Ficha técnica

Título:  El jugador. Diario de un joven | Autor:  Fiódor Dostoievski | Ilustraciones: Efealcuadrado | Traducción: Rafael Torres | Editorial: Sexto Piso | Colección:  Sexto Piso Ilustrado | Páginas: 200 | Medidas: 17 X 24 cm | ISBN: 978-84-16358-08-3 978-84-94235 | Precio: 20,00 euros

El jugador

Fiódor Dostoievski

SEXTO PISO

El jugador es un sombrío cuadro de las compulsiones y adicciones humanas, en especial de dos grandes impulsos: la pasión amorosa y los juegos de azar. Alexéi Ivánovich, un joven de carácter inestable que vive entre la euforia y la desesperación, trabaja como tutor para un general ruso y su hijastra, que esperan con ansia la muerte de su anciana tía para heredar una gran fortuna. Una convulsa relación amorosa entre Alexéi y Polina -la hijastra del general-, y la visita de la tía, que descubre los planes del general y decide jugarse su dinero en el casino en lugar de dejárselo en herencia a su sobrino, hacen saltar por los aires este mundo de complicado equilibrio.

Enmarcada en las salas de juego de la ficticia ciudad alemana de Ruletenburgo, El jugador fue escrita en menos de un mes, como consecuencia de una desesperada apuesta de Dostoievski con su editor, producto de su necesidad de pagar las deudas de juego que lo acosaban.

Las personalísimas ilustraciones de Raquel Fernández (Efealcuadrado), acentúan el ambiente hipócrita y hostil de la novela, donde pululan los holgazanes y las miserias de la alta sociedad en las mesas de ruleta y de juegos de azar, y retratan las vidas desesperanzadas y los estados de ánimo llevados al límite.

«Esta magistral y brillante narración de Dostoievski es mucho más que un retrato de la pasión por el juego, como pretendía explícitamente el escritor. La obra arroja una penetrante mirada sobre las interioridades del carácter ruso». Pedro G. Cuartango, El Mundo

«No conoció el siglo xx, pero ni falta que le hizo, porque Fiódor Dostoievski adelantó muchos de los sufrimientos, anhelos y pesares del hombre contemporáneo». Manuel de la Fuente, ABC

CAPÍTULO I

Por fin he regresado después de una ausencia de dos semanas. El resto de la familia lleva ya tres días en Ruletemburgo. Pensaba que me recibirían a lo grande, pero estaba equivocado. El general me ha mirado con desdén y, condescendiente, me ha mandado donde su hermana. Era evidente que habían pedido dinero prestado en algún sitio. Incluso me ha dado la impresión de que el general me miraba con cierto embarazo. María Filípovna estaba ocupadísima y apenas ha hablado conmigo, aunque ha cogido el dinero, lo ha contado y ha escuchado mi informe de principio a fin. Para el almuerzo esperaban a Mezentsov, a un francesito y a no sé qué inglés. Como de costumbre, en cuanto hay dinero se organiza un banquete a la moscovita. Polina Alexándrovna, nada más verme, me ha preguntado por qué había tardado tanto y, sin esperar respuesta, se ha ido. Es evidente que lo ha hecho a propósito. Pero ella y yo tenemos que aclarar ciertas cosas que se han ido acumulando.

     Me condujeron a una habitación pequeña en el cuarto piso del hotel. Aquí todos saben que pertenezco al séquito del general. Es evidente que han tenido tiempo de darse a conocer. Todo el mundo parece creer que el general es un alto dignatario ruso muy rico. Antes de la comida, entre otros encargos, se las ha arreglado para darme dos billetes de mil francos con el encargo de cambiarlos, cosa que hice en la oficina de cambio del hotel. Ahora nos tomarán por millonarios, al menos durante una semana. Estaba a punto de ir a recoger a Misha y a Nadia para salir a dar un paseo, cuando me llamaron desde la escalera para que fuera a ver al general. Le había parecido oportuno preguntarme adónde los llevaba. Es evidente que este hombre es incapaz de mirarme directamente a los ojos. Le encantaría, pero cada vez que lo intenta yo le devuelvo una mirada tan intensa, en suma, tan irreverente, que parece quedarse turbado. Me ha dado a entender, montando con grandilocuencia una frase sobre otra hasta hacerse un completo embrollo, que podía ir a pasear con los niños al parque, pero lo más lejos posible del casino. Terminó enfadándose y añadió bruscamente: 

      -Si no, puede que acabe llevándolos al casino, a la ruleta. Usted me perdonará -añadió-, pero sé que sigue siendo bastante cabeza loca y es capaz de ponerse a jugar. Sea como fuere no soy su tutor y no tengo intención de arrogarme semejante cargo, pero tengo derecho, por así decirlo, a pedirle que no me ponga en un compromiso…

     -Pero si ni siquiera tengo dinero -respondí con calma-. Para jugar hace falta tener dinero.

     -Le pagaré inmediatamente -respondió el general y, ruborizándose ligeramente, hurgó en su escritorio, comprobó su libreta y llegó a la conclusión de que me debían casi ciento veinte rublos.

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Fiódor Dostoievski

Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881). Autor de novelas, ensayos, relatos cortos, artículos y otros textos, retrató como nadie la sociedad rusa del siglo xix. Figura clave de la literatura universal, es uno de los autores más significativos de la conocida como edad de oro de la literatura rusa, con obras tan reconocidas como Crimen y castigo, El idiota, El eterno marido o Los hermanos Karamázov, entre otras muchas.  

Obras asociadas