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La viajera

Por 6 de agosto de 2008 Sin comentarios

Vicente Verdú

El fenómeno de la masiva presencia femenina en cualquier ámbito (sea en la educación o en la gestión de los museos, sea en la medicina o en la administración de la justicia) coincide con la creciente desaparición de "lo femenino". Parecería así que el tributo pagado por la mujer para ser aceptada en todo territorio haya sido nada menos que su desterritorialización, su exilio interior, la entrega a la deriva.

Esto mismo, desde luego, puede enfocarse al revés y este enfoque "al revés"  viene a ser tanto lo usual como lo que oculta, para la mujer, sus reveses.

Usualmente se afirma que si la mujer ha incrementado su presencia pública ha sido gracias al éxito de su batalla contra la dominación masculina. Pero la cuestión, como era de esperar, dista de ser tan simple. 

/upload/fotos/blogs_entradas/masculinizacin_med.jpgHasta ahora, la proclamada pérdida del dominio masculino no ha sido sustituida por otro tipo de dominio ni valor superior sino que, por el contrario, el fin de la lucha intersexual procede, sobre todo, del clamoroso triunfo de la masculinización.

¿Y de la feminización? De la feminización sólo a modo de aderezo puesto que si es verdad que los hombres han asumido usos femeninos nunca se han feminizado al punto de transformarse ni en formales objetos de deseo, ni en centros de la belleza, ni en cimas de la ternura ni, tampoco, en encarnaciones del sexy y la sexualidad. El hombre se ha feminizado cosméticamente (se tiñe, se atilda, se maquilla, se depila) pero no funcionalmente, sólo aparentalmente. Por el contrario, la mujer se ha masculinizado, en los despachos, en la política, en la empresa o en el hogar mimetizando interiormente el modelo del hombre.

¿Feminización de la sociedad gracias a la victoria del feminismo o disminución de la "guerra de sexos" por colonización general de lo masculino? Una masculinización, sin duda, suave, una masculinidad en general de menor grado viril pero precisamente como efecto de haber perdido fuerza la identidad del partenaire y devenir el conjunto hacia una parecida cualidad de su sustancia.

¿Verdadero? ¿Falso? La vacilación procede de que mientras hasta hace poco se esperaba como una forma de superación de la cultura, la culminación del viaje hacia adelante de las mujeres, en la estación el público asiste con asombrada decepción a la desaparición casi total de la viajera. 

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Vicente Verdú

Vicente Verdú, nació en Elche en 1942 y murió en Madrid en 2018. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y fue miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribía regularmente en el El País, diario en el que ocupó los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003), Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005), No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008), El capitalismo funeral (Anagrama, 2009) y Apocalipsis Now (Península, 2009). Sus libros más reciente son Enseres domésticos (Anagrama, 2014) y Apocalipsis Now (Península, 2012).En sus últimos años se dedicó a la poesía y a la pintura.

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