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Blogs de autor

Sandor Marai, escribir hasta morir

Por 18 de noviembre de 2008 Sin comentarios

Javier Rioyo

Todavía recuerdo el placer lector que llegó con la publicación de El último encuentro, lo primero que leí de ese gran escritor, uno de los más tapados de esa generación espléndida que tuvo que huir de la barbarie de las dictaduras. Los fascismos, el comunismo, fueron crueles, ciegos, perseguidores con casi todos. Pero fue casi imposible que, salvo excepciones, desarrollaran con normalidad su obra. Hay muchos casos pero sin duda de los más llamativos fue el de Marai por la propia calidad de la obra. Desde hace años, gracias a "Salamandra"-¿quizá tengo que dar las gracias a Harry Portter?, pues se las doy, por Marai, Nemirovsky y por quién haga falta- hemos podido acercarnos al inteligente, complejo, culto e interesante universo de Marai. El de ficción y el  que ha ido confesando en libros de memorias como Confesiones de un burgués.

/upload/fotos/blogs_entradas/la_extraa_med.jpgAhora se publica el último de sus diarios -y el primero que se traduce al español- el que va desde el año 1984 hasta el momento final de su vida. De una vida que terminó con 89 años y por su propio deseo. Un diario de los años finales hasta el día de su suicidio. Impresionante y nada complaciente lectura, anotaciones inteligentes de un hombre que está terminando su vida, que, además, está queriendo terminarla. Se ha muerto su mujer de toda una vida, llegan las enfermedades, se siente solo y además le gusta la soledad. Sigue escribiendo con sinceridad y libertad lo que piensa cada día, hasta el día final.

Unos meses antes de morir, en 20 agosto de 1988, anota:

"Vida social. Vienen a verme curiosos que me miran como si fuera un perro políglota en un teatro de variedades. La vejez convertida en espectáculo: Mirad- dicen-, todavía no se babea; todavía sabe hablar, sabe contar hasta tres, ¡y a su edad! Es un milagro. Se asoman al pozo de la vejez. Todavía no saben que el viejo prefiere la soledad porque es lo único que no le aburre"

Unos días después sigue escribiendo. Se queja de su poca vista, de su incapacidad para andar. No bebe casi nada, fuma diez cigarrillos diarios, no se acuerda del sexo ni en sueños, hace relecturas, olvida cosas, recuerda la elegancia del cuerpo de su mujer. "No protesto por la muerte, pero no deseo nada morir."

Unos meses después, en el principio del año 89. El quince de enero hace un escrito a mano, el único no escrito a máquina en sus diarios:

"Estoy esperando el llamamiento a filas; no me doy prisa, pero tampoco quiero aplazar nada por culpa de mis dudas. Ha llegado la hora."

Unos días después envía una carta de despedida a su editor. Y el día 21 de Febrero de 1989 termina con su vida de un disparo en la cabeza. Sus cenizas se esparcieron por el mar según sus deseos.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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