Ficha técnica

Título: Antígona | Autor: Friedrich Hölderlin  | Editorial: La OficinaTraducción: Helena Cortés Gabaudan | Prólogo: Arturo Leyte | Edición bilingüe | Encuadernación: Tapa dura | Páginas: 167 | DVD: Antigone de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet La Antígona de Sófocles en la versión de Hölderlin adaptada por Bertolt Brecht | Precio: 22 euros

Antígona

Hölderlin

LA OFICINA

Cuando Hölderlin traduce la Antígona de Sófocles en torno a 1800 revoluciona el sentido mismo del lenguaje. Sus enigmáticos versos nos asoman al abismo de una lengua ya perdida que se revela en toda su extrañeza: la tragedia no es solo un género ni un tema literario, sino el rasgo estructural del ser, comprensible solo poéticamente como conflicto irresoluble.

Si Sófocles recogió las señales míticas de ese conflicto -la lucha entre los antiguos y los nuevos dioses, entre lo divino y lo humano-, Hölderlin lo reitera ya al margen de la divinidad, definitivamente ausente en la época moderna. Con su traducción, anticipa una lectura política que enfrentará, bajo las figuras de Antígona y Creonte, la naturaleza -cuya señal inextinguible en el hombre es la muerte- a la pólis, la existencia individual a la organización política; en definitiva, lo antiguo a lo nuevo. A partir de Hölderlin, «Antígona» constituirá la permanente señal del peligro inherente a existir.

Para nosotros, lectores tardíos, Antígona se ha vuelto una figura universal que recoge el sentido mítico, el filosófico, el político y el estético, sin que podamos distinguirlos con nitidez. Cuando «Antígona» se represente en la escena teatral contemporánea o en formato cinematográfico o musical, todos esos sentidos se manifestarán con violencia: a la vista del infierno bélico del siglo xx, cuando millones de cuerpos yacieron insepultos y otros tantos fueron aniquilados o enterrados clandestinamente, «Antígona» emerge de nuevo como aviso político (Brecht) y estético (Straub/ Huillet) de una lucha sin fin.

Este libro recoge el texto bilingüe de Hölderlin, acompañado de sus «Anotaciones a Antígona», que con- tienen parte decisiva de su Teoría de la tragedia. La edición incluye además la película Antigone de los realizadores franceses Jean-Marie Straub y Danièle Huillet, que recoge a su vez -subtitulado en español- el texto teatral de Bertolt Brecht basado en la traducción de Friedrich Hölderlin. Así pues, el lector de Hölderlin será también oyente del texto de Brecht y espectador del filme. La edición viene acompañada de un estudio introductorio de la traductora Helena Cortés y de un prólogo de Arturo Leyte.

PRÓLOGO

«Nada más monstruoso que el hombre»*
Arturo Leyte

Del catálogo ya incontable de Antígonas, la de Hölderlin surge en torno a 1800 de un modo radicalmente original, quizá porque no pretenda ser una versión argumental más del texto, sino solo su traducción. Como lectores tardíos de Sófocles y Hölderlin nos podemos preguntar cómo una traducción pudo elevarse a una posición tan original.

     Esta edición apunta una respuesta posible, mostrando la paradoja de cómo Hölderlin entendió que en realidad el texto de Sófocles ya no podía ser traducido si al mismo tiempo no se presentaba toda su actual extrañeza. En cierto modo, la traductora reitera en su versión al español un designio de Hölderlin: solo una traducción puede decir algo del original pero, para que sea verdaderamente una traducción, ésta debe repetir una doble violencia: la que va de la lengua antigua a la moderna, donde parece que desemboca, e -inversamente- la que va de la moderna a la antigua, como si se tratara de un regreso de las aguas desembocadas a su fuente, a sabiendas de la imposibilidad de la operación. Hölderlin cuestionó así con su gesto, convertido de este modo en posición filosófica, el principio fundamental de lo moderno, según el cual todo puede ser traducido. Al contrario, la verdadera traducción debe contener las señales de su propia imposibilidad.

     Pero el texto de Hölderlin sugiere, a partir de su comprensión de la traducción y el lenguaje, una cuestión decisiva: quizá la de Sófocles no sea la primera Antígona, sino solo un final, que Hölderlin volverá a reiterar en su propia época. Porque la elección de Antígona para Sófocles fue tan poco ingenua como lo fue para Hölderlin: en ambos casos prevaleció la intención de mostrar a su época un conflicto irresoluble. Y quizá fuera ese carácter irresoluble lo que convirtió a esta tragedia en un argumento universal, aun a costa de traicionar su mayor originalidad, la de no ser un mero tema, sino la manifestación poética de una diferencia o lucha radical entre lo divino y lo humano, más comprensible como gesto que como argumento; porque no hay historia que pueda reproducir semejante combate. Seguramente nunca han estado más unidas -y al mismo tiempo habrán mostrado mayor disparidad- las esferas de la religión, la política y la filosofía que en la tragedia de Sófocles (y Hölderlin). En última instancia, la incorporación de Antígona a la «Fenomenología del espíritu» de Hegel -aunque fuera ya como oposición simplificada de la ley divina frente a la humana y, al mismo tiempo, como la posibilidad de su reconciliación- no se encuentra al margen de esa relación entre esferas tan aparentemente diversas. Pero Hegel no deja de ser también así un epígono temático moderno y no el traductor de un conflicto originario e irreducible, ese que para Hölderlin define el propio ser como relación irreconciliable entre la unión y la separación. Porque se trata al mismo tiempo del conflicto entre la existencia natural y la organización política; entre la naturaleza -de la que la muerte es la marca inextinguible en el hombre- y la pólis, que fía su supervivencia al margen de la vida de los muertos. Una de las preguntas inherentes a la Antígona es si la pólis puede sobrevivir llevando solo un registro administrativo de los muertos, pero ocultando el poder de la muerte, que una y otra vez irrumpe en la vida política, amenazándola. ¿Es suficiente con fundar la necrópolis al lado de la pólis? o ¿ese gesto solo viene a enmascarar la amenaza del ser y la naturaleza, que no quieren ningún arreglo?

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Hölderlin

Friedrich Hölderlin (1770-1843) fue un poeta alemán. Uno de los mayores poetas en lengua alemana, fue además novelista, dramaturgo y traductor de Sófocles y Píndaro. Estudia Teología en Tubinga, donde traba amistad con Hegel y Schelling. Rechaza la carrera eclesiástica y entra a trabajar como preceptor en la casa del banquero Gontard, donde vivirá una intensa relación amorosa con su esposa, Susette Gontard, rebautizada como Diotima en su famosa novela epistolar Hiperión. Tras una penosa ruptura, Hölderlin abandona el hogar de los Gontard y con el propósito de dedicarse de lleno a la literatura, desempeña diversos trabajos, como director de una revista literaria y profesor en la Universidad de Jena. Sin embargo, estas experiencias resultan decepcionantes para el poeta, que siente el rechazo del círculo de colegas y escritores de su entorno, por lo que vuelve a ejercer como preceptor en Suiza y Burdeos. Tras el progresivo deterioro de su salud mental, es internado en una clínica psiquiátrica en Tubinga. Vivirá los últimos años de su vida en la casa del ebanista Zimmer. Entre sus obras, muchas publicadas solo después de su muerte, se encuentran El Archipiélago, Hiperión o la tragedia inacabada La muerte de Empédocles.

Obras asociadas