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Algo que decir

Por 24 de noviembre de 2006 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

La anfitriona tras el mostrador se hace llamar Skylar Stone y se define como “sexperta en ligues”. Para más señas, lleva un sombrero vaquero y un par de pechos que amenazan con reventar su escote. Su libro, el único que se promociona en este puesto, enseña a flirtear con hombres casados. Al parecer, es una especialista en el tema.

-¿Esto es un manual? ¿Trae consejos prácticos? –pregunto.

-Podría decirse. También doy cursos y talleres, y tengo un programa de radio sobre relaciones personales y sexuales.

Sobre la mesa, descubro un par de esposas policiales.

-¿Usas eso habitualmente en tus citas con hombres casados?

-Tendrás que leer el libro para saberlo –sonríe pícaramente.

Skylar es sólo una de las decenas de personas que alquila un puesto en la feria de Miami para promocionar su libro, editado con sus propios recursos o por editoriales pequeñas. La apuesta es arriesgada, ya que cada puesto cuesta unos $5000 sólo por el fin de semana. Pero eventualmente, funciona. Kathleen McGowan hizo lo mismo hace unos años en la feria de Nueva York con su novela The expected one. No vendió muchos ejemplares, pero un editor la descubrió y compró los derechos por un millón de dólares. Esto es América. Nace un nuevo millonario cada veinte minutos, y puedes ser tú.

Una de las novelistas que aspira al éxito fulgurante es R. Moreen Clarke. Su novela Sacia mi sed tiene un subtítulo traducible más o menos como: “marque E de excitante”, y narra la historia de una pareja de gigolós afroamericanos que satisfacen los deseos de decenas de mujeres ricas de Chicago. En la portada aparece una mujer de espaldas vestida con ropa interior. Frente a ella, un hombre se arrodilla con las manos en sus nalgas mientras le hace… en fin, ustedes saben lo que le hace. La editorial se llama Aphrodisia. Marketing no le falta, al menos.

Sin embargo, no todos quieren dinero. Otro novelista, uno con pinta de Pantera Negra, presenta un libro llamado Avaricia, lujuria y envidia. Cuando me acerco a preguntarle de qué se trata, me explica impetuosamente:

-Es sobre la vida. La vida es así: crees en la gente y sales al mundo, pero el mundo te mata a golpes. El mundo es una selva. ¿Comprendes?

-Un sentido de la vida bastante alegre.

-Es la verdad. Tienes que saber la verdad. El mundo debe conocer la verdad.

Tampoco todos los libros son de ficción. En un extremo, una al lado de otra, se erigen una editorial de extrema izquierda y una de exiliados cubanos. La primera parece impertérrita ante la circunstancia de estar situada en el peor mercado potencial del mundo. En su catálogo se encuentran títulos como Cuba y la revolución americana que nos espera o El Che Guevara les habla a los jóvenes, esta última con ediciones en español y griego, sabe Dios por qué. En el puesto del costado, el libro más promocionado es Así escapé de Castro. En la portada aparece un hombre flotando en medio del mar sobre una llanta de camión.
 
La feria de Miami es, pues, un collage de excéntricos. Hay librerías religiosas dedicadas en exclusiva al libro de Urantia, “fuente de la filosofía de todo”. Hay una chica que se define como “investigadora del amor” vendiendo un libro sobre hombres. Otra ofrece un manual para prever y protestar ante los excesos de los bancos en materia de créditos e hipotecas. Hay fonolibros audibles con títulos estilo Cómo hacer el amor toda la noche. Si tienes algo que decirle al mundo, este es el lugar para hacerlo. No importa si tu obsesión es el sexo, el ser o la evasión tributaria. Por un precio accesible, la feria de Miami tiene un puesto para ti, y quién sabe, alguien que te quiera escuchar. Quizá eso sea, en estos tiempos, más valioso y difícil de conseguir que el dinero.

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