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En manos de Obama

Por 11 de noviembre de 2008 Sin comentarios

Lluís Bassets

Pasamos de un tema a otro sin respirar. Ahora estamos ya instalando a Obama en la Casa Blanca y en el mundo. Y apenas hemos tenido tiempo de pararnos y ver qué ha sucedido realmente, analizar con detalle los mapas electorales, las estadísticas, las encuestas, la distribución del voto. O la campaña, la más larga de la historia electoral norteamericana, que merece ser destripada y analizada en las facultades de política y en las escuelas de comunicación, debido al gran número de novedades que presenta: un nuevo salto en el uso de nuevas tecnologías, financiación popular muy extensa, modificaciones en las formas de operar y de organizarse los dos grandes partidos…

El mapa electoral está en pleno movimiento sísmico: levemente hacia la izquierda, al impulso sobre todo de la crisis económica. Los grupos sociales que han desplazado su voto son principalmente los que eran considerados alógenos en la vieja América wasp (white, anglosaxon and protestant) de hace solo 30 años. Obama ha ganado entre los negros de forma abrumadora, pero también entre los asiáticos e hispanos. Es la América mestiza, esa América que se parece tanto al mundo cómo es y tan poco al mundo cómo ha sido. Pero no hay que lanzar las campanas al vuelo: los que han rechazado el matrimonio entre personas del mismo sexo en tres estados son votantes que en gran parte han optado por Obama. Este es un capítulo que requerirá su propio desarrollo en algún momento.

Pero el fenómeno más importante es generacional: solo entre los mayores de 60 años ha ganado McCain. La generación de Obama penetra incluso en el electorado sudista de los cristianos renacidos: sus jóvenes también se entusiasman con el mensaje del hasta ahora senador por Illinois. Otro dato significativo: los tres condados de mayor crecimiento de renta en todo el país han votado también a Obama. Son Riverside County en California, Clark County en Las Vegas y Research Triangle’s Wake County en Carolina del Norte, según el diario Politico. Todo esto compone un cuadro de la América emergente, joven moderna: el futuro.

También están en plena efervescencia los dos grandes partidos. Uno transformado por la victoria, el otro cuarteado ya antes de la derrota, pero ahora todavía más propenso a las luchas cainitas. Habrá que analizar con detalle cómo quedan las ideologías correspondientes. La neocon ya lo sabemos, aunque tiene una gran resistencia y fuerza reactiva. Puede ser muy cierto que al final todo sea una gran victoria de la moderación y del centrismo. Disgustará a algunos pero complacerá a muchos.

Lo más preocupante del cambio que se avecina son los acentos proteccionistas que le acompañan, pero esto no tiene que ver directamente con la campaña n con Estados Unidos, sino con aires que soplan en todas partes. No sería buena noticia que se levantaran nuevas fronteras para las personas y para las mercancías, pero tampoco hay que esconder que algún peso han tenido estas ideas en las elecciones. El tema de la inmigración , como si hubiera un pacto de silencio entre ambos candidatos, apenas ha asomado.

La mayor revolución se ha producido en la integración del fenómeno generacional con el cambio tecnológico. Estados Unidos sigue siendo un país de punta en el capítulo político gracias al dinamismo social y a la capacidad tecnológica. De estas elecciones sale una nueva forma de hacer política y de ganar elecciones, unos sistemas organizativos y partidarios totalmente distintos, muy bien acoplados a los teléfonos móviles, a los blakcberrys, a los videojuegos y a la televisión por Internet, que desborda y supera a la televisión convencional.

El capítulo de la financiación de las campañas es especialmente trascendental. Obama ha superado todo lo que cabía imaginar. Ha sido la campaña de los mil millones de dólares (one billion dollar campaign), pero más del 60 por ciento lo ha recogido Obama. Él solo ha juntado más por la vía de las aportaciones populares de menos de 20 dólares que McCain con todas las suyas juntas. Según los especialistas, McCain ha hecho una muy buena campaña, bastante cara, dentro de los parámetros que se podía esperar. El problema es que Obama ha hecho una campaña todavía mejor.

Y dentro de lo mejor, la cuestión con más interés para el futuro es la utilización del enorme banco de datos fabricado durante los 21 meses transcurridos desde que lanzó candidatura. Tienen tanto valor porque en ellos están todos los que han aportado y participado de cien formas distintas, que muchos los consideran como la pieza clave y un instrumento organizativo de primer orden para el futuro del Partido Demócrata. En manos de Obama, por supuesto. Con este presidente y esta arma, que se cuiden las espaldas los congresistas.

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Lluís Bassets

Lluís Bassets (Barcelona 1950) es periodista y ha ejercido la mayor parte de su vida profesional en el diario El País. Trabajó también en periódicos barceloneses, como Tele/eXpres y Diario de Barcelona, y en el semanario en lengua catalana El Món, que fundó y dirigió. Ha sido corresponsal en París y Bruselas y director de la edición catalana de El País. Actualmente es director adjunto al cargo de las páginas de Opinión de la misma publicación. Escribe una columna semanal en las páginas de Internacional y diariamente en el blog que mantiene abierto en el portal digital elpais.com.  

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