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Narración disparatada

Por 13 de junio de 2019 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Jesús Ferrero

El cuerpo social se articula siempre como un relato. Cada época va tejiendo su relato, su relato de la vida cotidiana, y su relato más general.

Basta con acercarse a una hemeroteca para ver cómo se va articulando el relato de cada época: lo que cada época valoraba, lo que cada época manifestaba u omitía, lo que veía y lo que no quería ver.

Todas las evidencias y todas las ausencias quedan reflejadas en el relato de cada época. La literatura es también un buen territorio para explorar el relato de una época. Y nuestra época ¿tiene su relato? Tenerlo lo tiene, lo único que ocurre es que parece un relato irreal: una narración mitológica tejida a partir de símbolos tétricos más que de hechos en sí, más que de realidades, sin argumento y sin trama.

Aunque quizá lo único que pasa es que la realidad se ha vuelto simbólica. Suele pasar en las épocas de mudanza de valores, de mudanza de criterio y de mudanzas económicas. Y suele también pasar en las épocas en las que todo vale salvo la verdad. ¿Habrá que esperar otra vez lo inesperado? Hace algunos años Félix de Azúa dijo, en una de sus humoradas, que "Dios estaba a punto de aparecer". Es para pensarlo. Las apariciones de gran envergadura suelen estar precedidas por fenómenos tan extraños como los que estamos conociendo.

Pero lo más inquietante del relato de nuestros días es que se está convirtiendo en una narración monstruosamente elástica, y se está abusando tanto de esa elasticidad que estamos perdiendo el sentido de la sorpresa ante cualquier forma de atrocidad.

Un antiguo poeta griego se quejaba de las ciudades a las que no les asombraba ninguna iniquidad. Aquel pobre bardo tenía que haber viajado a nuestra época para darle verdadero sentido a su lamento. Por ejemplo, podía haber contemplado la matanza de defines en Japón. Para un antiguo griego hubiese sido aterrador. Los defines eran animales sagrados y estaba prohibido matarlos.

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Jesús Ferrero

Jesús Ferrero nació en 1952 y se licenció en Historia por la Escuela de Estudios Superiores de París. Ha escrito novelas como Bélver Yin (Premio Ciudad de Barcelona), Opium, El efecto Doppler (Premio Internacional de Novela), El último banquete (Premio Azorín), Las trece rosas, Ángeles del abismo, El beso de la sirena negra, La noche se llama Olalla, El hijo de Brian Jones (Premio Fernando Quiñones), Doctor Zibelius (Premio Ciudad de Logroño), Nieve y neón, Radical blonde (Premio Juan March de no novela corta), y Las abismales (Premio café Gijón). También es el autor de los poemarios Río Amarillo y Las noches rojas (Premio Internacional de Poesía Barcarola), y de los ensayos Las experiencias del deseo. Eros y misos (Premio Anagrama) y La posesión de la vida, de reciente aparición. Es asimismo guionista de cine en español y en francés, y firmó con Pedro Almodóvar el guión de Matador. Colabora habitualmente en el periódico El País, en Claves de Razón Práctica y en National Geographic. Su obra ha sido traducida a quince idiomas, incluido el chino.

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