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Filosofía hoy

Por 3 de febrero de 2014 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Félix de Azúa

La revista Filosofía Hoy es una empresa altamente singular. Sale cada mes y llega al kiosco envuelta en una bolsa porque incluye un libro. No cualquier cosa sino Hegel, Nietzsche, Stuart Mill, Platón… Tienen la gentileza de enviármela todos los meses, de manera que la vengo siguiendo desde el principio.

Debo confesar que en sus inicios la tomé con cierto escepticismo. Un intento de vulgarización de asuntos que de hecho son enormemente complejos y no admiten su democratización me parecía un tanto inútil. Poco a poco he ido variando de opinión. No es vulgarización, es divulgación y soy cada día más respetuoso con aquella "industria cultural" que ponía de los nervios a Th.W. Adorno. Debemos tomar cada vez más en serio este tipo de publicaciones dirigidas al público más joven o a los aficionados sin especialización porque cubren el vacío que dejan instituciones centenarias como los institutos de enseñanza media en los que han arrasado la asignatura de filosofía y son una excelente ayuda para los universitarios cada día menos capaces de hundirse de codos en textos difíciles.

A buen seguro muchos de mis colegas (no filósofos, que de eso apenas quedan dos o tres, sino profesores de filosofía) deben de tomarla por una publicación amarillista y próxima a las revistas del corazón. Quizás, pero en lugar de interesarse por quién se acuesta con quién, se interesan por lo que piensa éste o aquél antes de acostarse. Hay una diferencia y viva la diferencia. El último número que llegó a mis manos, por ejemplo, trae una entrevista con Jürgen Habermas, un largo artículo sobre la polémica teológica entre Dawkins y Flew, un retrato intelectual de Diderot, el feroz ataque de Günther Anders contra Heidegger, un dossier central sobre identidades políticas y tribales, y muchos otros artículos que resultan ideales para leer en el autobús. No es el Philosophical Quarterly, pero menos da una piedra (filosofal).

Como buena revista popular, incluye secciones de honesto entretenimiento y al poderse consultar por Internet la respuesta del público es espontánea, abundante y divertida. En este número, por seguir en el mismo, preguntan: ¿Con qué filósofo te gustaría pasar una tarde? El resultado me ha provocado una sonrisa. El ganador, con diferencia, es Nietzsche. Mayúscula sorpresa. ¿Qué tendrá él que no tengan los otros? ¿Entusiasmo, sentido del humor, la belleza del maldito? ¿Y es realmente una guía de la actual juventud, tan gregaria ella, aquel solitario empedernido que practicaba la "filosofía a martillazos"? ¡Ojalá!

Vienen luego los esperables, Aristóteles y Platón, pero por este orden, lo que me parece novedoso. Y vean ustedes los siguientes: Heidegger, Foucault, Kant, Hegel, ¡Kierkegaard! Llegados a este punto renació mi escepticismo. ¿Pero alguien lee al temible y tembloroso Kierkegaard, poeta supremo de la angustia, en estos días? Sería sumamente interesante conocer las opiniones de los votantes.

Hay opiniones, claro, no en vano la encuesta vino colgada en Facebook y, aunque breves, algunas son muy graciosas: siendo así que la encuesta estaba encabezada por la frase de Steve Jobs que decía "Si pudiera, cambiaría toda mi tecnología por una tarde con Sócrates", José Manuel Aleixandre comenta: "Es curioso que Jobs quiera pasar una tarde con el filósofo que menos ha escrito en la historia de la filosofía. Convendría concertar una cita con Sócrates y Platón a la vez". Tiene toda la razón y derriba al pretencioso Jobs de su altarcillo.

Al terminar de leer la página me pregunté yo mismo con qué filósofo querría pasar una tarde y como estamos en plena heterodoxia me contesté: con Erik Satie.

 

Artículo publicado el la revista Jot Down

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017), Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) y El arte del futuro. Ensayos sobre música (Debate, 2022) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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