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‘Analfas’

Por 16 de febrero de 2021 Sin comentarios

Félix de Azúa

La brutalidad de los comportamientos que vamos viendo nos hacen cada vez más conscientes de la ausencia de cualquier formación seria entre los españoles menores de 40

 
La brutalidad de los comportamientos que vamos viendo entre grupos de gente que se aborrega para beber a morro, en juergas clandestinas o en tropas de charla y ligue, nos hacen cada vez más conscientes de la ausencia de cualquier formación seria entre los españoles menores de 40. Son infantiles e irresponsables en un alto porcentaje.

No es culpa suya. Ellos lo ignoran, pero los jerarcas políticos dan por perdida la educación en España. No creen que los jóvenes puedan formarse como franceses, ingleses o alemanes y por lo tanto han abandonado ese ámbito. Ni una mejora, ni una inversión productiva, sólo parches y remiendos para disimular el fracaso.

Por esta razón han suprimido la ética, la filosofía o la educación cívica de los estudios, pero no es lo peor. Lo peor es que los garantes de la educación en España son dos personas que no tienen intención de resolver el analfabetismo moral. Entre otros caprichos, la señora Celaá ha suprimido los suspensos como señal de que el estudiante pide mayor esfuerzo o ayuda. Y el improbable responsable de Universidades, Manuel Castells, es la persona idónea para una institución incapaz de asemejarse a sus análogas europeas.

Tampoco esto es lo peor. En aquellos países donde la educación es una tarea vital y una defensa frente a la injusticia, los políticos pillados en falsificación de currículos, plagios en tesis o trapicheos de cualquier tipo son destituidos de inmediato. Aquí no sólo es una práctica extendida e impune, sino que nadie le da importancia. Hay una razón: los que plagian, copian, mienten y falsean son gente que ha fracasado en sus estudios por falta de talento o de trabajo y debe maquillar su ruina. ¿Cómo van a permitir que otros triunfen y les hagan la competencia?

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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