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Música y vida

Por 10 de noviembre de 2020 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Félix de Azúa

Cuando tomó el mando del Teatro Real era este un rincón aldeano. Marañón lo convirtió en centro ineludible de la ópera internacional
 

Dijo Tolstói famosamente que sólo son interesantes las familias infelices porque las felices son todas iguales. Es una gran mentira del señor conde. Todos y cada uno constatamos el interés grande de la felicidad y el tedio de la desdicha. Así, buen ejemplo, en sus Memorias de luz y niebla (Galaxia Gutenberg), Gregorio Marañón ha descrito la extensa vida de un hombre feliz. No es que no haya tenido sus dramas y problemas, pero de ello no se habla. He aquí la trayectoria de un ciudadano destinado, desde su nacimiento, a formar parte de esa élite que toma las decisiones financieras, políticas, sociales o culturales en el corazón de un país y rehúye el espectáculo público.

Hay en el libro una gran cantidad de nombres propios (el índice onomástico tiene 27 páginas), figuran entidades bancarias, centros de decisión ineludibles, todos los presidentes de la democracia y muchos altos cargos, así como las instituciones culturales más notables de España. Si en su vida ha ido recorriendo Marañón todos los laberintos del poder económico y político, es en el terreno cultural en donde, a mi entender, se ha sentido más a gusto.

Por ejemplo. Cuando tomó el mando del Teatro Real era este un rincón aldeano. Marañón lo convirtió en centro ineludible de la ópera internacional. Su lucha contra las muchas fuerzas que se oponían a la renovación del ente es, para mí, lo más vivo del libro. Nunca he entendido por qué un ministro o un alto cargo querría imponer a sus protegidos en un lugar tan especial, pero todos toparon con la rectitud de Marañón y fue él quien eligió los equipos desde el comienzo. Acostumbrado a tratar con tiburones de Wall Street miraba con sonrisa benévola al funcionario que exigía un papel para su sobrinita. Suenan aplausos.

 

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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