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Otra vuelta de Batman

Por 18 de julio de 2008 Sin comentarios

Marcelo Figueras

Ya es la madrugada del viernes, y al término de un largo día -y de una larga semana, con viaje internacional incluido-, mi cabeza alumbra menos que una lamparita de 25 watts. Pero no quisiera irme a dormir sin consignar mi perfecta alegría (perfecta por infantil, e infantil por pura) después de haber visto The Dark Knight en la vastísima pantalla del Imax de Buenos Aires.

The Dark Knight es Batman releido por Michael Mann. O sea, como en casi todas las películas del autor de Heat y Miami Vice: una historia excluyentemente masculina, en la que dos personajes que no saben hacer otra cosa que descollar en su línea de trabajo -policía y ladrón, como Pacino y De Niro en Heat-, se resignan a no tener nada parecido a una vida privada y encuentran en el otro lo más parecido a una compañía -¡a un par!- que pueden concebir. Nada de esto implica menosprecio al verdadero director de The Dark Knight, Christopher Nolan. Por el contrario, es un reconocimiento a su buen gusto y al coraje con que transformó un símbolo pop en un espectáculo perturbador -casi tanto como los tiempos que corren.

No voy a entrar aquí en las discusiones maniqueas sobre la ‘ideología’ de The Dark Knight. Cualquiera que se asome a las historias de Batman, desde el original de Bob Kane al pastiche de las serie de los 60 y los films de Tim Burton, sabe que Batman es en todos los casos lo que se llama ‘un vigilante’, esto es un hombre que dice defender la ley colocándose por fuera de ella. En este sentido Batman es siempre fascista: lo tomas o lo dejas. Y si lo tomas, coincidirás conmigo en que pocas de sus encarnaciones -el Dark Knight de la historieta de Frank Miller, y esta versión de Nolan, homónima pero de anécdota tan diferente-, transparentaron esta naturaleza sin formular excusas.

Al comienzo de este Dark Knight, Bruce Wayne (Christian Bale) está considerando abandonar su capa para ceder el centro de la escena a un hombre de la ley: el fiscal de distrito Harvey Dent (Aaron Eckhart), que está haciendo su mismo trabajo con la Constitución en la mano y sin ocultar su rostro. Pero las andanzas nocturnas -insisto: y siempre ilegales- de Batman ya han iniciado una avalancha que cubrirá Gotham City, cobrándose una víctima tras otra. /upload/fotos/blogs_entradas/hannibal_lecter_med.jpgDigamos que la habilidad de Batman para burlar la ley inspira las acciones de su gemelo maligno, el Joker (Heath Ledger): ‘Tú me completas’, le dice el Joker imitando al Tom Cruise de Jerry Maguire, a sabiendas que la frase encapsula todo lo que George Bush y Osama bin Laden tienen para decirse. Este Joker es el psicópata más perturbador del cine desde el Hannibal Lecter de The Silence of the Lambs. Lo que más le divierte de su proceder es la manera en que desnuda la hipocresía del enmascarado: la mera existencia de Batman es la prueba de la ineficacia de las instituciones, y sus presuntos códigos huelen más a justificación que a creencia verdadera. Por ejemplo la negativa a matar, tal como la establecía ya Batman Begins cuando el protagonista decía al villano: ‘No voy a matarte, pero tampoco te salvaré’. Los carceleros de Abu Ghraib tampoco matan. Lo hacen todo excepto eso, en nombre de unos fines que justifican (casi) todos los medios.

Por si no quedó claro: esta es la película del Joker. Aquí el Joker es el espejo deformado en que los ‘paladines de la ley’ detestan verse, porque los revela en su impostura. Y entre ambos protagonistas, Harvey Dent funciona como la síntesis perfecta: ¿o acaso no se transforma en el hombre de las Dos Caras, héroe y monstruo a la vez, según el perfil que elija mostrarnos?

En fin, como ya dije: es muy tarde aquí en Buenos Aires. He visto una película magnífica, ambiciosa, compleja y oscura (aunque no tanto como debería: el ‘experimento social’ que el Joker desarrolla con dos barcos debería haber concluido con ambas naves volando por los aires -y en simultáneo), producida por gente que suele financiar películas pensadas para infradotados. Se me ocurre que el mérito es todo de Nolan y de su hermano coguionista, con menciones de honor para Bale, Gary Oldman que hace de Jim Gordon y el malogrado Heath Ledger.

Tengo entradas para verla otra vez esta noche. No veo la hora de entregarme nuevamente al melodrama.  

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Marcelo Figueras

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.   Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.   Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.   Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.   Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.  Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País. Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

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