Víctor Gómez Pin
¿Causa que no precede?
En la idea de causalidad arriba avanzada se considera que el evento B es un efecto del evento A cuando, además de tenerlo como antecesor se halla intrínsecamente vinculado al mismo. Esta concepción de la causalidad parece poco problemática mientras consideramos acontecimientos temporalmente separados ( en el sentido expuesto de que el intervalo temporal que los separa es suficiente para que una entidad viajando a velocidad inferior a la luz cubra su distancia espacial), pues el orden de anterioridad- posterioridad de los mismos es un invariante de todos los referenciales galileanos, de tal manera que si el pitido anunciador del paso del tren precede para el jefe de estación su propio gesto de alzar la bandera, esta precedencia se cumplirá también para el maquinista.
Sin embargo al considerar acontecimientos separados espacialmente (es decir, tales que ni la propia luz cubriría su distancia en el tiempo que los separa) el asunto es menos claro. Supongamos que alguien asevera lo siguiente:
El acontecimiento A consistente en que el fotón de la izquierda es ya flexionado (lo más tarde posible de su salida) hacia el polarizador posicionado en una dirección determinada, es causa del acontecimiento B consistente en la efectiva medición de la polarización a la derecha, y esta relación de causalidad se hace efectiva mediante el envío de un tachyon de un determinado tipo. [1]
Aquí nada se ha dicho de ordenación temporal y dado que el orden temporal entre A y B depende del referencial en el que se sitúa el observador, si consideramos el punto de vista de alguien para quien B viene antes que A diremos…que el efecto precede a la causa mientras que para otro observador es al revés. Cabiendo asimismo la posibilidad de que causa y efecto sean sencillamente simultáneos.
¿Barrido de la noción de causa?
En suma: la hipótesis del tachyon como forma de hacer inteligible experimentos como el de Aspect (y en general los casos de correlación entre entidades espacialmente separadas) obliga, bien a liberar el concepto de causa de la idea de ordenación temporal, bien a referirse a fenómenos literalmente sin causa. Pues en el barrido de principios ontológicos y epistemológicos que las teorías físicas a las que me vengo refiriendo suponen, la causalidad convencional no tiene bula alguna y habrá que ir pensando en algún tipo de conexión que escapa a la causalidad, sin por ello reducirse a mera ordenación espacial (de consecución o de contigüidad), sucesión temporal, o similitud.
Si la correlación cuántica no fuera insertable en alguno de estos tipos de lazo, archivados por Hume, habrá simplemente que ir apuntando a alguna forma de intelección no contemplada en la Enquiry concerning Human Understanding del gran pensador.
Tarea que a veces (paralelamente al proseguir de las investigaciones propias de su disciplina) se hallan hoy forzados a emprender los físicos, lo que les lleva a bordear la disposición d espíritu que caracteriza al filósofo, menos propenso como ya he dicho a proporcionar inteligibilidad a un dominio particular que a hurgar en los fundamentos mismos de la inteligibilidad y a preguntarse qué supone para el espíritu humano el que, a la hora de enfrentarse al entorno natural y a sí mismo, privilegie el objetivo de la intelección.
[1] En la hipótesis de que hay sólo dos direcciones de polarización en cada lado, se supone que un tipo de tachyón será enviado en un caso y otro tipo en el otro (por ejemplo tachyón positivo o tachyon negativo): "for if the same type of tachyon is sent no matter how the polarizer is set, the [other] photon will gain no useful information by its arrival" (o. c. p.71)