Skip to main content
Blogs de autor

Vuelve Almodóvar

Por 24 de marzo de 2006 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

La primera película de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, comienza con Carmen Maura sembrando marihuana en el balcón de su casa. Un policía la descubre y la amenaza, pero ella le ofrece sexo a cambio de su silencio. Ella le autoriza a hacérselo por todos los agujeros, “pero no por el coño, que estoy guardando mi virginidad para venderla”.

El policía no le cree, y brutalmente, le roba a la Maura su único capital. El resto de la historia es una larga venganza en la que ella seduce a la reprimida esposa de él. “Seducción” significa hacerle pis en la cara, llevarla al concierto de los drogadictos de Radio Futura y mostrarle todas las perversiones posibles. El número musical de la película se titula “murciana, eres una marrana”.

Un cuarto de siglo después, las cosas han cambiado un poco. En Volver, estrenada en España el viernes, no hay transexuales con problemas de identidad, ni heroinómanos angustiados. Nada de felaciones ni ninfómanas. No figuran oscuros clubes nocturnos ni noches de cocaína. Sólo mujeres. Y para colmo, oriundas de un pueblito perdido en algún lugar de La Mancha.

Todas las protagonistas de esta película son madres, hijas o tías entre sí. En cambio, los dos únicos hombres de la historia –uno de los cuales ni siquiera aparece físicamente-, se limitan a cumplir la función de detonar la acción con sus abusos, depositan el espermatozoide de los problemas y luego desaparecen. En el fondo, Volver no es una historia tan distinta de Pepi, Luci, Bom…. Es una fábula sobre mujeres cómplices que se protegen mutuamente en un mundo de machos agresivos.

La diferencia es que Volver, desde el título, es una historia sobre el pasado, y lo difícil que resulta librarse de él. El daño producido por los hombres marca la vida de las mujeres para siempre, pero no se repara mediante la venganza –que la hay- sino mediante la honestidad. Las verdaderas víctimas no son los merecedores de esa venganza a menudo sangrienta, sino sus viudas y huérfanas. Las mujeres de Almodóvar no se disculpan por sus crímenes sino por haberles mentido a sus amigas para ocultarlos. Y no se sienten responsables por los muertos sino por las mujeres a las que esa muerte ha salvado.

Si invirtiésemos los roles de esta película, sería estrepitosamente machista. Si la directora fuese una mujer la acusaríamos quizá de misógina. Pero los personajes de Almodóvar resplandecen. La mala educación era un film de hombres, y resultaba oscuro y frío. En su última entrega, en cambio, el director manchego no sólo vuelve a las mujeres, sino a sus mujeres de toda la vida –Maura, Chus Lampreave, Penélope Cruz-, y construye con ellas un hermoso homenaje a la fuerza que esconde la fragilidad, y a la luz que brilla en el corazón de la oscuridad.

Close Menu