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Manipúlame

Por 27 de marzo de 2009 Sin comentarios

Eder. Óleo de Irene Gracia

Marcelo Figueras

Llevo este asunto atravesado en mi garganta desde hace días. Cuando escribí aquí mismo elogiando la serie Breaking Bad, ‘jbv’ comentó de manera lacónica: te le vi sión = ma ni pu la ción. Admito que tengo la tendencia a tomarme todo en serio y a entrar en cada batalla que me presentan, pero: ¿realmente? ¿Soy yo, o el argumento de que la televisión manipula prescribió hace ya décadas, ahogado en su propia inanidad?
    El arte es manipulación. Se trata de un estímulo organizado por uno o varios artistas, cabalgando a conciencia sobre su inconsciente, para inducir una respuesta en su público, su lector, su espectador que complete (porque sin feedback no hay obra) su proceso creativo. Así, las artes plásticas son manipulación. Y también la literatura. (¡Vaya si lo es!) Y la música. Y el cine. (Qué maravillosa manipulación, de influjos tan duraderos.)
    ¿Por qué no habría de serlo la televisión? Hay que agradecerle que además de compartir las herramientas del marketing y la propaganda, inseparables de cualquier medio masivo, no deje de hacer uso de la manipulación que es propia del Arte con mayúsculas. Aquel que no entienda que buena parte de la mejor narrativa, y por añadidura la más iconoclasta, tiene lugar en la televisión de hoy (más que a través del cine, que se ha banalizado, y de la literatura, que se contenta con ser un sabor para iniciados), sinceramente se está perdiendo el arte más excitante del momento.
    Y ya que estamos: ¿no es manipulación internet? ¿No permite este medio la posibilidad de responder a un razonamiento con un slogan, de tirar una piedra, esconderse detrás del anonimato y fomentar la confusión, y hasta la violencia, en vez del esclarecimiento? Y sin embargo todos valoramos esta red de comunicación (¡incluso ‘jbv’, como prueba el hecho que haga uso de ella!), porque así como nadie debería condenar in toto a un ser humano por el peor de sus actos, nadie puede condenar a un medio por su hora más nefasta. Yo encuentro prodigioso que pudiendo dedicar la totalidad de la programación a las basuras que abundan en el mundo entero, haya gente que cree y difunda cosas como –por ejemplo- Breaking Bad.

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Marcelo Figueras

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.   Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.   Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.   Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.   Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.  Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País. Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

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