
Ficha técnica
Flora Poste y los artistas
Stella Gibbons
Dieciséis años después de haber puesto el pie por última vez en el pintoresco pueblo de Howling, Flora Poste, la díscola y encantadora protagonista de La hija de Robert Poste, vuelve a la carga para socorrer a los atribulados Starkadder, propietarios de la granja de Cold Comfort. La finca ha sido rehabilitada como un museo decorado en falso estilo rústico inglés, y se convierte en el lugar de celebración de una conferencia del Grupo de Expertos Internacionales, entre los que se cuentan inefables pintores, escultores insufribles, excéntricos sabios orientales, y toda una plétora de intelectuales fastidiosos cuya máxima obsesión es dejar pasmados a los lugareños.
Tras el formidable éxito de La hija de Robert Poste, Stella Gibbons nos deleita con una sátira sobre el estirado establishment artístico inglés. Humor inteligente con un delicioso aroma rústico, que nada tiene que envidiarle a su antecesora en cuanto a descaro y afán de sátira.
INTRODUCCIÓN
En 1932 vio la luz una hilarante novela escrita por la periodista Stella Gibbons en la que se narraba la surrealista peripecia de una joven de voluntad férrea y espléndidas pantorrillas: Flora Poste. En aquel relato, la autora se permitía el lujo de entregarse a un humor descabellado, pero más cercano a las burlas inocentes que a la ironía o el sarcasmo. La hija de Robert Poste viajaba a un remoto paraje del sur de Inglaterra, perdido entre las colinas de los Downs, y, de acuerdo con los estrictos parámetros fijados un siglo antes por Jane Austen y sus seguidoras, «organizaba» la vida de todos cuantos encontraba a su alrededor. Flora Poste detestaba que las cosas no estuvieran limpias y ordenadas.