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La paz está al alcance de la mano

Por 19 de noviembre de 2008 Sin comentarios

Lluís Bassets

Todos los primeros ministros de Israel suelen decir cosas parecidas cuando se van. Eso se lo dice Avi Steinberg, periodista de Yedioth Ahronoth, a Ehud Olmert. Pero el primer ministro dimitido y ahora en funciones, a la espera de las elecciones, le contesta que esta vez es distinto. Olmert asegura que llegó a estas conclusiones hace mucho tiemopo, no ahora que se va: "Establecí contactos con los sirios en febrero de 2007, mucho antes de que la policía abriera investigaciones sobre mí", dice. El actual dirigente de Kadima, investigado por asuntos de corrupción política, considera que estamos en un momento especial, con una oportunidad que quizás no volverá a producirse para alcanzar la paz con los palestinos y con Siria. Implica devolver el Golán a estos últimos y alcanzar un acuerdo definitivo sobre fronteras entre Israel y Palestina, que "significa la retirada de casi todos, si no todos, los territorios ocupados (…) incluyendo Jerusalén, puedo imaginar, con acuerdos especiales para el Monte del Templo y los lugares históricos".

La entrevista sale traducida en inglés en The New York Review of Books y en ella Olmert asegura con solemnidad: "Lo que yo estoy diciendo nunca habían sido dicho por un líder de Israel. Pero ha llegado el momento de decir cosas así. El momento ha llegado de ponerlas sobre la mesa". Es conocida la evolución de Olmert, que se opuso a Menachem Begin por la devolución del Sinaí a Egipto en los acuerdos de Camp David y ahora confiesa su error.

Las declaraciones de Olmert, coincidiendo con el final de la presidencia de Bush, son un elemento más del cambio de clima que está experimentando Oriente Próximo. Se hace difícil creer que los colonos sigan siendo la fuerza de tracción principal de la política israelí como ha sucedido hasta ahora. Su principal ayuda era la derecha norteamericana en el poder y el lobby judío conservador, más poderoso a la hora de marcar la agenda e imponer sus ideas que a la hora de arrastrar a los votantes, igualmente preocupados por la seguridad de Israel pero mucho más liberales, o progresistas en términos europeos, tal como demuestran los resultados de las presidenciales.

La evolución de Olmert hay que entenderla como fruto del pragmatismo de un político sensato y realista. Pero esto no significa que tire la toalla en cuanto a la valoración de su propia posición: "Lamento decir que a los palestinos les ha faltado el coraje, el poder, la fuerza interior, la voluntad y el entusiasmo. Si no alcanzamos la solución, no estoy dispuesto de ningún modo a reprochárselo a Israel. La culpa queda primero y ante todo en el otro lado".

Lo que le lleva a estas conclusiones que considera tan rompedoras es el argumento demográfico, cada vez más extendido entre los israelíes. Respecto a Jerusalén, por ejemplo, asegura que "quien quiera mantener el control sobre la ciudad entera deberá absorber a 250.000 árabes dentro de las fronteras de Israel". Es curioso observar cómo Olmert va más lejos que Obama respecto a la capital de palestinos y judíos. Pero sus declaraciones, reproducidas enteras en una revista del prestigio de la NYRB, son todo un guiño a una presidencia que empieza y a la que le dice que tiene la oportunidad de hacer cambiar definitivamente las cosas en Oriente Próximo.

Por cierto, recordemos que ahora se cumplirá un año de la Conferencia de Anápolis, convocada con gran solemnidad por Bush para alcanzar la paz antes de terminar su estancia en la Casa Blanca. Se irá de vacío, y sin remordimientos ni confesión de sus errores como Olmert: los únicos reproches que se hace a sí mismo son por haber hablado más de la cuenta. Misterios de la naturaleza humana que impiden reconocer ni un solo defecto a quien más gala ha hecho de ellos.

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Lluís Bassets

Lluís Bassets (Barcelona 1950) es periodista y ha ejercido la mayor parte de su vida profesional en el diario El País. Trabajó también en periódicos barceloneses, como Tele/eXpres y Diario de Barcelona, y en el semanario en lengua catalana El Món, que fundó y dirigió. Ha sido corresponsal en París y Bruselas y director de la edición catalana de El País. Actualmente es director adjunto al cargo de las páginas de Opinión de la misma publicación. Escribe una columna semanal en las páginas de Internacional y diariamente en el blog que mantiene abierto en el portal digital elpais.com.  

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