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El hablar de Crusoe I

Por 18 de septiembre de 2012 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Víctor Gómez Pin

Basta un animal humano

" So that had my cave been to seen, it looked like a general magazine of all necessary things and I had everything so ready at my hand, that it was a great pleasure to me to see all my goods in such order…"

 

Nota preliminar

Como los lectores que lo frecuentan saben bien, este es esencialmente un foro filosófico y, de hecho, centrado en la filosofía fundamental o meta- física (reflexión tras o despues de la física) esa disciplina que, como Kant señala, responde a una disposición universal del espíritu humano pero que adopta la forma que conocemos en el pensamiento griego y particularmente en Aristóteles. Precisamente en las últimas columnas abordaba la cuestión de si hemos llegado a un punto en el que la metafisica se ve forzada a replantearse sus cimientos, cuestión planteada por Heidegger pero que puede ser abordada desde otras perspectivas y concretamente como consecuencia de esa radical subversión en la física que supone la mecánica cuántica, abordaje al que he invitado aquí al lector.
Precisamente por retomar las cuestiones de la filosofía fundamental este foro hace obligadas incursiones en asuntos relativos a la situación política y económica pues, como bien sabía Platon el proyecto filosófico de "salvar los fenómenos" (encontrar un soporte racional a lo que se muestra) no es en modo alguno disociable del proyecto de "salvar la ciudad", el cual se traduce hoy en lucha por asentar la vida colectiva en bases que posibiliten la actualización en cada individuo de las potencialidades que caracterizan al animal humano. Pues sin condiciones sociales que garanticen la efectiva libertad ( imposible en una vida de alternancia ente trabajo sin sentido- que ocupa a veces catorce horas- y pavor a perderlo) la vida del espíritu en general, y ese ejercicio de discernimiento que es la filosofía en particular, se convierte en exquisita tarea de ociosos.
El reflexionar sobre las condiciones sociales del ejercicio de la filosofía me ha llevado aquí a preguntarme sobre las condiciones mínimas de posibilidad de la entera esencia de la humanidad esté presente, aunque el conjunto de los individuos humanos humanos en los que esta entera humanidad se proyecta se halle reducido al mínimo.
Tras varias columnas que dedicaré a este tema volveré al tema del fin de la metafísica en el sentido convencional y a la tarea a la que se enfrenta el pensamiento tras la conmoción cuántica.

 

***

Retomo, como lo han hecho tantos otros, la conocida y emblemática historia de alguien que careciendo de futuro generacional y de proyección personal en el mismo, careciendo de proyecto para incrementar su posición en la relación marcada por la rivalidad entre los hombres, careciendo-en suma- de esas cosas que suelen mostrare como incentivos para que el ser humano no se abandone…se propone pura y simplemente que su sola persona sea garantía de que se conserva en plenitud, y hasta se fertilice y refuerce la condición humana. Recuerdo brevemente la trama:
Tras luchar contra las olas que hasta tres veces le arrojan sobre peñascos, alcanzar la orilla y encontrar refugio entre las ramas de un árbol, como una suerte de retorno a la noche originaria, a la luz del día siguiente, sobrevivir es el primer imperativo de Crusoe. Respondiendo a este imperativo, explora los aledaños de la costa, descubriendo así la presencia del barco encallado, de cuyo naufragio era víctima, en cuyo interior encontrará no sólo una bien provista despensa, sino los instrumentos básicos para la construcción de un refugio y hasta semillas que le permitirán un día hacer de aquel territorio meramente natural un territorio humanizado, es decir, sometido a ley. Pues la ley es ante todo cosa de hombres, siendo (como indicaba hace ya muchos años Agustín García Calvo) de enormes implicaciones el hecho de que los términos con los que se intenta verter el griego nómos acabaran designando asimismo correlaciones entre fenómenos físicos.
Pero, cabe objetar, Crusoe está solo en su isla, y si la ley marca los vínculos entre hombres ¿qué ley puede allí imperar? Tremendo asunto que enlaza directamente con la idea que estoy barruntando de que ese nudo de relaciones entre seres de palabra que hace la humanidad no exige empírica pluralidad de sujetos, que la humanidad se proyecta por entero en cada uno de los sujetos que lo encarnan. Crusoe carece de compañía y sobre todo quizás de compañera; Crusoe no tiene a quien dirigir la palabra, ni tiene horizonte en el ciclo de las generaciones; Crusoe carece de objetivo para el cual tenga que contar con los demás. Una vez planificadas razonablemente sus necesidades, en función del tiempo de conservación de los alimentos etcétera, Crusoe podría no imponerse el realizar tarea alguna, desde luego no estar pendiente de la repartición en tareas de una jornada marcada por el ciclo natural. Y sin embargo…
Proponiéndose de entrada construir una cabaña y un fortín protector, Crusoe construye de hecho un vasto espacio, que adecenta con escrúpulo para que, además de refugio y depósito para los bienes de subsistencia, pueda ser lugar de humano reposo. Crusoe hace un calendario que le ayuda a conservar la memoria y reconocer fechas imbolicas y así, pese a su escepticismo respecto a la idea de Dios, se propone respetar la festividad religiosa que el calendario fija, poniendo así de relieve la profunda y tantas veces oculta significación de la misma (1).
Crusoe busca la manera de que su día y vida (preciosa y perdida expresión de los campesinos españoles) alterne momentos de un trabajo fértil para la preservación de su humanidad y no sólo para su subsistencia animal: trabajo en el que continuamente ha de actualizar tanto sus recursos memorísticos como su ingenio, por ejemplo para dotarse de instrumentos; trabajo complementario y no solo alternativo de momentos de asueto en los que, entre otras cosas, escribe su prodigioso diario.
Algunos de los instrumentos que construye no los había visto jamás o no tenía memoria de ello, así una rueda que forja habilidosamente con una cuerda activada con el pie de manera a conservar las manos libres (2). Y en ocasiones tiene el sentimiento de que lo singular de su situación le está convirtiendo en descubridor de posibilidades inéditas de los útiles más elementales (3):
Clave en esta activación de potencialidades desconocidas es la disposición de espíritu que caracteriza el ejercicio de las matemáticas cuya virtud (imprescindible asimismo en las actividades sin finalidad práctica) nos describe en este prodigioso párrafo, que en este reflexión consideraré de nuevo:
"Así emprendí la obra; y aquí he de observar que en virtud de la substancia y original condición de las matemáticas, disponiendo y cuadrando toda cosa a través de la razón y ceñiéndose al juicio estrictamente racional sobre las cosas, todo hombre puede alcanzar la maestría en cualquier arte mecánica"(4).

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1 Crusoe sólo se acuerda de Dios, en momentos de debilidad y de angustia, olvidándose de inmediato del mismo en cuanto retorna su salud y su entereza. Así , tras sentir que ha sobrevivido al naufragio, pese a barruntar lo desesperado de su condición experimenta profunda y positiva emoción que le impide acordarse de Dios para nada. Pero él mismo se reprocha que haya sido así, cuando más adelante se siente afligido. Dios es pues en esta obra claramente el recurso vano al que acuden los afligidos.
Y no son las pietistas consideraciones tardías del protagonista , al final convertido en un lector devoto de la Biblia (en un ejemplar encontrado en los restos del barco) las que harán cambiar esta impresión. Es al respecto casi de un efecto cómico un párrafo al final del capítulo titulado "I travel Quite Across the Island". El protagonista se lanza sobre la Biblia y encuentra las palabras: " nunca te abandonaré ni me olvidaré de tí" La esperanzada emoción que le embarga sería algo más convincente si no hubiera escrito inmediatamente antes que lo que le llevó a abrir el Libro es que esa mañana le embargaba gran tristeza ("One morning , being very sad I opened the Bible upon these words).
Pero lo cierto es que felizmente Crusoe recupera rapidamente la lucidez, pues tras reiterar que era preferible un existencia sin socorro humano pero gozando del beneplácito de Dios que la inversa, exclama contra sí mismo en voz alta: "Como puedes ser tan hipócrita, pretendiendo que estás agradecido por una condición(…)de la cual deberías más bien proclamar que quisieras ser liberado"
Hay sin embargo una excepción en este enfoque que más adelante consideraré.

2  "I had never seen any such thing in England, or at least not to take notice how it was done, though since I have observed it is very common there"

3 "I made abundance of things even without tools, and some with no more tools than an adze and a hatchet, which perhaps were never made that way before".

4 "So I went to work; and here I must needs to observe that as reason in the substance and original of the mathematics, so by stating and squaring everything by reason, and by making the most rational judgement of things, every man may be in time master of every mechanic art".

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Víctor Gómez Pin

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO. Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

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