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Happy ending / Gnidne yppah

Por 7 de abril de 2009 Sin comentarios

Eder. Óleo de Irene Gracia

Marcelo Figueras

Releyendo Matadero Cinco de Kurt Vonnegut, me di cuenta de que nunca había visto la adaptación al cine de George Roy Hill, que ganó el premio mayor del festival de Cannes en 1972. Husmeando en Wikipedia, me enteré de que una de las diferencias más notorias entre film y novela era la ausencia en el cine de uno de los mejores pasajes de la obra de Vonnegut. En el Capítulo Cuarto, Billy Pilgrim, el protagonista, enciende la TV y se engancha con una película sobre la Segunda Guerra Mundial –pero la ve en reversa, esto es, de atrás para adelante.
    Según Wikipedia, el mismo Vonnegut lamentó que esa escena no figurase en la película. La excusa que allí se da es vaga, y carece de una fuente confiable: aparentemente, la secuencia ‘no habría sido viable dentro de las constricciones temporales del film’. Es una pena: sería una secuencia inolvidable. Supongo que el único que está agradecido por su ausencia es Gaspar Noé, que de hecho basó toda su película Irreversible en ese proceso narrativo.
    Al igual que en Irreversible, el relato de Vonnegut nos permite desandar el horror. Los bombarderos americanos que vuelan hacia atrás sobre una ciudad alemana abren sus vientres, un ‘magnetismo milagroso’ hace que los fuegos que devoraban la ciudad se metan dentro de cilindros de metal que ascienden al cielo y encuentran cobijo dentro de los aviones. Cuando los bombarderos regresan a sus bases, las bombas son trasladadas a los Estados Unidos y desmontadas en fábricas. Sus componentes más peligrosos son convertidos en minerales y regresados a las entrañas de la tierra, ‘para que nunca vuelvan a lastimar a nadie’.
    Cuánto me gustaría ver una escena así en el cine, en la TV.
    Cuánto me gustaría que la vida nos permitiese desandar tanta muerte.
    No nos deja, por esas cuestiones del tiempo y sus reglas de juego. Pero para compensarnos, nos otorga la posibilidad de evitar las guerras del futuro.
    Ojalá las palabras de Obama en pos del desarme sean más que palabras.
    Yo tampoco quiero que exista un Matadero Seis.

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Marcelo Figueras

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.   Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.   Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.   Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.   Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.  Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País. Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

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