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Asuntos metafísicos 64: Escollos para un Proyecto de Ontología.

Por 9 de septiembre de 2014 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Víctor Gómez Pin

Es recurrente la pregunta de los filósofos sobre su propio quehacer, sobre  cuáles son  los asuntos de los que la filosofía ha de ocuparse, sobre  si difieren o no de  aquellos de los que trata la ciencia y, en los casos  de intersección, sobre cuál es la forma específica de abordaje. He hablado de la cuestión aquí en varias ocasiones, lo cual no quiere decir que haya encontrado siquiera un esbozo de respuesta.  Decía en las columnas que preceden que  la filosofía se halla abocada a asomarse a múltiples disciplinas que, por vocación concentran su esfuerzo en un dominio particular,  y apuntaba a que  ello supone para el pensamiento filosófico  un doble peligro:

En primer lugar  la dificultad para superar realmente las cuestiones técnicas, pues  sin ser especialista en materia alguna el filósofo debe  necesariamente  alimentarse de muchas, lo cual   puede simplemente abrumar. La dificultad se agrava por el hecho de  que, aun de alcanzarse cierta  competencia,  en una exposición filosófica los aspectos técnicos  no pueden aparecer desde el origen, y menos aun cabe empezar con esos guiños que se hacen mutuamente los eruditos. El filósofo ha de  arrancar hablando  en términos profundamente cargados de sentido, que ha de combinar  de manera simplemente razonable, expresándose, al menos de entrada, en lenguaje común pero a la vez intentando la intrínseca equivocidad de éste  no haga del discurso una bruma.

El segundo peligro viene de la posibilidad de que la dificultad misma de resolver los vericuetos técnicos haga olvidar la matriz. La filosofía no es nunca esa  inmersión en los átomos del conocimiento (que sólo la especialización en un  sector  posibilita), sino más bien la tentativa de evidenciar el peso de tal conocimiento puntual a la hora de poner sobre el tapete el acerbo común que nos permite decir que hay un mundo. Por dar un ejemplo que aquí ha tenido gran peso: el esfuerzo por adentrarse en ciertas complejidades matemáticas  de la mecánica cuántica podría hacer olvidar que la cuestión del ser de las cosas es lo que  conduce a un filósofo al  interés por esta disciplina. 

Un tratado de ontología sustentado en la reflexión contemporánea (científica, pero no exclusivamente) supondría la superación de ambos escollos: las alforjas bien repletas de datos  convertidos en instrumentos,  y la cuestión del ser  como horizonte permanente que les  confiere nuevo sentido. De nuevo algo más fácil de decir que de llevar a cabo. Sin embargo, el obligado  reconocimiento de los propios límites que  no ha de impedir  a  nadie  seguir en el intento, mediante  "estudios", literalmente ensayos, como esos croquis  que se hacen en pintura o esos esbozos de composición musical, susceptibles  (sólo susceptibles) de traducirse en obra propiamente dicha.

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Víctor Gómez Pin

Victor Gómez Pin se trasladó muy joven a París, iniciando en la Sorbona  estudios de Filosofía hasta el grado de  Doctor de Estado, con una tesis sobre el orden aristotélico.  Tras años de docencia en la universidad  de Dijon,  la Universidad del País Vasco (UPV- EHU) le  confió la cátedra de Filosofía.  Desde 1993 es Catedrático de la Universitat Autònoma de Barcelona ( UAB), actualmente con estatuto de Emérito. Autor de más de treinta  libros y multiplicidad de artículos, intenta desde hace largos años replantear los viejos problemas ontológicos de los pensadores griegos a la luz del pensamiento actual, interrogándose en concreto  sobre las implicaciones que para el concepto heredado de naturaleza tienen ciertas disciplinas científicas contemporáneas. Esta preocupación le llevó a promover la creación del International Ontology Congress, en cuyo comité científico figuran, junto a filósofos, eminentes científicos y cuyas ediciones bienales han venido realizándose, desde hace un cuarto de siglo, bajo el Patrocinio de la UNESCO. Ha sido Visiting Professor, investigador  y conferenciante en diferentes universidades, entre otras la Venice International University, la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la ENS de París, la Université Paris-Diderot, el Queen's College de la CUNY o la Universidad de Santiago. Ha recibido los premios Anagrama y Espasa de Ensayo  y  en 2009 el "Premio Internazionale Per Venezia" del Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Es miembro numerario de Jakiunde (Academia  de  las Ciencias, de las Artes y de las Letras). En junio de 2015 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco.

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