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Blogs de autor

La mujer que nos enseñó a cocinar

Por 2 de julio de 2008 Sin comentarios

Javier Rioyo

No quiero peleas de banderas, ni patrias, llevo con dignidad vivir con ésta bandera- la roja y amarilla- no necesito compasión. Y respeto, en general, los símbolos de la mayoría aunque no los comparta. Hay otras patrias. Una es la cocina. Otra la bodega. Cuando sólo nos queda la cocina decía mi amigo Javier Domingo, un tipo escéptico, culto, exagerado y voluble. Afrancesado y amante de las buenas comidas y bebidas.

/upload/fotos/blogs_entradas/1080_recetas_de_cocina1_med.jpgEn aquellos tiempos en los que nos empezábamos a preocupar por el buen comer ya habíamos tenido la suerte de poder tener cerca de nosotros ese particular "libro rojo" para nuestra básicas enseñanzas entre pucheros. El libro -uno de los libros fundamentales de nuestra historia editorial- es 1080 recetas de cocina. El que nunca lo haya usado es que tenía una abuela cocinera o era pariente de Arzac o era, es, un raro y muy sobrado. Más de tres millones y medio de ejemplares vendidos, cientos de ediciones- la última es una joya con ilustraciones de Javier Mariscal- hacen de ese libro tan básico, tan claro y tan útil, el libro junto a la Biblia y El Quijote más vendido en nuestro idioma.

Un libro como ese permite ciertos riesgos editoriales que sigue manteniendo la muy necesaria, y querida por tantas cosas, editorial Alianza. Honor a un libro que por sus ventas permitía que se publicara a Thomas Benhard u otros de su estirpe. Ayer murió Simone Ortega, españoles de muy distinta condición la sentimos, era alguien que desde hace años nos acompaña en algo tan cotidiano como el saber comer, el saber cocinar o al menos el poder intentarlo. Había habido otros libros, pero ninguno tan cercano y práctico. Eso que no olvido que el "recetario de cocina española de la Falange" -de las pocas cosas que reivindicamos de la Falange- pero el de Simona Ortega, mucho más que otros de maestros más complicados, era, es, como el libro de iniciación en un arte tan complejo, tan rico, como ese de andar de cocinillas. Al menos lo intentamos y a veces, gracias a ella, conseguí hacer un arroz, incluso freír un huevo. O dos.

Si Cervantes fue el soldado que nos enseñó a escribir. Es decir, que nos enseñó cómo se podía escribir, aunque nunca lo consiguiéramos. Simone Ortega nos enseñó a cocinar, aunque nunca seremos Santamaría. Dios y Adriá nos libren.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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