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El sueño más grande

Por 6 de junio de 2008 Sin comentarios

Marcelo Figueras

Con el correr de los días, a medida que el recuerdo de la nueva película de Indiana Jones se me hacía más amargo, sentí la necesidad de correr en busca de las viejas películas. Volví a ver Raiders of the Lost Ark e Indiana Jones & the Temple of Doom -me estoy guardando Last Crusade para un momento especial- y por enésima vez, las disfruté como un chico. Durante el cumpleaños de mi amigo Nicolás Lidijover otro amigo me había dicho que, en una visión reciente, las había encontrado más pequeñas que su recuerdo. Pues bien, no es mi caso. No sólo sigo creyendo que son una maravillosa, encantadora máquina narrativa, sino que además envejecen como el buen vino: saben hoy todavía mejor que ayer.

/upload/fotos/blogs_entradas/indiana_jones_6_med.jpgAproveché además para ver todos los materiales extras que ocupaban el cuarto DVD de la caja. Repasando el proceso que llevó a la creación de Indiana Jones, desde la noción general -un aventurero que protagonizase peripecias non stop al estilo de los viejos seriales- hasta los detalles (el nombre Indiana con que George Lucas homenajeó a su perro, el sombrero, el látigo, la gastada chaqueta de cuero), me puse a pensar en que, más allá de las magníficas escenas de acción, la saga de Indiana Jones funciona tan bien -funcionaba, al menos, en las primeras tres películas- porque lo que nunca deja de rendir a las mil maravillas es el personaje: un científico que juega a ser un héroe, y que trata de creérsela todo el tiempo hasta que la realidad le demuestra que es un poquito menos listo, menos valiente y menos eficiente de lo que creía. Cuanto más falible, Indiana Jones resulta más encantador. Y como la personalidad y la iconografía se complementan tan bien, no es de extrañar que el personaje se haya convertido en una marca que excede el continente de sus films.

Supongo que muchos escritores y cineastas soñarán con otras cosas, pero mi sueño más grande en tanto imaginador profesional pasa por la creación de un personaje que, al estilo de lo que lograron Lucas y Steven Spielberg, adquiera vida propia. Creo que en algún sentido es más fácil escribir un libro genial o una película inolvidable -de tantos disparos que uno tira, siempre existe la posibilidad de acertar-, que crear uno de esos personajes que caminan con verdadera vida propia, al punto de eclipsar a sus autores. Más gente sabe del Quijote que de Cervantes, de Frankenstein que de Mary Shelley, de Batman que de Bob Kane, del Corto Maltés que de Hugo Pratt. Supongo que se trata de la más grande tentación demiúrgica para un artista con vocación popular: concebir un personaje que deje de ser de uno, en la medida en que la gente lo adopte como propio.

Porque aunque el copyright pretenda otra cosa, uno siente que Indiana nos pertenece a todos.

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Marcelo Figueras

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.   Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.   Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.   Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.   Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.  Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País. Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

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