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EL PUEBLO LIBRO

Por 3 de octubre de 2006 Sin comentarios
Revista Claves (marzo-abril 2020)

Javier Rioyo

Hablaba Vicente Verdú en su blog sobre la supervivencia de algunos pueblos españoles. Pueblos que en su mayoría han abandonado sus cultivos tradicionales y que viven de las subvenciones o del creciente turismo rural. Hace poco conocí a la alcaldesa de un pequeño pueblo de la serranía conquense, de esa zona de la Alcarria que no está muy lejos de Madrid, ni de Valencia, muy cerca de Cuenca y que, sin embargo es muy poco visitada. El pueblo  se llama Albalate de las Nogueras. Un hermoso pueblo que solo conozco de fotos y al que pienso escaparme cuánto antes. Veo que tiene pasado romano, presencia árabe, reconquista cristiana y aún se pueden reconocer en sus calles las huellas románicas, góticas, renacentistas o barrocas. Un pueblo lleno de cuevas excavadas en las rocas que hacen de bodegas en las que se sigue conservando el vino que se vendimia a la manera tradicional. Todavía el principal recurso del pueblo es el mimbre. En fin un pueblo con ríos, cañadas, eras y serranía que configuran un paisaje realmente apetecible para el visitante. Un pueblo con pozo y con numen. La vida, como en tantos pueblos, no ha sido fácil para sus habitantes y ahora siguen viviendo en Albalate algo más de trescientos vecinos.

Pero no es esa postal, que también, lo que hace que sea un pueblo de interés para los lectores de este blog. Lo interesante es que Albalate será el primer pueblo-libro de España, al menos el primero que quiere dar refugio a los viejos libros. Su alcaldesa, Luci Moreno a la que conocí en los días segovianos dedicados a los escritores en escena, ha visitado Hay-on-Wye y también otros pueblos europeos de parecidas características al famoso pueblo galés. Y después de ver esas experiencias y de convencer a la Junta de Castilla- La Mancha, la empeñada alcaldesa ha conseguido la financiación para que allí tomen asiento librerías de viejo, libros de ocasión y otros oficios que tienen que ver con el amor a los libros.

Por las calles del pueblo, principalmente los fines de semanas, se abrirán las librerías que estarán instaladas en casas históricas que pasarán a ser librerías de lance. Los libreros tendrán gratis el espacio para montar sus librerías, también dispondrán de un alojamiento y, al mismo tiempo, se están ofreciendo espacios para restauradores, impresores y otros oficios del mundo del libro. El proyecto ya está en marcha, se están rehabilitando las primeras casas, se están haciendo los primeros contactos y se pretende que en el año 2008 el primer libro pueblo español sea una realidad.

Una librería, la de Enrique Prieto, ya ha confirmado participar en el proyecto con más de doce mil volúmenes. Otros libreros de viejo de diferentes provincias españolas se han mostrado interesados en el proyecto. Creo que es una idea que debería tener continuidad, que podría sensibilizar a otros pueblos que parecen destinados a la desaparición. Muchos buscadores de libros, letraheridos de distinta condición, rastreadores de caminos de nuestra geografía estaríamos encantados de hacer un desvío en el camino para tropezarnos con el placer de bucear en viejas librerías, en libros perdidos concentrados en un pequeño y hermoso espacio como las calles de Albalate. Después vendrán los vinos, las morcillas o los tomates del pueblo, pero con el placer de haber encontrado un libro que nos estaba esperando. De vez en cuando hay alcaldes con ideas, no todo tiene que ser especulación y ladrillo. Después de tantos debates sobre el futuro del libro, del libro digital, de las nuevas tecnologías y de las macrobibliotecas ofrecidas desde la ventana de nuestro ordenador, no está mal que se piense en la existencia de un lugar donde el libro mantenga su vieja relación con esos tipos singulares que son los paseantes de librerías. Unos resistentes que no se quieren extinguir.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.