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Blogs de autor

De la agricultura a la cultura

Por 20 de mayo de 2008 Sin comentarios

Javier Rioyo

No se qué son los acebuches. No sabía que la avena era valiente y crecía en la peor tierra. Ni que la alfalfa es un poco más exigente. Y no tenía ni idea de que el trigo necesitara la mejor tierra. No sé mucho del campo. No sé mucho de muchas cosas pero no saber de la naturaleza, del campo, de los cultivos o de la agricultura me parece haber perdido demasiado tiempo. Mi cultura me hacía, me hace, siempre estar más atento a lo que pasa en Nueva York que lo que pasa en la provincia de Cáceres. Estoy leyendo las peculiares memorias, la última obra narrativa, del editor y escritor Julián Rodríguez, "Cultivos". Otra pieza de su particular resistencia que comenzó con "Unas vacaciones pagadas en la miseria de los demás". Ahora sigue esa senda en Cultivos, un libro que me conmueve por la manera -sin nostalgias ni pedanterías- en que se busca a sí  mismo buscando en el mundo rural, esa "patria rural" a la que se refería Sciascia, ese mundo que está en la vida de la infancia, en la vida que vivieron los hombres, los campesinos españoles que conocieron un mundo dónde lo que importaba era la conquista del pan.

Un mundo tan cercano y ya inexistente. Un mundo con una cultura mucho más profunda que la cultura de los hijos de la televisión. Un mundo raro en el que no era necesario el Internet. Un mundo del que quiero saber más, recibir más emociones como las que nos acerca el texto de Julián Rodríguez.

Culto: acción de cultivar o practicar algo. Derivado de colere: cultivar, cuidar, practicar, honrar.

Decimos cultura y cultivar -según Corominas- desde 1515.

Y decimos cultivo desde 1644.

¿Qué decíamos antes de decir cultura, antes de decir cultivo?

No es fácil la vida en el campo. No es fácil para los campesinos. No podemos tener nostalgia, ni añoranza de ese mundo dónde la espalda se quiebra muchas veces al día. No queremos vivir ese mundo y sin embargo algo sentimental nos hace querer cultivarnos más en el mundo de los cultivos. No deberíamos estar tan lejos los de Madrid, de Nueva York o de Buenos Aires a los de un pueblo del desierto mexicano, un pueblo de las Hurdes o un lugar de la Mancha.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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