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Ahora, papeles para todos

Por 13 de noviembre de 2012 Sin comentarios

Eder. Óleo de Irene Gracia

Lluís Bassets

Toda derrota escuece. Pero escuece más todavía cuando obliga a quien la sufre a cambiar su programa y adoptar el del adversario. Consuélense los republicanos: les ha sucedido a muchos antes. Y les ha sucedido sobre todo a sus más odiados enemigos, la izquierda antaño comunista y socialista, luego socialdemócrata y social liberal, finalmente solo liberal y demócrata: de cucharadita en cucharadita se tragó todo la botella de acierte de ricino capitalista.

En el caso de la derecha estadounidense, referencia conservadora mundial en ideas, programas e incluso en medios de financiación a su alcance, todavía ha sido peor. La derrota de hace una semana es fruto, precisamente, de su galopada hacia el extremo, que llevó al partido republicano a presentarse como enemigo de las mujeres, los inmigrantes, los pobres, los gays y lesbianas, e incluso de las clases medias en frente de ese uno por ciento de multibillonarios a los que había que preservar de cualquier incremento de impuestos.
De ahí que en su caso la derrota escuece más porque deberán beber a trago de la botella de aceite de ricino.
El cambio al que están abocados los republicanos les obligará a hacer lo contrario de lo que han venido predicando con intensidad creciente. Hay voces que ya se apuntan a la idea de la amnistía para los 13 millones de inmigrantes ilegales que puede haber en el país: después de haberse mofado y criticado airadamente la supuesta consigna de ?papeles para todos? del buenismo izquierdista, ahora son ellos quienes se apuntan a ella.
Voces hay también que no ven mal alguno en que los más ricos aporten algo más que los otros: proponen romper su juramento contra toda subida de impuestos. Otros más aseguran que es el programa económico y no la moralidad familiar lo que debe estructura un programa republicano. E incluso aparecen otras que reniegan del dogma del Estado mínimo y quieren un Gobierno que gobierne e intervenga en la buena dirección, como un socialdemócrata cualquiera.

Muchas de estas ideas son exageraciones producidas por el dolor de la derrota, que nos hablan muy a las claras del tremendo debate de ideas que se abrirá ahora en las filas conservadoras. Pero no hay duda de que algo saldrá de esta destilación y que por primera vez en muchos años los cambios se dirigirán en sentido contrario a lo acostumbrado, es decir, hacia el centro. Y eso sucederá no porque los demócratas hayan ocupado el centro, sino porque la sociedad estadounidense ha cambiado, demográficamente sobre todo, y se aleja del partido republicano blanco, protestante y masculino, más propio de los Estados Unidos de la guerra fría que de la superpotencia multicultural y multirracial del siglo XXI.

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Lluís Bassets

Lluís Bassets (Barcelona 1950) es periodista y ha ejercido la mayor parte de su vida profesional en el diario El País. Trabajó también en periódicos barceloneses, como Tele/eXpres y Diario de Barcelona, y en el semanario en lengua catalana El Món, que fundó y dirigió. Ha sido corresponsal en París y Bruselas y director de la edición catalana de El País. Actualmente es director adjunto al cargo de las páginas de Opinión de la misma publicación. Escribe una columna semanal en las páginas de Internacional y diariamente en el blog que mantiene abierto en el portal digital elpais.com.  

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