Ficha técnica

Título: El arte de pedir | Autora: Amanda Palmer | Editorial: Turner | Encuadernación: Rústica con solapas | Dimensiones: 14,5 x 22 | Páginas: 364 | ISBN: 978-84-16142-23-1 | Precio: 24 euros

El arte de pedir

TURNER

Amanda no quería un Trabajo de Verdad.

Así que se puso un traje de novia, se pintó la cara de blanco y se encaramó a un cajón de plástico. Y se ganó la vida como estatua viviente.

A las personas que le daban algo suelto, les ofrecía una flor.

«Gracias -decía con la mirada-, toma, para ti».

Pero algunas personas, simplemente, no querían la flor.

Amanda no lo entendía.

«¡Es un regalo! -pensaba-, ¡toma la flor!».

Años más tarde, la estrella del rock Amanda Palmer descubre que las cuentas no le cuadran. Necesita un préstamo, y rápido. Su marido, el Famoso Escritor de Fantasía y Ciencia Ficción, está más que dispuesto a ayudarla.
Pero Amanda es, simplemente, incapaz de aceptar su ayuda.

Esta es una historia sobre el pedir, el dar, el arte y el amor. Un testimonio de la lucha de los artistas del siglo XXI para sobrevivir en un mundo dominado por internet, la piratería, las redes sociales y los estudios de mercado. Y es, sobre todo, un manifiesto a favor de romper los límites que nos imponen nuestros propios miedos.

[Comienzo del libro]

Tenía veintidós años, me acababa de licenciar en la universidad y realmente no tenía ningunas ganas de ponerme a currar.

No me malinterpreten: no es que fuera vaga. Quería trabajar, pero no tenía ningún interés en un TRABAJO-trabajo.

Como adolescente hiperemocional, compositora de canciones y fanática del teatro, me enfrenté a un abismo infinito y desconcertante entre aquello en lo que me quería convertir -una Artista de Verdad- y la forma de, bueno…, convertirme en una. A pesar de que rendía culto diario en el altar de la mtv, no conocía a músicos famosos, de modo que no les podía preguntar cómo habían llegado a serlo. Ni siquiera conocía a músicos que no fueran famosos. Todos los adultos con los que me había topado -mis padres, los padres de mis amigos- tenían trabajos «serios»: misteriosos, complicados, trabajos de oficina, trabajos en edificios altos, trabajos en los que había que utilizar el ordenador, trabajos de los que no entendía nada y que no me interesaban.

Cuando la gente me preguntaba Qué Quería Ser de Mayor, les mentía y me limitaba a responder lo que más les pudiera impresionar: ¡Abogada! ¡Doctora! ¡Arquitecta! ¡Astronauta! ¡Veterinaria! (Le tenía mucho cariño a mi gato y creía que con eso era suficiente).

La verdad parecía demasiado tonta. Quería ser Estrella del Rock. No estrella del pop: ESTRELLA DEL ROCK. Una estrella artística, con onda. Como Prince, como Janis Joplin o como Patti Smith. Como los tíos de The Cure. Los que parecía que Vivían Su Arte. Me encantaba tocar el piano y escribir canciones y sabía que, si pudiera elegir, ESE era el trabajo que quería.

Sin embargo, no tenía ni idea de cómo se conseguía ese trabajo o qué significaba en la práctica ser un artista capaz de ganarse el suel36

do. Apenas había alcanzado a ver a un artista en activo en su hábitat natural hasta que asistí a mi primer concierto de rock a los once años y comprobé que Cyndi Lauper era una persona de carne y hueso. Hasta ese momento, sospechaba que eran actores los que hacían de Cyndi Lauper, Prince y Madonna.

Además, la formación en humanidades que, generosamente, mis padres habían costeado con mucho esfuerzo, porque consideraban que era una necesidad básica para «sobrevivir en el mundo real», me había preparado poco o nada para la dura realidad del camino profesional que había elegido.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]