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Monstruos de las galletas

Por 16 de junio de 2021 Sin comentarios

Joana Bonet

Cuando hablamos para otros y toda la atención está centrada en nuestras palabras, sentimos ligeros apagones. Basta con tropezar con una erre o una pe para que perdamos el compás, como si se nos olvidarán pasos de baile que conocemos de sobra. Para combatir el vacío, pronunciamos una muletilla salvadora, tanto es así que cuando escuchamos hablar a un político, periodista, actor o escritor, raro será que no diga “de alguna manera”. Pero ¿qué queremos expresar? En el registro oral funciona a modo de amortiguador de la mala conciencia, de la autoridad, o puede reflejar el síndrome del impostor que sienten quienes a veces son llamados a explicar el mundo. También es una forma de ir pensando mientras se buscan las palabras para decirlo.

Escucho a un presentador que habla de “intentar amortiguar, de alguna manera , el argumentario del indulto”. Si suprimimos el “de alguna manera”, la frase no pierde el sentido, sin embargo el periodista rueda más seguro por encima de ese comodín aparentemente elegante que suaviza su afir­mación.

Los tertulianos se exaltan y ejercen de garantes de la ética, cuyo contenido va virando con el viento, ya que entre la ciudadanía los sentimientos morales se activan y desactivan a demanda. En su intento de enhebrar un discurso sólido, abusan de expresiones de estilo: “poner en valor”, “victimizar”, “cancelar” o “monetizar”. Creen que sintetizan el lenguaje y enmarcan su intención, pero a la vez se homologan, como si esas palabras les valieran un carnet de buen analista.

Hace unos días, mi viejo amigo y colega Marc Giró dijo en un plató de Telecinco que en Sálvame eran como monstruos de las galletas, deglutiendo información sin reflexión. El valiente de Giró podría señalar también todos los debates políticos en los que prevalecen las lenguas de madera que repiten ideas convertidas en mantra para unos y veneno para otros.

Leo a Bernardo Kastrup, ¿Por qué el ma­terialismo es un embuste? (Atalanta), un libro en el que anima a superar los clichés y acabar con las interpretaciones disparatadas de la realidad que han oscurecido nuestra propia visión. Y elabora una formulación del ­idealismo más próxima, asegura, a la verdad que la insensatez del materialismo. “Es la autorreflexión la que nos da una oportu­nidad de interpretar la metáfora de la vida. Sin ella estaríamos inmersos en el despliegue de la experiencia, como animales instintivos. No tendríamos ninguna manera de dar sentido a lo que está ocurriendo”, escribe. De ahí que acaben siendo tan plácidos esos “de alguna manera” que caen entre ­galleta y galleta.

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Joana Bonet

Periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales. En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena Ser y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan "Hombres, material sensible", "Las metrosesenta", "Generación paréntesis" y "Fabulosas y rebeldes". Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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