Lluís Bassets
No hay ideario antiprogre sin una obsesiva detestación por Mayo del 68. En caso de duda, ahí tiene siempre lista una diana para sus imprecaciones.
Hay algo de amargura en su obsesión por las barricadas de Mayo. La misma que tiene el viajero al que se le ha escapado el tren.
No es el caso del viejo progre arrepentido. Éste ha convertido su recuerdo de Mayo del 68 en la Gomorra pecadora de su juventud.