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EL HUMOR Y LOS ESCRITORES

Por 8 de octubre de 2007 Sin comentarios

Javier Rioyo

Antes estaba más claro quiénes eran los escritores que se alineaban entre los humoristas. Tenían voluntad de humor en su literatura. En sus formas y en sus temas. Por hablar de algunos de referencia podríamos citar a Miguel Mihura o a Jardiel Poncela. Dos de los grandes de nuestro mejor humor, uno más cerca del absurdo que otro, uno más teatral el otro más diletante. Dos buenos modelos de un humor muy reconocible, de un humor español. Con el lío que significa hoy decir que algo es español. Que, por supuesto, no quiere decir que se acompañe de los tópicos que forjaron la españolidad de postal, de muchas postales chirriantes a lo largo de siglos.

Humor nuestro que estaba en el Arcipreste, que pasa por Quevedo, por el teatro del siglo XVI, que se transforma en seriedad, en esperpento en Valle, que se vuelve astracán en unos, carpetovetónico en otros. Humor que de otra manera, de forma honesta y vaga, llega a Josep Plá. De vez en cuando vuelvo a él. Por ejemplo a ese libro que publicó cuando era José Plá y que se llama Humor honesto y vago. Cuenta en su prólogo que él no sabía que fuera un escritor humorista hasta que algunos queridos amigos se lo señalaron. Que él lo seguía dudando pero insistieron con argumentos tan serios que lo empezó a creer. Además no le gustaba frustrar las previsiones de las personas que le eran gratas. Y así pasó a considerarse un escritor de humor, de humor honesto y vago. Honesto porque nunca sintió la “delincuencia de la declamación antisocial”. Y vago porque como era un recién llegado al humorismo todavía no había tenido tiempo de “conocer los rincones y desvanes de la casa”.

El humorismo esa casa grande con rincones y desvanes muy diferentes. Hay muchos serios escritores que se acercan al humor, Eduardo Mendoza. Hay escritores llenos de humor que son muy serios, Quim Monzó. Y hay otros que se acercan a lo mejor de nuestro esperpento. A una deformada visión de la realidad que después de leída parece mucho más realista. Entre esos uno de los ejemplos más sólidos, uno de los mejores escritores desde ese lado de lo absurdo contemporáneo es Fernando Royuela. Su último libro de cuentos, de disparates ibéricos y actuales, es un perfecto ejemplo de la buena literatura que desde el humor podemos encontrar en los escritores en castellano. Bueno desde su título, El rombo de Michaelis. Un lugar muy interesante de la anatomía femenina. Tiene algunos cuentos de lo mejor de nuestra cercana literatura del disparate, ¡de tanto realismo! Y ese arranque excepcional con un pescadero sofista. Toda una metáfora de algunas cosas que nos pasan. Reírnos de nuestras propias miserias cotidianas. Un placer.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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