Skip to main content
Blogs de autor

Muy persuasivo

Por 23 de febrero de 2015 Sin comentarios

Eduardo Gil Bera

En una sobremesa con Plutarco ha salido el viejo  chiste del archipersuasivo que fue a persuadir y quedó persuadido (Symposiaka 1.1.3) que no es política actual, pero como si fuera, es lo que tienen los chistes eternos. En la antigua épica griega, Pisístrato es hijo de Néstor. Como otros hijos de grandes héroes, lleva un nombre que resalta un rasgo de su padre, aquí es el superlativo de persuasivo, el muy persuasor o el archipersuasivo. Hubo un tirano Pisístrato en Atenas y Heródoto informa que llevaba ese nombre en honor del hijo del Néstor épico, del que se pretendía descendiente.
 
Los poetas aduladores propusieron al tirano Pisístrato otra etimología para su nombre y, en lugar del evidente superlativo que entendía cualquiera y por lo visto en Plutarco se prestaba a la burla fácil, le dijeron que su nombre se componía gloriosamente de Perseo (hijo de Zeus), y Estratio (epíteto de Zeus: conductor del ejército). Y le propusieron proclamar esa noticia sensacional dejándola escrita en la lista de los hijos de Néstor, en la Odisea. Y en efecto, bajo la tiranía de Pisístrato, se promovió la versión de la Odisea con la lista desde entonces aceptada de los hijos de Néstor: ésa y no otra era la versión que debían recitar los rapsodas en la fiesta Panatenea.
 
Nadie ha sospechado nunca de la lista de los hijos de Néstor en la Odisea, pero es una interpolación casi confesa. Su primera carácterística es la irregularidad: está redactada al revés. Según la preceptiva, los hijos tendrían que citarse de mayor a menor: Antíloco, Trasímedes, Pisístrato, Areto y Equefrón. En la Odisea, se empieza por el menor, Equefrón, luego vienen “Estratio” y “Perseo”, las dos etimologías inventadas y puestas en orden inverso, porque si apareciesen como “Perseo” y “Estratio” podría saltar a la vista que se habían fabricado a partir de Pisístrato. Para disimular la manipulación, los dos nombres interpolados se ven separados al máximo: “Estratio” es final de un hexámetro, y “Perseo”, principio del siguiente (III, 413-414).
 
Los poetas aduladores, que son tan demasiado humanos como los demás, no pudieron dejar de contarlo, aunque quizá exagerando un poco, y en la época helenística se decía que el Pisístrato de la Odisea era un personaje inventado  e introducido en el poema en honor al tirano. Para inventarse a Pisístrato e introducirlo en la acción de la Odisea, era preciso inventarse los cuatro primeros cantos, labor ímproba e improbable.
 
En cambio, en la lista de los hijos de Néstor por Hesíodo, la relación corre de mayor a menor. Esta lista hesiodea es anterior al texto de la Odisea, pero tiene lagunas, y cuando Merkalbach y West reconstruyeron en los años 60 del siglo pasado el fragmento de Hesíodo donde se enumeran los hijos de Néstor (frag. 35, 10-11, Oxirrinco 2481) simplemente tiraron del texto odiseico… falsificado. Al voltear la lista en el sentido preceptivo, tendrían que haber visto lo que el interpolador temía que se viera: que Perseo y Estratio proceden de la división amañada de Pisístrato.
 
El perjudicado ha sido el personaje épico que, con todo lo archipersuasivo que era, no sólo ha quedado como sospechoso en la Odisea, sino también expulsado de su sede más antigua en Hesíodo.
profile avatar

Eduardo Gil Bera

Eduardo Gil Bera (Tudela, 1957), es escritor. Ha publicado las novelas Cuando el mundo era mío (Alianza, 2012), Sobre la marcha, Os quiero a todos, Todo pasa, y Torralba. De sus ensayos, destacan El carro de heno, Paisaje con fisuras, Baroja o el miedo, Historia de las malas ideas y La sentencia de las armas. Su ensayo más reciente es Ninguno es mi nombre. Sumario del caso Homero (Pretextos, 2012).

Obras asociadas
Close Menu