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El vendedor de sepulturas

Por 4 de mayo de 2007 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

-Buenos días, he venido a avisarle que usted va a morir.

Considerando la magnitud de la noticia, el hombre frente a mí parece demasiado sonriente. Me pregunto si es uno de esos predicadores de puerta en puerta que consideran que la muerte es una “buena nueva”. Pero su aire es más bien el de un vendedor de aspiradoras: lleva el pelo engominado, blanqueador en los dientes y el pie en guardia por si necesita bloquear la puerta antes de que le dé en las narices.

-Gracias por la información –respondo-. Lo tomaré en cuenta.

-Eso espero –me dice sin darme tiempo a cerrar-. Porque nadie parece estar al corriente de algo tan simple e inevitable. La gente vive como si no fuese a morir. En fin. Me llamo Namor Adenip y soy vendedor de nichos.

Me extiende una mano reluciente de sudor y codicia.

-¿Nos conocemos? –le pregunto.

-No lo creo. Antes era abogado, pero ahora me dedico a esto. Es más rentable.

-Claro.

-Bueno, vayamos al grano. ¿Qué previsiones está tomando para su muerte?

-Pues, en realidad…

-Me lo imaginaba. Ninguna. ¿Verdad? Pensando siempre en el presente. Maltratando su cuerpo sin meditar la consecuencias. Sí. Conozco a los de su tipo. Un día estiran la pata y ¿quién se tiene que hacer cargo? La viuda, la madre, la hermana. Todas esas personas que sufren por usted, y además, de propina, tienen que hacerse cargo de su irresponsabilidad. De verdad, qué egoísmo tan repugnante. Me da usted asco.

-Lo siento, yo…

-Ahora que se acaba de casar, podría usted pensar en los demás un poco.

-¿Cómo sabe que…

-Leo su blog. Pero no me cambie de tema. Afortunadamente, he llegado para solucionar su problema. Le voy a garantizar una muerte por todo lo alto.

-Gracias… ¿Gracias?

-Tenemos féretros climatizados con música ambiental que usted puede seleccionar a voluntad. ¿Le gusta el Réquiem de Mozart o prefiere los Red Hot Chili Peppers? Sea cual sea, prepárese para oírlo durante toda la eternidad.

-No sé yo si…

-Y su nicho en el cementerio, bajo la sombra de un sauce, como Dios manda. Ceremonia funeraria en sistema dolby surround y -esto es lo mejor- 14 plañideras dispuestas a llorar a moco tendido durante las exequias. Son plañideras profesionales. Después de un rato, toda la concurrencia está llorando. Eso mejora mucho la recordación del fenecido ¿Y todo por cuánto dinero? ¿Ah? Por la módica suma de cinco euros mensuales durante el resto de su vida, dure cuanto dure. Si se muere hoy mismo, habrá asegurado una muerte de lujo por sólo cinco euros. Increíble ¿Verdad? Firme aquí.

-¿Ahora? Es que es un poco violento…   

-Bueno, claro. También puede abandonar a su viuda con el dolor y la carga de ocuparse de sus restos mortales. Eso sí, ruegue por no terminar en una fosa común. Usted decide si prefiere pudrirse ahí, en la promiscuidad de todos esos cadáveres sin nombre. 

-Bueno, nunca lo había visto así.

-No me lo agradezca. Limítese a firmar. Eso es, muy bien. Sumando tasas, impuestos y seguro, su prima asciende a 205 euros al mes. Pero ahora vive con la garantía de una muerte decente y agradable. Felicidades.

Me despido del vendedor y regreso a mi cuarto con la sensación de haber pensado en el futuro y hecho lo correcto. Mientras trato de descansar, recuerdo que mi equipo de música es una porquería, y por cierto, que no tengo aire acondicionado en casa. De hecho, tampoco tengo amigos suficientes para llenar un funeral medianamente decoroso. Empiezo a soñar con mi dolby surround, mi climatización y mis plañideras. Me pregunto si puedo mudarme a mi féretro desde antes de su inauguración oficial, como para irme aclimatando.

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