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A favor de su nadería

Por 23 de diciembre de 2012 Sin comentarios

Eder. Óleo de Irene Gracia

Eduardo Gil Bera

Los sabios de la Ilustración más influyentes, como Montesquieu, Rousseau y Voltaire, así como los fisiócratas, que eran los antisistema en aquel siglo, creían que la población disminuía y el mundo se despoblaba, bien por flojera de la gente, o por travesura de las pestes, guerras y hambrunas. Los cálculos actuales, en cambio, establecen un aumento del 32% de la población francesa en el siglo XVIII. Y los demas países europeos aún crecieron más. España, el 38 %, Suecia, el 60 %, Rusia, el 80 %, e Irlanda, campeona, con el 110%. 
 
Esto tuvo una interesante consecuencia, al creer ser menos, la carga impositiva del antiguo régimen era relativamente menor, no por bondad ni liberalismo, sino por ignorancia, porque se calculaba conforme a un conocimiento inexacto de la cifra de contribuyentes. Este error generalizado produjo cierta prosperidad, involuntaria desde el punto de vista recaudatorio gubernamental, pero democrática y bastante bien repartida a lo largo de un siglo, hasta la aplicación de los censos modernos en el siglo XIX. Esa prosperidad difusa fue el remanente que luego sostuvo las revoluciones.
 
A lo largo del siglo XVIII aumentó la población europea, pero no creció la natalidad. La mayor subida estuvo en la esperanza de vida, por la extensión de reglas elementales de higiene y medidas de limpieza, y del maíz y la patata. La natalidad empezó más bien a menguar. La depravación se extendió de arriba abajo en la escala social: los condes y duques empiezan a tener menos hijos, esta conducta se contagia a las demás clases al cabo de una o dos generaciones, con lo que se impone un maltusianismo de familia numerosa, y todos recuerdan con nostalgia que fuimos más y somos menos y adónde iremos a parar. En ese momento, los mayores sabios en leyes, sociedad y literatura generalizaron su experiencia familiar burguesa para acreditar un error, creían que el mundo se despoblaba, y tenían una idea vaga y al mismo tiempo falsa de la población existente. Con todo, sus teorías han funcionado y se han reproducido, lo que habla a favor de su nadería.
 

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Eduardo Gil Bera

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012).

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