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Sobre la semilla de la vocación

Por 19 de enero de 2009 Sin comentarios

Eder. Óleo de Irene Gracia

Marcelo Figueras

Paulina preguntaba hace algunos días por mis comienzos. Lo único que puedo decir es que no recuerdo nada que identifique como tal: siempre supe que quería narrar historias, desde la mismísima infancia. Por supuesto, con el correr de los años sufrí la tentación de las profesiones ‘serias’. Durante algún tiempo coqueteé con la idea de ser médico, arquitecto y hasta oceanógrafo. Pero nada (tan sólo el mar, en todo caso) me atraía tanto como el poder de las buenas historias -nada me seducía más.

         Aun cuando la vocación era difusa, tenía claro que prefería el disfrute de la ficción a cualquier otra actividad infantil: ni los deportes, ni los juegos de mesa ni las travesuras en grupo se comparaban al secreto arrebato que sentía ante un buen libro, historieta, película o serie. Supongo que todo lo demás me parecía común, sin lustre; y que ese fulgor que iluminaba mi existencia durante la inmersión en la ficción era, en cambio, una experiencia casi religiosa: me re-ligaba -de modo íntimo y secreto- con algo más grande que yo -lo que por entonces habría definido como el Orden de la Aventura.

         Una vez que identifiqué la existencia del artista detrás de esa magia (había alguien que movía los hilos para que todo ocurriese tal como ocurría), ya no dudé: yo quería hacer eso. Para ser más preciso: quise desde entonces producir en alguien a quien no conocía -y que quizás no hubiese nacido todavía- la misma clase de placer perdurable que los artistas producían en mí a través de sus obras. Por eso mi vocación es inseparable de la alegría de vivir: porque desde la semilla fue ya un deseo de compartir con otros lo que me hacía feliz, de tender puentes a personas desconocidas -de invitar a jugar.

 

(Continuará.)

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Marcelo Figueras

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.   Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.   Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.   Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.   Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.  Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País. Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

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