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Homenaje

Por 23 de febrero de 2021 Sin comentarios

Félix de Azúa

Saben con exactitud lo que han de odiar y el signo de su enemigo. No yerran. El Palau es un símbolo de civilización que les ha de resultar insufrible y lo embistieron

El concierto comenzó con el poema de Hölderlin en el que imagina a los dioses adormecidos sobre nubes doradas que mecen aires de pausados giros, pero la orquesta y el coro dan un brusco cambio para reconocer nuestro destino como aguas empujadas por el despeñadero y rompiéndose de peña en peña sin descanso hasta desaparecer. El coro, por la pandemia, canta encaramado en los anfiteatros y el dolor llega de muy alto.

Luego era Schiller quien convocaba a las nenias, aquellos cantos fúnebres romanos, para advertirnos de que todo lo bello perece, que lo hermoso es efímero y ni siquiera los dioses logran mantener en vida a los que aman. Canta a Eurídice, Adonis y Aquiles, muertos en el umbral del Averno sin que sus amantes divinos puedan impedirlo. La orquesta y el coro dan un nuevo giro y cantan con gran potencia que sólo se salvan aquellos a quienes una voz canta su memoria, justamente lo que estaba haciendo esa magnífica orquesta que ha reconstruido David Afkham.

Sí, sólo el himno puede salvarnos, pero entonces surge el piano sobre el escenario y el joven Trifonov ataca el primer concierto para orquesta de Beethoven. Elegante, sobrio, y a velocidad mozartiana, el concierto nos devuelve el ánimo combativo, la afirmación de la vida, la sonrisa. La Orquesta Nacional de España y sus coros son un verdadero prodigio en el actual panorama mundial.

¿Por qué se lo cuento? Pues porque aquella noche las hordas salvajes atacaban, en Barcelona, el Palau de la Música. Ellos saben con exactitud lo que han de odiar y el signo de su enemigo. No yerran. El Palau es un símbolo de civilización que les ha de resultar insufrible y lo embistieron. Dicen ser antisistema, pero es obvio que ahora tienen mucho dinero y apoyo institucional. Aún odian más.

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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