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Otra vuelta de carroza

Por 28 de agosto de 2008 Sin comentarios

Marcelo Figueras

Nunca había visto Esperando la carroza. Pero a instancias del amigo Germán Welz -quien, insisto, de tener algún día hijo varón debería llamarlo Orson-, me senté a verla en una espantosa copia en DVD de esas que son tan comunes en este país. Fue como asistir a una de aquellas funciones míticas de The Rocky Horror Picture Show, dado que Germán, su novia Ivana y hasta mi propia mujer se sabían los diálogos de memoria y los repetían en voz alta con perfecto timing. Elvira (China Zorrilla) criticando a su vecina: ‘Yo hago empanadas, ella hace empanadas; yo hago puchero, ella hace puchero’. El próspero Antonio (Luis Brandoni) comiéndose una de las tres empanadas que eran todo el almuerzo de unos pobres y diciendo: ‘Qué tristeza… ¡Por lo menos tenían una pobreza digna!’ Mama Cora (Antonio Gasalla) parando un colectivo y pidiéndole al conductor que la lleve ‘a lo de Emilia’, como si el hombre supiese quién demonios es esa Emilia -y dónde cuernos vive.

Sinceramente no me reí mucho. No porque la película no sea graciosa -entiendo perfectamente por qué hizo y hace desternillarse a tanta gente-, sino porque me duele horrores. Esperando la carroza es un perfecto compendio de todas las cosas que detesto de cierta clase de argentinos: la envidia, el arribismo, la falta de escrúpulos, la compulsión de aparentar ser lo que no se es, la mediocridad, la familia convertida en instrumento de tortura… Al mismo tiempo el film es una competencia de gritos que dura casi hora y media, cosa que me induce dolor de cabeza y me pone al borde del crimen. Detesto a todos y cada uno de esos personajes, quizás con la excepción de Susana (Mónica Villa), que a duras penas soporta a la psicopática familia a la que se integró por la vía del matrimonio. Pero en el fondo tampoco le perdono que no logre romper con ellos. Con el tiempo, imagino, terminará convirtiéndose en parte del grupo y adoptando sus mismos, perversos métodos.

Ahora dicen que filmarán una segunda parte. Más allá del resultado, lo indiscutible es que entre la Argentina de 1985 y la del presente hay unas corrientes subterráneas de continuidad que la tornan más vigente que nunca. Lamentablemente hemos cambiado muy poco…

La experiencia de ver Esperando la carroza me remitió a aquella broma de Broadway, según la cual un hombre se topa con otro al que han apuñalado y le pregunta si le duele. La respuesta del herido es la siguiente: ‘Sólo cuando me río’.

Ojalá la Argentina me doliese sólo cuando me río.

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Marcelo Figueras

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.   Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.   Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.   Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.   Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.  Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País. Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

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