lo encontraré. Así que por la tarde me encamino hacia la Puerta del Sol con un calor impresionante. Bajo por Gran Vía, me meto por Callao, me abro paso como puedo por Preciados.

Echo un visual por la plaza y los únicos corros que veo están alrededor de un mimo. Con todos mis respetos al mimo yo busco un caballete, un cuadro y un pintor. En esos momentos la plaza me parece más grande de lo que es. Unos turistas se hacen fotos junto al oso y el madroño. La luz va bajando. ¿Qué exacto momento será el que a él le interesa? Puede que haya llegado tarde, y me fastidia volverme con las manos vacías.

Le pregunto a un kioskero, que no le da importancia al tema, por lo que me dirijo al edificio de la Comunidad de Madrid. Un guardia civil me explica que le parece que esta tarde no ha venido y me aclara que suele guardar aquí el material.  Y añade que otras personas también han preguntado por él. Bueno, ya somos unos cuantos en busca de Antonio López o por lo menos de sus huellas. Ahora que ya sé que no le veré, quizá vea las huellas de sus zapatos o zapatillas, las señales hechas con tiza en el suelo para saber exactamente dónde colocarse en la plaza para recibir la misma luz cada tarde. Miro alrededor a ver si hay alguien buscando en el suelo como yo. ¿Habrá terminado el proyecto y habrá borrado las huellas? Francamente creo que habría que hacer algo con ellas, fijarlas de alguna manera y poner algo así como que aquí pintó Antonio López el sol de esta Puerta. Presumamos de lo que tenemos, creemos señales de vida, señales emocionantes.

¿Dónde están las huellas? Echo otro visual por la plaza y desecho la heladería, los bares, las tiendas de ropa, hasta que mi mirada de aguilucho se tropieza con un local de lotería. ¿Por qué pienso que en ese despacho encajonado dentro de un portal me darán información? No tengo ni idea, pero no me equivoco. La lotera, tras comprarle un décimo, me explica que Antonio López se instala frente al reloj mirando hacia la calle Mayor, que se queda poco tiempo y que allí podré ver las huellas.

Y ¡por fin!, no está él, pero hay unos semicírculos hechos con tiza. Pongo los pies dentro. Estoy en su Puerta del Sol.

 

 

 

 

Leer más
profile avatar
4 de septiembre de 2010
Blogs de autor

Pablo de Santis gótico

Pablo de Santis Como comenté antes, los vampiros han invadido la literatura universal. Pablo de Santis no ha querido dejar de dar su versión en su nueva novela, Los anticuarios (Planeta) En la revista Ñ cuenta el origen de ese giro hacia lo gótico de la novela:

¿En qué momento este texto se convirtió en una novela gótica? -Recuperé lo que tenía escrito hace un par de años y la fui armando: era una novela mucho más larga? incluso en la última reescritura la circunscribí mejor a la historia de amor del narrador con la hija del médico. Más que en la trama, yo siempre pienso en el ambiente, en el mundo narrativo, porque para mí una novela es un espacio simbólico donde el lector se va a meter durante cierto tiempo, y me pareció que lo más fuerte era la historia de amor. Además, ahí estaba la posibilidad de redención del personaje. -¿Usted cree que hay que redimir a los personajes?-No soy religioso pero me crié como católico y todavía tengo una visión del mundo con pecado y redención. -Sin embargo no podría decirse que sea un personaje que genere empatía, al contrario. -Creo que es el único narrador de un libro mío que crea un rechazo. En otras novelas siento que por más que los personajes hagan cosas malas, no son tan malas. Pero en esta quería hacer algo distinto, quería que el protagonista fuera alguien que, llevado por las circunstancias, se convierte en un ser maligno. Pienso en protagonistas de otras novelas que también son malos, como los villanos de 1280 almas o El asesino dentro de mí, de Jim Thompson.-¿Es difícil construir ese tipo de narradores? -Sí, es bastante difícil la construcción de un personaje distante de uno. Creo que en mi novela, de todos modos, el personaje no es el peor. Es más bien una historia de dos fuerzas malas que combaten y él está en el medio. Igual es interesante ver cómo al leer, por ejemplo, algunas biografías de los malos de la historia, el lector empieza a ver el mundo desde el punto de vista de ese personaje, aunque sea Hitler.-¿Por qué vincula a los libreros con el vampirismo?-Siempre me gustaron las novelas de vampiros como Soy Leyenda, de Richard Matheson, Carmilla, de Sheridan Le Fanu o La hora del vampiro, de Stephen King. Y me imagino a los vampiros como personas que, al vivir muchos años, tienen un apego al pasado, como los libreros. Quizás tiene que ver con mi desinterés con todo lo actual, con la tecnología, y que siento que soy un escritor vinculado al pasado. -Los vampiros suelen tener diversas connotaciones, ¿qué parte de todo lo que simbolizan le interesa? -Para mí el tema esencial de lo fantástico siempre es el regreso de lo muerto a la vida, y eso está en los vampiros. Y por otra parte, son como un mito que reúne muchos mitos distintos: la sangre, los muertos vivos, la transformación animal? Y de alguna manera a mí, que suelo juntar el policial y lo fantástico, me interesa ver cómo en cada género se articula el tema de la historia secreta: en el policial, esa historia secreta que llevó al crimen se resuelve en el presente, por eso es un género que tiene algo de irónico porque triunfa el presente sobre el pasado. Mientras que en el fantástico no: siempre el pasado sigue manteniendo su fuerza, sigue marcando su dominio sobre el presente, por eso es un género trágico, melancólico.

Leer más
profile avatar
3 de septiembre de 2010
Close Menu
El Boomeran(g)
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.