
Ficha técnica
Título: Mis premios | Autor: Thomas Bernhard | Editorial: Alianza Literaria | Traductor: Miguel Saenz | Publicación: octubre 2009
Mis premios
Thomas Bernhard
«No fue el Premio de la Libre y Hanseática Ciudad de Bremen el que me salvó de mi catástrofe anímica, incluso existencial, sino el pensamiento de poder enderezar mi vida con la suma de diez mil marcos, darle un giro radical, volver a hacerla posible.»
Mis premios recoge una serie de relatos inéditos de Thomas Bernhard. Los dejó preparados para su edición poco antes de su muerte, de la que se ha cumplido en febrero de 2009 el vigésimo aniversario. Con su estilo habitual lacónico y conciso, arremetiendo contra todo el mundo, Bernhard nos describe las circunstancias que rodearon los premios literarios que recibió y las consecuencias que tuvieron las ceremonias de entrega. Empieza con uno de los primeros galardones que le otorgaron en 1963 y termina en 1979 cuando presenta su dimisión a la Academia Alemana de Lengua y Poesía. Con su característica ironía, Bernhard, nos narra que las dotaciones de los premios son un aliento para lanzarse a aventuras. Por ejemplo, los diez mil marcos alemanes del premio de Bremen le sirvieron para pagar un primer plazo mínimo de la adquisición de una vivienda, mientras que la del Premio Julius Campe se materializó en un coche de lujo con el que sufrió en la antigua Yugoslavia un siniestro total. El lector de Bernhard aprenderá en Mis premios aspectos desconocidos sobre su vida y sobre su literatura. Al amante de su obra le aguardará una fulminante comedia en prosa al más alto nivel de su arte.
El Premio Grillparzer
Para la entrega del Premio Grillparzer de la Academia de Ciencias en Viena tuve que comprarme un traje, porque, dos horas antes del solemne acto, comprendí que no podía aparecer con pantalones y jersey en aquella ceremonia indudablemente extraordinaria, y en efecto tomé en el llamado Graben la decisión de ir al Kohlmarkt y vestirme de una forma debidamente solemne, y con ese fin fui a la tienda de caballeros, muy bien conocida por mí por haber comprado en ella varias veces calcetines y que llevaba el característico nombre de Sir Anthony, si bien recuerdo, eran las diez menos cuarto cuando entré en el salón de Sir Anthony, la entrega del Premio Grillparzer debía tener lugar a las once y todavía tenía mucho tiempo. Mi intención era comprarme, aunque de confección, el mejor traje de lana pura de color antracita, con unos calcetines a juego, una corbata y una camisa Arrow muy elegante, de rayita gris y azul.