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La fabulosa Michelle Pfeiffer

Por 29 de mayo de 2008 Sin comentarios

Marcelo Figueras

Me gustó ver a Michelle Pfeiffer en Desde el Actor’s Studio, el programa de entrevistas que conduce James Lipton y emite aquí Films & Arts. Siempre tuve debilidad por esa mujer: bella y buena actriz como pocas -una alquimia tan difícil como inestable.

Después de una temporada en la que estuvo desaparecida, Pfeiffer retornó con películas como Stardust y Hairspray, donde brilla, entre otras cosas, porque a pesar de que ha madurado no arruinó su precioso rostro con estiramientos, botox o relleno quirúrgico; de hecho, en Stardust hasta se atreve a aumentar la cuenta de sus años hasta 5000, personificando a una malvada bruja dispuesta a hacer cualquier cosa -he aquí la broma- por recuperar su juventud.

El envarado Lipton repasó su carrera deteniéndose en algunos hitos obvios: la Elvira de Scarface, la inolvidable Susie Diamond de The Fabulous Baker Boys, la Gatúbela de Batman Returns. Para mí gusto se salteó algunas películas que encuentro memorables, como Into the Night -una comedia de John Landis en la que se volvía inevitable enamorarse de ella, aun cuando amarla supusiese una invitación al peligro- y la divina Ladyhawke, donde encarnaba a la mitad de una pareja de malditos. Hechizada por un obispo celoso que ansiaba separarla de su amante, Isabeau (Pfeiffer) era un halcón durante el día, y al caer el sol recuperaba su forma humana… en el preciso instante en que su amado Etienne (Rutger Hauer) dejaba de ser hombre para convertirse en lobo hasta el nuevo sol. ¿Quién no lo arriesgaría todo como lo hace Etienne, tan sólo por una oportunidad de verla nuevamente?

/upload/fotos/blogs_entradas/laedaddelainocencia1_med.jpgTampoco habló Lipton de La edad de la inocencia, que estrenó en Venecia hace algunos años. Yo estaba cubriendo el festival para Clarín, y apurándome para llegar a tiempo a la sala casi me la llevo por delante. No era precisamente la manera en que había fantaseado encontrármela, pero me habría proporcionado una broma a la que todavía seguiría sacándole jugo: podría haber dicho que Michelle Pfeiffer cayó a mis pies… aunque por todos los motivos equivocados.

Respondiendo a la pregunta de uno de los alumnos del Actor’s Studio, Pfeiffer se refirió a una parte del proceso artístico que, al menos para mi gusto, suele ser soslayada. Se dice que uno se dedica al arte por vocación, por dinero, por ansia de fama. Sin negar nada de lo anterior, también es cierto -y muy importante- que el proceso de creación artística también nos da la posibilidad de curar ciertas heridas. ‘Puede contribuir a la sanación’, dijo ella, y yo concuerdo. Esa es una de las bendiciones de nuestro trabajo: que nos otorga la posibilidad de entender lo que de otra manera no habríamos entendido, o de cicatrizar lo de que otro modo se habría infectado, mediante el proceso de prestarle el cuerpo a un Otro imaginario (como hacen lo actores) o de ponerse en espíritu en su piel -como además de los actores hacemos, o deberíamos hacer, los escritores y los directores.

Bella e inteligente, eso estaba claro. Pero además, sabia.

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Marcelo Figueras

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.   Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.   Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.   Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.   Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.  Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País. Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

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