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Parecidos

Por 20 de enero de 2024 enero 23rd, 2024 Sin comentarios

Francisco Ferrer Lerín

Una de mis profesiones mejor remuneradas es la de buscador de parecidos. Ahora, por mi alta edad, he reducido el volumen de trabajo, pero eso no significa que desprecie las ofertas cuando resultan suculentas y el contratante es, por ejemplo, una de las más secretas agencias de inteligencia. He de mantenerme pues en forma, por lo que siempre que se tercie procuro practicar, como por ejemplo el otro día a raíz de la proyección en la televisión pública de la película El exorcista, una cinta de 1973, dirigida por William Friedkin, con guion del novelista William Peter Blatty, educado en los Jesuitas, en la que se lleva a cabo un exorcismo, una ceremonia encaminada a expulsar el demonio de un cuerpo humano vivo, en este caso el cuerpo de una adolescente.

No me resultó difícil encontrar parecidos; tres en concreto. El primero entre Regan MacNeil, la niña poseída [Linda Blair], y Orosia Mengo, mi churrera de tallos, porras, tejeringos y demás frutas de sartén. El segundo, entre Chris MacNeil, madre de Regan MacNeil [Ellen Burstyn], y Blanca Cepo, mi profesora de billar francés o billar de carambolas. Y el tercero, entre el Padre Damien Karras, el cura amigo de la familia [Jason Miller], y Juan Manuel Molina Damiani, del que ahora doy razón mediante la copia del texto que escribí el 21 de junio de 2012.

“Cogí el AVE en Zaragoza, el que sale a las 11:43 y llega a Madrid a las 13:10. Mi asiento era el 13D, lo que supone ventanilla, pero tuve suerte, el 13C quedó vacío y así pude cambiarme apartándome del sol que, pese a la persiana, pegaba con fuerza. El asiento 12B estaba ocupado por una mujer catalana (el tren tenía su origen en Barcelona), de unos 45 años, que no dejó de hablar ni un solo instante con la que ocupaba el asiento 12C por lo que, al quedar el pasillo en medio, permaneció sentada de lado durante todo el viaje, de cara a su interlocutora, que no volvió siquiera la cabeza. Eran psicólogas y preparaban su intervención en un simposio. La tenía pues justo enfrente y, aunque intenté no fijarme en ella, había algo que me intrigaba y que, pese a la desagradable palabrería, hizo que le fuera prestando cada vez más atención. De golpe me di cuenta. Era su parecido, su enorme parecido con una persona a la que había visto hacía poco; me refiero a mi amigo el escritor y profesor jienense Juan Manuel Molina Damiani. Quedé ofuscado, tan grande era su semejanza y, ella, creyendo que mi interés era de otro tipo, comenzó a ensayar unas maniobras de pavoneo francamente deplorables. Se levantó un par de veces recorriendo el pasillo con toscos contoneos y, al sentarse, abrió y cerró los ojos con lentitud hasta fijarlos en los míos. Pero, pese a los coqueteos y aspavientos que, lógicamente, nunca se habrían dado en Molina Damiani, su similitud me parecía cada vez más evidente. Repasé qué sabía de la familia de mi amigo y concluí que no tenía hermanas, siendo por otra parte imposible que la psicóloga fuera una hija espuria o su señora madre. Decidí no darle más importancia y me dediqué a leer un folleto sobre el vino de Cariñena pero, a los pocos minutos, la oí toser con fuerza, con esa forma característica de los grandes fumadores. La miré y vi ante mí a Juan Manuel con pechos, hablando en catalán y con la falda subida hasta mostrar generosamente los muslos. No pude más. Cogí el móvil. Busqué su número en la agenda. Constaba como Damiani. Y marqué. Fue muy rápido. En seguida empezó a sonar. Rebuscó nerviosa en el bolso. Lo agarró con fuerza. Pulsó la tecla. Y yo colgué.”

La relectura de este texto, palmaria descripción de aquel suceso ocurrido en el AVE, me ha producido desasosiego. Que un mismo individuo genere dos semejanzas tan dispares, Padre Karras y psicóloga catalana, cuestiona la fiabilidad del procedimiento, advierte de la fragilidad de los patrones que empleo, inútiles a la hora de fijar un parecido fiable, exacto, plausible si he de venderlo a mi exigente clientela.

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Francisco Ferrer Lerín

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie), Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia).

Obra literaria:

De las condiciones humanas, Trimer, 1964; La hora oval, Ocnos, 1971; Cónsul, Península, 1987; Níquel, Mira, 2005; Ciudad propia. Poesía autorizada, Artemisa, 2006; El bestiario de Ferrer Lerín, Galaxia, 2007; Papur, Eclipsados, 2008; Fámulo, Tusquets, 2009; Familias como la mía, Tusquets, 2011; Gingival, Menoscuarto, 2012; Hiela sangre, Tusquets, 2013; Mansa chatarra, Jekyll & Jill, 2014; 30 niñas, Leteradura, 2014; Chance Encounters and Waking Dreams, Michel Eyquem, 2016; Edad del insecto, S.D. Edicions, 2016; El primer búfalo, En picado, 2016; Ciudad Corvina, 21veintiúnversos, 2018; Besos humanos, Anagrama, 2018; Razón y combate, Ediciones imperdonables, 2018; Ferrer Lerín. Un experimento, Universidad de Málaga, 2018; Libro de la confusión, Tusquets, 2019; Arte Casual, Athenaica, 2019; Cuaderno de campo, Contrabando, 2020; Grafo Pez, Libros de la resistencia, 2020; Casos completos, Contrabando, 2021 y Papur, Días contados, 2022. Poesía Reunida, Tusquets 2023.

Obras asociadas
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