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Por 17 de septiembre de 2019 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Félix de Azúa

Como se comprueba en los cinco dramas editados por Carmen Becerra, el mito del seductor tiene una diferencia esencial frente a los babosos tipo Oliver Stone o Harvey Weinstein
 

¿Cómo juzgarán hoy en día algunas mujeres a ese personaje secular, Don Juan? ¿Con mayor severidad que antaño? No estoy seguro. Según Carmen Becerra, autora de un interesante prólogo a la edición de cinco obras sobre el celebrado sinvergüenza (El mito de Don Juan, Biblioteca Castro), la evolución del personaje a lo largo de dos siglos, desde Tirso de Molina hasta Espronceda, nunca es complaciente. O bien se le condena a los fuegos eternos o bien se le ajusticia, pero nunca hay benevolencia. En el mejor de los casos, el Don Giovanni de Mozart y el poema de Espronceda, el diabólico personaje es malvado por desorden mental y acoge el castigo con entusiasmo. El Comendador le evitará a don Giovanni tener que fatigarse hasta la extenuación seduciendo doncellas a una edad inadecuada. Ese era también el contenido del Casanovade Fellini, un viejo seductor obligado a mantener el tipo, como un pistolero del Oeste tenazmente desafiado, harto ya de sí mismo y de las mujeres.

Como se comprueba en los cinco dramas editados por Carmen Becerra, algunos perfectamente desconocidos (¿quién ha leído La venganza en el sepulcro de Alonso de Córdova?), el mito del seductor tiene una diferencia esencial frente a los babosos tipo Oliver Stone o Harvey Weinstein y es que, en realidad, lo que les gusta no es el sexo con mujeres, sino la transgresión por y en sí misma. Son verdaderos parientes del Don Juan de Byron y otros románticos burgueses fascinados por el mal. Unos tipos abnegados, en su condición de malvados profesionales, que no tienen más remedio que rebelarse todo el santo día, negar, insultar, hostigar, transgredir y demás cualidades que actualmente exhiben al completo los artistas subvencionados y los niños antisistema.

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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