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Lecturas para enfermos

Por 1 de febrero de 2008 Sin comentarios

Javier Rioyo

Tiene un falso prestigio la leve enfermedad. Esos catarros invernales que te permiten estar ausente del trabajo, la calle, los amigos durante unos días. En la cama, en el sofá, acatarrado y con ganas de ver alguna vieja película, de leer alguna vieja novela. Comer poco y caliente, y beber leche con miel y coñac. Siempre me parece un buen plan… hasta que me toca. Es la segunda vez en el año que me toca. Y cada vez me toca peor. Ya no tiene el encanto con el que recordábamos nuestros pequeños malestares. No aguanto bien las películas, se aumenta el deseo de dormir ante la televisión. Y me cansan las novelas.

¿Qué hacer? Dos remedios. Uno el mismo que utilizo desde la infancia. Leer a Tintín. Nunca me decepciona.

/upload/fotos/blogs_entradas/electrones_med.gifY otro. Leer aforismos. Un buen libro de aforismos nos hace sonreír, pensar, nos devuelve el espíritu de lo irónico, está cerca de la poesía y es una depuración de la prosa. Bergamín, gran aforista, decía que el aforismo era una "dimensión figurativa del pensamiento". Lo recuerda el poeta, y novelista, Carlos Marzal que acaba de publicar un libro de aforismos. Un libro que merece ser sacado de esa clandestinidad en que se mueven los aforistas. Inaugura colección en la editorial Cuadernos del Vigía. Bienvenidos. Mientras sigo con mis virus, aquí quedan algunos aforismos de Marzal:

"Tengo por el engaño y el autoengaño una viva admiración: la del enfermo a su fármaco"

La siguiente la podría firmar Lamela si fuera otro, si fuera un místico, si supiera sufrir, si supiera leer. Y que me perdona Carlos Marzal por la ocurrencia.

"La cirugía de vivir, sin anestesia: que todo duela y se goce en su absoluto"

Uno sobre el paso del tiempo: "La pereza de la edad comienza a pesarnos el día en que uno se plantea lo trabajoso que resultaría volverse a enamorar"

Y una para todos en general, y algunos en particular.

"Un tonto bienintencionado es un tonto múltiple, porque nos niega el verdadero enfado".

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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