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Tras la física jónica y la física del siglo XX

Por 5 de abril de 2016 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Víctor Gómez Pin

Decir que una renovada metafísica se fragua en la primera mitad  del siglo XX como consecuencia de la constatación de un naufragio en los principios ontológicos que sustentaban  la concepción general de la naturaleza (y que siguen sustentando nuestra relación cotidiana con la misma),  no significa que se empieza entonces a elaborar  una tabla de principios alternativos. Pues una cosa es, por ejemplo, decir que no rige el principio de localidad y otra muy diferente  erigir  en base a tal ausencia un  principio alternativo. En la no localidad, prima simplemente el no. Que el comportamiento de las partículas elementales violente el principio de localidad  en absoluto supone que un tipo de necesidad natural sustitutiva de tal principio rige en el mundo. En la physis respecto a la cual cabe hablar de necesidad, la physis que determina exhaustivamente  el ser de las cosas y doblega el instinto de las bestias… la localidad impera. Si hay excepción hemos abandonado esta physis, hemos abandonado la determinación de la misma que rige  al menos desde Aristóteles, aunque  con matriz en los pensadores jónicos,  por lo cual estaríamos en todo caso retornando  (pura hipótesis) a una vivencia realmente arcaica.

Sin duda cabe una posición menos radical consistente en  sostener que la caída de la localidad no conlleva la del resto de principios ontológicos, por lo que nuestra concepción de la physis  sólo parcialmente debería ser modificada.  Determinar hasta qué punto esta posición es sostenible, determinar en qué medida  el destronamiento de la localidad deja incólume parte de lo establecido en la tabla de principios, supone de entrada un ejercicio técnico (casi  aquello que un pianista llamaría musculatura)  lo cual no debe hacer olvidar el objetivo final, filosófico precisamente porque va más allá de esa pericia. Recordaré al respecto la tesis que soporta estas notas: lejos de lo que Auguste Comte indicaba la filosofía no es una etapa adolescente que precede a la ciencia y concretamente a la ciencia de la naturaleza; la filosofía nace precisamente de la ciencia como resultado de que esta se ve confrontada a aporías que ponen en tela de juicio el presupuesto de que la necesidad natural es ajena a la percepción que el hombre tiene de la necesidad natural. Eso ocurrió tras  la física jónica y vuelve  a ocurrir de nuevo tras la física del siglo XX.

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Víctor Gómez Pin

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO. Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

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