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Carne de ikaescola

Por 18 de septiembre de 2017 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Francisco Ferrer Lerín

Hace diez años publicaba: 

 

Hubo un tiempo de enorme regocijo en el que jóvenes pletóricos de exigencia clamaban por las calles “català a l’escola”. Aquello parecía el culmen del listado de libertades que el pueblo exigía en el final de la dictadura. Nada podía ser igual en el futuro y la enseñanza en las añoradas lenguas maternas era la señal de partida, el punto de inflexión que marcaría un antes y un después en el proceso de recuperación de los derechos fundamentales del ser humano. Nadie había sido agraviado de tal modo durante la dictadura como el sufrido pueblo catalanoparlante y ahora era por fin el momento de poner las cosas en su sitio. Sí, con Franco se siguió publicando en catalán, pero sin subvenciones, sí, con Franco se siguió hablando en catalán, pero en la intimidad; era llegado el momento de emerger con todo el esplendor normalizando una situación que resultaba insoportable.Y, con el Estado de las Autonomías, llegaron las herramientas para conseguir el cambio: surgió, lentamente al comienzo, a alta velocidad poco después, la llamada Inmersión Lingüística, una extraña denominación de aire deportivo que permitió a los ciudadanos catalanes liberarse de la pesada carga que suponía expresarse en español. Una fórmula, sin duda de gran éxito, que en otras Comunidades Autónomas no tardó en adaptarse con la complacencia de todos conformando, de esta manera, la siguiente obviedad: nadie será feliz si no reside en un lugar que disponga de una lengua diferente a la del resto, además, claro está, de su selección nacional de fútbol. De hecho los avances en este sentido han sido espectaculares: el panocho, la lengua de la huerta murciana, por extensión, pues, la lengua propia de la Región de Murcia, ya tiene un departamento dedicado a su estudio en una universidad europea, concretamente en la ciudad francesa de Pau. 

Sin embargo, inexplicablemente, hay algunos sectores de la población que parecen no estar de acuerdo con lo que está pasando y plantean absurdas propuestas para una renormalización, para una desinmersión. Un notable profesor y filósofo acaba de proponer un decálogo para recomponer España, para intentar aplicar el sentido común ante el cúmulo, según él, de incongruencias instaladas en nuestro país. Recogemos tres de las recomendaciones, sin duda equivocadas, que sugiere:

-Recuperación, por parte del Estado, de las competencias en materia de educación. (Añade, para reforzar su argumento, el comentario de un conocido político galo que asegura que el problema vasco no se resolverá mientras siga el actual régimen de enseñanaza en las ikastolas)

-Solicitud a los intelectuales no residentes en zona bilingüe que reconsideren sus posturas de añeja progresía en las que la exaltación de las hablas vernáculas pudo resultar munición certera para derribar al dictador pero que hoy conduce a la exclusión social y a la depauperación idiomática, recordándoles, de paso, que la ingenuidad es una forma común, pero no menor, de ignorancia

-Afirmación de que ningún término es inocuo y que el uso de “Estado” en vez de “España”, de “Euskera” en vez de “Vascuence”, de “Kale borroka” en vez de “Lucha callejera”, de “A Coruña” en vez de “La Coruña” y así del inagotable rosario de papanatismos, no hace más que reforzar al enemigo que ahora es, y de eso no hay que tener la menor duda, ese lobby de nostálgicos de historias nunca existentes, de malabaristas que anteponen lo secundario a lo principal, de gentes que para asombro de gramáticos y economistas de todo el mundo torpedean la lengua española desde dentro de España y que, al intentar fragmentar la nación, debilitan en el exterior nuestra imagen, eso sí, tachando de ultraderechista a cualquiera que con firmeza reclame la cordura.               


Heraldo de Aragón 

06.12.07

 

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Francisco Ferrer Lerín

Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) es poeta, narrador, filólogo y ornitólogo. Traductor, al español, de Flaubert (Trois contes), Claudel (L'Annonce faite à Marie), Tzara (L´Homme approximatif), Monod (Le Hasard et la Nécessité), Montale (Ossi di sepia).

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