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DE JURADOS Y PREMIOS

Por 30 de octubre de 2009 Sin comentarios

Eder. Óleo de Irene Gracia

Javier Rioyo

 

Hace unos días hablamos de una novela de amor y estación, "En Grand Central Station me senté y lloré". Y hace unos meses de otra novela de estación sin amor, esta vez una extraña estación de algún lugar de este país, en algún tiempo pasado, "La paradoja del interventor", las dos novelas- de Elizabeth Smart y de Gonzalo Bayal- me conmovieron e inquietaron por razones muy diferentes. El tren, las estaciones, esos espacios de viajes, llegadas, retornos, salidas y caminos que nos hacen llegar de algún lugar a otra parte, incluyendo ninguna parte, siguen siendo uno de los espacios más necesarios de la literatura. Y del cine, el teatro, la pintura, la fotografía y toda propuesta artística que nos permite  viajar con la realidad y con la imaginación. Una manera de profanar los lugares que nunca conocimos.

Ahora, desde Valladolid, y después de un viaje en tren a Madrid para discutir sobre los poemas y las prosas del premio literario mejor dotado de los nuestros- quince mil euros para un cuento, lo mismo para un poema, primeros de los llamados "Premios del tren"- me vuelto las ganas de viajar en tren. De leer y mirar historias desde el tren. Nos pusimos de acuerdo, después de discrepancias, descalificaciones y otras peleas entre salvajes domesticados, entre detectives dispersos de la prosa y el verso que componíamos el jurado de éste año. Conseguimos consenso, llegar a los premios y no terminar ni cautivos, ni desarmados. El consenso es la victoria de un jurado. Me gustó premiar al querido y conocido narrador Luisgé Martin. Y recuperar para mi particular nómina de poetas a uno apenas conocido y ya muy apreciado.

No recuerdo las bases, pero no creo que les moleste a los autores, editores, agentes y otros ángeles de la guardia, y la vanguardia,  de nuestras letras si reproduzco algo de las obras ganadoras. Reproducir, por ejemplo, los primeros versos ganadores de un poeta que nos llegó de El Salvador. Se llama Jorge Galán, conoció otros premios, otras ediciones entre nosotros, pero esta feliz lotería, este machadiano premio nos acercará mejor a esa forma  belleza y dureza, esas vidas que tienen que soportar nieblas, historias de trenes lejanos que se nos cuentan en el poema "Los trenes en la niebla":

 

"Los trenes salían de la niebla. Me dejaban atrás. Yo era su pasado

más inmediato. Entonces vivía al final o al inicio de lo que llamábamos horizonte

y veía subir y bajar a tantos que aprendí a saber quiénes no iban a volver más.

No puedo decir que se los veía en los ojos ni que algo les cubría

Pero aprendí a distinguirlos como se distinguen los vivos de los muertos,

cuando el frío hace que no nos queden dudas.

Sé que nací un noviembre en una época donde aún existían las cartas de amor.

Ese día era otoño en alguna parte, pero acá era invierno con lluvias.

Yo se que a nadie interesan estas cosas, pero ese año,

el último día de diciembre, a medianoche, mi madre y la familia

de mi madre esperaron en el patio trasero, sentados a la mesa,

la caída del tiempo de los hombres. Pero nada pasó, les habían mentido,

las escrituras no cumplieron su promesa, ni una figura

emergió de las nubes ni se escuchó campana alguna ni trompeta.

Decepcionados, caminaron a través de una línea de tren hacia la oscuridad…"

 

Así empieza el largo, y hermoso, poema de Galán. Un poema que consigue que un jurado de dispersos gustos nos pongamos de acuerdo. Esta tarde decidimos otros premios en otro jurado.¡Esta rareza de tener que "juzgar", premiar o castigar obras que otros hicieron! De las veinte películas a concurso en la sección "Tiempo de Historia", la sección oficial de documentales, solo podemos premiar tres películas. No será fácil. El cine documental goza de buena salud. Y yo tengo tendencia a dudar. Mañana despejaremos las dudas.

 

  

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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